
Partido para el recuerdo en la final de la Copa África. Minuto 93, gol de Senegal anulado por el árbitro. Minuto 96, Marruecos pide penalti y el árbitro, tras intervención del VAR, pita pena máxima. A partir de ahí, lo nunca visto. A las protestas en la grada se han sumado las del césped, culminadas por el abandono de los jugadores senegaleses, que han tomado el camino a vestuarios en señal de protesta.
El seleccionador senegalés Pape Thiaw ha incitado a sus futbolistas a abandonar el terreno de juego. Todos los futbolistas menos Sadio Mane se han marchado al vestuario como protesta mientras Marruecos y el árbitro han permanecido en el campo.
Tras 12 minutos en el interior, disturbios en la grada e incertidumbre en los futbolistas marroquís, los jugadores de Senegal regresan al campo. Minuto 121. El jugador del Madrid Brahim Díaz lanza el penalti, lo hace a lo panenka y... ¡oh, sorpresa! Mendy lo detiene.
Partido a la prórroga.
Y al poco de comenzar el tiempo añadido, Senegal roba un balón en campo propio, sale a la contra y el balón le llega a Pape Guaye, en tres cuartos, que aguanta con mucha habilidad las entradas rivales y pone el balón en la escuadra. A partir de ahí, mucho fútbol, poca táctica y toda la épica.
Ni en los mejores guiones.
Las celebraciones serán largas, también en Euskal Herria, donde existe una importante comunidad senegalesa.

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