Pauline Bidart (Mediabask)

En la ‘rotonda’ de Europa, Euskal Herria se enfrenta a «una avalancha blanca» de cocaína

Europa es el segundo mercado de cocaína en el mundo. Ipar Euskal Herria juega un papel decisivo como puerta de entrada. En 2025, se incautaron en el departamento 2,1 toneladas de cocaína, un récord. Cuestiones geopolíticas aparte, es evidente la necesidad de políticas de prevención.

Un agente de aduanas explica en Baiona al prefecto Jean-Marie Girier los detalles de una operación en la que se han incautado 48 kilos de cocaína.
Un agente de aduanas explica en Baiona al prefecto Jean-Marie Girier los detalles de una operación en la que se han incautado 48 kilos de cocaína. (Guillaume PINON | HANS LUCAS-AFP)

Dos toneladas. Es la cantidad de cocaína incautada en 2025 en el departamento de Pirineos Atlánticos, según la cifras dadas a conocer por el prefecto, Jean-Marie Girier, este pasado 22 de enero en una rueda de prensa para presentar el balance del año. Supone una una cifra alarmente, 105 veces superior a la registrada dos años antes, lo que hace que 2025 sea un año récord. A ello hay que añadirle la incautación de 7,4 toneladas de cannabis, con un valor de mercado estimado de 184 millones de euros.

«Es lo que se incautaba de media en todo el Estado francés en los años 1990», señala Michel Gandilhon, miembro del Observatorio de Criminalidades Internacionales en el Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS). Para este investigador, el aumento se explica por un cambio en el mercado global. «Como el mercado estadounidense está a la baja, hay una presión que se dirige al Viejo Continente, que es actualmente el mercado en crecimiento para los traficantes». Europa, segundo mercado mundial, se convierte así en el nuevo objetivo de los carteles sudamericanos, que han multiplicado por diez la producción en la última década. Un «Eldorado», según la fiscal de Baiona, Mariel Garrigos.

Euskal Herria, puerta de entrada

En esta nueva geografía del tráfico, Euskal Herria ocupa una situación clave. «Hego Euskal Herria, a través de Bilbo, es una puerta directa de entrada de la cocaína en Europa», explica Gandilhon. Pero la droga no se queda mucho tiempo en la capital vizcaina. «La mayoría de la cocaína incautada no tiene ese destino, sino que transita hacia otros territorios, especialmente hacia grandes ciudades como Burdeos o Toulouse».

Al sur del Bidasoa, la Península Ibérica juega un papel central. Hace tiempo estaba considerada como una zona de paso, actualmente se ha convertido en «una especie de hub o centro logístico en el que se han instalado mayoristas» y que alberga actividades de transformación de la cocaína en clorhidrato, añade el investigador.

«Hay dos vías de entrada, la catalana y la vasca», confirma Karim Fillali, responsable del Servicio Interdepartamental de la Policía Judicial de Baiona. El itinerario vasco crece, mientras que la vigilancia aumenta en el catalán.

El comercio internacional se basa en los barcos portacontenedores. Cada año, cerca de cien millones llegan a puertos europeos. Solo se controla una mínima parte. «Son las despiadadas leyes de la globalización. Aumentar el tiempo de circulación de las mercancías por controles aduaneros genera un aumento de los costes, lo que no se puede permitir en estos tiempos de competencia desatada», explica Gandilhon.  

Un producto más puro, y más barato

En 2024, las incautaciones de cocaína en el Estado francés superaron la barrera de las 50 toneladas, una cifra que puede marear, pero que «solo representa una parte muy minoritaria de la cantidad de droga que circula por el país», añade Gandilhon.

«Si las incautaciones fueran eficaces, deberían tensionar el mercado, provocar un alza de los precios y escasez de producto, así como una disminución de la pureza de la sustancia que se vende», subraya.

«Hace unos años, el gramo de cocaína se vendía entre 70 y 80 euros. En 2024, el precio medio era de 58 euros. Actualmente, tenemos un precio fijado en 30 euros»

«Hace unos años, el gramo de cocaína se vendía entre 70 y 80 euros. En 2024, el precio medio era de 58 euros. Y actualmente tenemos un precio fijado en 30 euros. La cocaína ahora es accesible para los jóvenes», advierte Fillali.

Riesgo de corrupción

Ante esta dinámica, un doble desafío. Por una parte, la criminalidad organizada, que no deja de reforzarse a medida que el mercado de las drogas aumenta. «Por un lado, tenemos la consolidación de puntos de venta en los barrios desfavorecidos y la violencia que ello conlleva. Por otro, está el riesgo de corrupción especialmente a nivel municipal», subraya Gandilhon.

«El narcotráfico puede, efectivamente, amenazar nuestras sociedades democráticas, haciéndolas más frágiles», advierte Garrios.

Una inquietud que enlaza con la historia. Un retorno a los años 1980, cuando Hego Euskal Herria estuvo golpeada por una oleada masiva de heroína. En un contexto de crisis económica y fuertes tensiones políticas, el fenómeno afectó a entre 6.000 y 10.000 consumidores entre 14 y 25 años. En esa época, surgieron las acusaciones de complicidad entre traficantes y la Guardia Civil. Así, vehículos implicados en el tráfico de drogas acudían periódicamente a los cuarteles de la Guardia Civil de Bilbo y Donostia. A esto, se suman informes borrados, investigaciones inexistentes y la desaparición de 150 kilos de cocaína tras una incautación en Irun. Todos estos casos permanecieron bajo un manto de silencio, alimentando el sentimiento de implicación de los altos mandos.

Estrategia represiva y prevención

Debido a la herencia de la «catástrofe invisible» de la heroína, se han desarrollado políticas de reducción de riesgos, con los centros de acogida, acompañamaiento y reducción de riesgos para los usuarios de drogas (Caarud) destinados a los más precarios, y los centros de cuidado, acompañamiento y prevención para quienes sufren problemas de adicción.

Preguntado por Mediabask por las cuestiones de prevención y salud pública, el prefecto se felicitó por la financiación de stands en fiestas de Baiona, con la ayuda de la Agencia Regional de Salud, y por las acciones de sensibilización que a lo largo del año llegaron a unos 8.000 estudiantes de Secundaria.

«Junto al cannabis y a la cocaína, se ha detectado un alza de drogas de síntesis como el MDMA, el éxtasis, la ketamina o la producción de óxido nitroso»

Según Gradilhon, «habría que hacer más, especialmente dirigida a la importante masa de usuarios que consumen en un marco hedonista».

Un consumo hedonista que no se limita al cannabis y a la cocaína. «El tráfico de drogas de síntesis, como el MDMA, el extasis, la ketamina o la producción de óxido nitroso, están también al alza», advierte Sébastien Mugica, director regional de las aduanas de Baiona. Una pluralidad de productos y de tipos de consumo que refuerza la necesidad de una política de prevención que esté a la altura.