
Cinco sets para ganar y rubricar una final del Open de Australia con carácter intergeneracional: los 22 años de Carlos Alcaraz frente a los 38 años largos de Novak Djokovic se van a encontrar en el Rod Laver Arena, si es que los los calembres y los achaques no se lo impiden a los dos contendientes. Si el año pasado Yannik Sinner superaba a Sasha Zverev en la final de Melbourne, el italiano y el alemán han quedado eliminados en semifinales un año después, luego de dos partidos dignos de pasar a la historia del torneo.
Carlos Alcaraz es el jugador más joven en alcanzar las cuatro finales del Grand Slam, toda vez que ya ha jugado las finales de Roland Garros, Wilmedon y US Open y ha sumado su condición de finalista en Australia. Para ello ha tenido que superar a un Alexander Zverev peleón que no se ha dejado desmoralizar pese a perder los dos primeros sets y ha forzado el desempate hasta que ha caído por 6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4) y 7-5. En total, una pelea de cinco horas y media, que sitúa este partido en la tercera plaza de los encuentros más largos disputados en la historias de Melbourne.
Esos calambres y vómitos del tenista murciano han provocado una pausa médica que habitualmente no suele darse por esos motivos, algo que el bueno de Zverev ha dado cuenta en la rueda de prensa tras el partido, quejoso de que ese descanso le ha dado a Alcaraz un segundo aire para llevarse el duelo.
«Carlos tenía calambres, y normalmente no puedes pedir una pausa médica por calambres… No me gustó, pero no es mi decisión», ha señalado el alemán tras la derrota en rueda de prensa, en la que ha recalcado que el extenuante partido de cinco sets ha sido «una pelea increíble, una auténtica batalla».
«Ha sido un final desafortunado para mí, pero para ser honesto, no me quedaba absolutamente nada», ha reconocido el número tres del ranking ATP.
El alemán ha explicado que sus piernas han dejado de responder en los momentos decisivos del quinto set. «Mis piernas dejaron de empujar hacia arriba… así son las cosas. Esto es la vida. Seguimos adelante».

Zverev, quien ha vivido un encontronazo con la jueza de silla, cuestionó la legalidad de la pausa, y señaló a la jueza que siempre se beneficia al español y al número dos del mundo, Jannik Sinner, con este tipo de pausas.
«Dije básicamente que era una tontería», ha asegurado, aunque ha evitado que la polémica eclipsara el nivel del partido. «Creo que esta es una de las mejores batallas que ha habido en Australia. No merece que ese sea el tema ahora», ha subrayado.
Zverev ha sacado para ganar. Lo que tuvo Alcaraz en el tercer set lo ha tenido el alemán en el quinto, con 5-4 y el saque. Ha sido cuando ha emergido definitivamente el murciano hasta sumar los tres juegos seguidos y superar a Jim Courier, quien con 22 años y 321 días, tenía el récord de precoridad de sumar los cuatro finales de Grand Slam.
Djokovic cambia el guion
Novak Djokovic, de casi 39 años, ha cambiado el guión del Abierto de Australia y de la historia reciente del tenis, un coto cerrado aparentemente para Carlos Alcaraz y el italiano Jannik Sinner, al que ha desplazado de la final tras vencer en cinco sets (3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4).
Djokovic no jugaba una final grande desde el 2023. El poseedor de 24 títulos Grand Slam de 38 años, quiere más. 11 títulos en Melbourne y 25 para ser el jugador, hombre o mujer, con más premios. Solo le falta superar a Alcaraz.
El hombre récord de finales ha precisado cuatro horas y doce minutos en sellar su trigésima octava final en un grande y alargar su registro respecto a Roger Federer que se retiró con 32.
Ha sido una lucha sin cuartel que ha mangtenido el tipo después del choque anterior entre Alcaraz y Zverev. El duelo entre Djokovic y Sinner ha completado una jornada de tenis memorable.
No se ha hundido el serbio a pesar del inicio fulgurante de Sinner. El trabajo de Djokovic ha sido paulatino, poco a poco, de resistencia. De estar en el partido. De aprovechar su momento. Y lo ha hecho, respondiendo a cada contratiempo y sabiendo jugar a su rival que ha firmado 26 saques directos pero que nunca ha podido descolgar al serbio.
Djokovic ha dado la sensación de hacer la goma. De ir y venir. De no poder aguantar el ritmo del transalpino, 14 años más joven, con más energía. Ha logrado situarse en una final de Grand Slam en su decimoséptima temporada. El serbio ha sumado su victoria 402 en un Grand Slam. Apunta ahora hacia su undécimo título del Abierto de Australia y ampliar su récord histórico de más títulos individuales masculinos del Abierto de Australia. Se apoderó del récord en solitario, por delante de Roy Emerson y Federer, tras derrotar a Rafael Nadal para ganar su séptimo título aquí en 2019, antes de sumar títulos en 2020, 2021 y 2023.
Ahora, ante Alcaraz, aspira a convertirse en el jugador de mayor edad de la era Open en ganar un título individual masculino de Grand Slam, y en el segundo hombre en ganar un título de Grand Slam con 37 años o más, después de Rosewall, quien ganó el título en el Abierto de Australia de 1972 con 37 años y 62 días.
«Este ha sido uno delos ambientes más especiales que he tenido nunca aquí. El precio de la entrada ha valido la pena. Tengo mucho respeto por Sinner es un gran jugador que me ha llevado al límite», ha ddeclarado Djokovic sobre la pista el serbio, feliz y con un público entregado, en puertas de una final histórica.

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