
El Alavés ha anunciado que cede a Nikola Maras al Mirandés para lo que resta de temporada, una operación con la que la entidad albiazul alivia su límite salarial, a la par que gana un hueco en la plantilla, dejado por un futbolista que no era del gusto del técnico babazorro, Eduardo Coudet.
Quitando la campaña de su llegada en 2022, la del último ascenso, en la que disputó un total de 20 partidos, el concurso del central serbio ha sido prácticamente residual con la elástica del cuadro arabarra. Así, al siguiente curso, ante la falta de oportunidades, salió a préstamo al Levante –jugó 11 encuentros– y el pasado hizo lo propio en el Sporting, con 28 envites a sus espaldas, casi todos ellos como titular.
Sin embargo, el buen papel realizado en el equipo asturiano durante el año pasado tampoco ha terminado de convencer a Coudet para darle un solo minuto en su once. La “recuperación” de Facundo Garcés y la llegada de un nuevo refuerzo en la zaga –Alavés pelea con otros clubes para hacerse con los servicios de Kevin Lomónaco, defensa de Independiente– le han cerrado las puertas.
El Glorioso también se está moviendo en este mercado invernal para reforzar otras líneas, en especial el ataque, donde sondea a contrarreloj –el plazo se acaba este lunes– las opciones de Milos Lukovic, delantero cedido en Las Palmas; del jugador del Athletic Urko Izeta; y el futbolista del Betis Cédric Bakambu.

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