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Fin al despliegue del ICE en Minnesota tras dos muertes, 4.000 arrestos y la sociedad en contra

Tom Homan, responsable de la política fronteriza de la Administración Trump, anunció en Minneapolis el cierre del polémico operativo migratorio en Minnesota, una ofensiva que dejó dos ciudadanos estadounidenses muertos y desató semanas de tensión entre la Casa Blanca y el Gobierno estatal.

EEUU pone fin al despliegue del ICE en Minnesota.
EEUU pone fin al despliegue del ICE en Minnesota. (Jerome GILLES | AFP)

El ‘zar’ de la frontera de la Administración Trump, Tom Homan, ha anunciado este jueves el fin del despliegue masivo de agentes de inmigración en el estado de Minnesota, un operativo marcado por la muerte de dos ciudadanos estadounidenses a manos de efectivos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

«Se lo he propuesto y el presidente Trump ha aceptado que esta operación llegue a su fin», explicó Homan en una rueda de prensa en Minneapolis sobre la conclusión de la denominada Operación Metro Surge. Según el funcionario, la campaña «ha cumplido los objetivos» que la Casa Blanca se había fijado y «mejorado la coordinación» con autoridades estatales y locales. Más allá del obvio desbarajuste que las operaciones del ICE han causado tanto interna como externamente, han sido las propias autoridades del estado las que han rechazado en repetidas ocasiones la presencia de la fuerza parapolicial en sus calles.

Aun así,  el falseamiento de la realidad no parece tener fin: «Como resultado de nuestros esfuerzos, Minnesota ya no es un estado santuario para los delincuentes», afirmó Homan, subrayando que su prioridad ha sido reforzar la presencia federal en zonas consideradas «en riesgo de tráfico y delincuencia migratoria».

Dos muertes y muchos bandos

El operativo desató una fuerte polémica tras la muerte de Renée Nicole Good, de 28 años, abatida por agentes de ICE durante una redada en la ciudad de Bloomington. Días después, el ICE disparó diez veces y mató a Alex Pretti, enfermero de 32 años, durante una protesta frente al edificio del Departamento de Seguridad Nacional en St. Paul. Las imágenes de ambos incidentes, ampliamente difundidas, avivaron una ola de indignación y llevaron al Departamento de Justicia a abrir una investigación por uso excesivo de la fuerza.

La escalada de tensión en las calles llevó incluso al presidente de EEUU, Donald Trump, a amenazar con activar la Ley de Insurrección para desplegar al Ejército federal, un paso que finalmente no se hizo realidad tras la sustitución de Homan y de autoridades locales.

El anuncio de este jueves llega dos semanas después de que el mandatario relevase al comandante general de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, que coordinaba el operativo. Homan, que asumió el mando el 4 de febrero, ya había ordenado la retirada de 700 agentes.

«Cuando el presidente me envió aquí, no era porque todo marchara a la perfección, sino para identificar los errores y corregirlos», apuntó el funcionario, quien aseguró que durante la Operación Metro Surge se efectuaron más de 4.000 arrestos y se desmantelaron varias redes de falsificación de documentos.

Aunque el despliegue masivo llega a su fin, Homan explicó que un «pequeño contingente de personal» permanecerá temporalmente en el estado para transferir el control a las autoridades locales y «garantizar la continuidad de las operaciones esenciales».

Con el cierre del operativo, la Administración Trump busca dar por concluido uno de los episodios más controvertidos de su política migratoria interior. Sin embargo, las familias de las víctimas y grupos de derechos civiles exigen responsabilidades y anuncian que mantendrán la presión hasta que los agentes implicados sean juzgados.