De ‘therians’ invisibles y hordas de ‘bullies’
Una quedada de ‘therians’, adolescentes que se disfrazan y comportan como animales, reunió el viernes a centenares de jóvenes en la Plaza del Castillo de Iruñea. ‘Therian’ no apareció ninguno y, sin embargo, sí que todo da un poco de miedo.

El viernes, a eso de las seis y media de la tarde, sucedió algo asombroso en la Plaza del Castillo de Iruñea. Cientos de jóvenes y adolescentes, probablemente más de mil, se encontraron en el centro de la ciudad y comenzaron a mirar hacia todas partes, a merodear por las bocacalles y a otear subidos al kiosko.
Estaban nerviosos, parecía divertido. A cada poco, algunos echaban a correr pues parecía que había pasado algo en algún extremo de la plaza y enseguida aquello se volvía una semiestampida por el efecto contagio.
El motivo era una convocatoria difusa, que brotó en TikTok, para los ‘therians’ de la ciudad. Los ‘therians’ –reconozco que lo he aprendido sobre la marcha– son personas que dicen, simulan o sienten tener una conexión estrecha o íntima con una especie animal. Se sienten zorros o perros o felinos o lo que sea. Les gusta por ello vestirse como ese animal, ponerse su máscara y moverse como la especie en cuestión.
Son, por lo que parece, muy escasos. Tanto que despertaron el interés de esos otros mil adolescentes. Tantísimo que, al final, no apareció ninguno por la Plaza del Castillo, tampoco por Abando, donde había una convocatoria parecida, ni por Ourense ni por ninguna otra parte.
Ya he dicho que la convocatoria era muy vaga, apenas un cartel hecho con inteligencia artificial con animales humanizados donde cambiaba el fondo para adaptarse a la ciudad y variaba la hora o se retrasaba un día la convocatoria.
Esto es un CACHONDEO. https://t.co/c5RWIIRhIR
— Festaro/Auzo News (@AuzoNews) February 20, 2026
Carezco de referencias para entender por qué un adolescente podría sentirse en realidad zorro. Una compañera ha lanzado una hipótesis, a mi juicio, muy lúcida: «Es por la soledad».
Posteriormente, ha aparecido un vídeo en una cuenta que promete autodestruirse a las 24 horas con una voz mecánica digitalizada de una ‘therian’ enmascarada como un zorro asegurando que esos cientos de chavales y chavalas habían picado en una suerte de experimento social, generado por la IA o no sé qué.
Lo interesante era el vídeo, no el discurso. La ‘therian’ estaba en su habitación y atrás aparece una cama sin hacer, con el nórdico revuelto. Hay algo de ropa tirada bajo la mesilla. Un mueble kallax de Ikea recoge varias colecciones de cómic manga pulcramente dispuestas que no llego a distinguir, además de algún funko y muñecos a escala de varias series japonesas. En las paredes hay pósteres de las series ‘Naruto’, ‘Sailor Moon’ y ‘Attack on titan’.
Es la habitación, en definitiva, propia de una adolescente que aún vive en casa con sus padres. La máscara deja ver la barbilla, donde se aprecian marcas de acné juvenil. Lleva puesto lo que parece un pijama (igual es camiseta, no sé) de otra serie infantil: ‘Las Supernenas’.
Todo ello no demuestra a ciencia cierta que haya una menor de edad oculta tras la máscara de zorro, pero yo diría que con mucha probabilidad sí que lo es.
A lo que voy es a que cientos, si no más de mil, adolescentes se dieron cita el viernes en la Plaza del Castillo con el fin de reírse a la cara de esta ‘therian’ (hipotéticamente, habría que verificar el vídeo) o de personas tan frágiles como ella.
Eso no es nuevo. Los chavales que se reunieron y se movían por la plaza no eran otra cosa que bullies, abusones de toda la vida, cazando presas para reírse de ellas y humillarlas. Las querían cazar por diferentes, por haber reaccionado ante la soledad –o a humillaciones anteriores– de una forma compleja, aparentemente inexplicable.
No es que yo me imagine que son bullies. Sé que muchos de ellos y de ellas probablemente no se perciban como agresores. Pero la voz mecánica que aparece en el vídeo de la adolescente en su habitación deja muy claro que los siente como sus bullies. En consecuencia, lo eran.
Lo que sí es nuevo es la cantidad, lo inmenso de la manada, el inmenso daño que pudieron hacer. No sé si he visto antes algo así.
Los ‘therians’, si es que hay alguno por aquí, no me preocupan, pero lo de ayer daba miedo.

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