La RASD afronta su 50 aniversario en el peor escenario diplomático
Un tablero geopolítico que le es adverso y con Israel aportando drones a Rabat en el campo de batalla hace de este 50 aniversario de la autoproclamación de independencia de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) el más adverso de su historia.
«El momento nos es adverso, pero venceremos porque tenemos a todo un pueblo en lucha hasta la victoria». Habla Ahmed Salem Lebsir, jefe de la escuela militar del Frente Polisario en Tinduf. Este veterano de la primera guerra (1975-1991) explica que «nunca hemos tenido tantas personas preparadas para la batalla. En la escuela donde preparamos a los reclutas para el campo de batalla nos faltan habitaciones. Las nuevas generaciones están motivadas».
Mucho ha cambiado el tablero de la realpolitik desde el 40 aniversario. Una guerra nueva comenzó donde la vieja aún no había terminado. La adhesión de EEUU a las tesis de Marruecos a golpes de tuit del entonces (y de nuevo) presidente Trump hizo que varios países siguieran el rumbo.
Cuando Joe Biden llegó a la Casablanca, no cambió el designio ilegal de su predecesor y tampoco tuvo mucho interés en corregirlo, vistos sus siguientes pasos. Los analistas vaticinaron que la decisión caprichosa de Trump venía bien a los intereses en el Magreb de Washington, aliado histórico de Rabat, que siempre ha mirado a Argelia de reojo.
Pero también a Tel Aviv, que buscaba un aliado en la región y la letra pequeña de ese tweet llevaba consigo el reconocimiento del Estado sionista. «Para qué cambiar las decisiones que son ilegales, pero vienen bien a todos», advirtió con ironía John Bolton, secretario de Estado de Trump por pocos meses y luego perseguido por sus críticas al actual mandatario. Fue este controvertido personaje el que quiso terminar con la guerra más larga en el Magreb para crear un mercado único para que prosperara en «paz», mientras defendía una intervención militar en Venezuela y Cuba.
Marruecos, henchido de valentía tras el respaldo inédito de EEUU, comenzó a presionar diplomáticamente a aquellos que se habían puesto de lado. El Estado español se subió al carro de los postulados de Rabat, que ofrecía una autonomía limitada bajo bandera marroquí como única salida al conflicto del Sahara Occidental. Tras la antigua metrópoli, varios países de peso como Gran Bretaña y Alemania. La política internacional da la razón a los saharauis exiliados en Tinduf (Argelia) pero la realpolitik se la niega.
La ONU, incapaz de hacer frente a la todopoderosa Administración estadounidense, votaba en el Consejo de Seguridad por 11 votos a favor y ninguno en contra, con las únicas abstenciones de China y Rusia, la aceptación de la autonomía marroquí en las negociaciones entre la RASD y Marruecos (que se celebran actualmente en Madrid bajo auspicio de la Administración Trump) como única vía para la paz. Una decisión imperialista, según declaró el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune.
La autonomía, inspirada en la española según el reino jerifiano, debería ser votada por todos los ciudadanos de Marruecos, pero no por los saharauis exiliados en Tinduf, alejando así la imagen de referéndum de autodeterminación que tanto teme Rabat. Dicha autonomía sería mucho más limitada que la de cualquier comunidad autónoma del Estado y tendría una cláusula, como la 155, para derogarla en cuestión de horas, como sucedió en Catalunya.
Situación actual insostenible
El campo de batalla nunca había estado tan en contra de los intereses del Polisario. En el ámbito diplomático, las cosas tampoco están mejor. Con el importante aliado de Venezuela nadando en arenas movedizas y Rusia enfocada en la guerra de Ucrania, la resistencia saharaui ha tenido que depender casi exclusivamente de Argel para su guerra. Toca cambiar de estrategia, pero aún no han podido dar con el nuevo sistema. «Es cuestión de tiempo que encontremos el modo. Cuando Marruecos empezó a usar aviones, también tuvimos el mismo problema y lo solventamos», añade Ahmed Salem Lebsir.
El único frente que ha supuesto una alegría para el pueblo saharaui es el judicial, con varios fallos de Estrasburgo a su favor, entre ellos el de la pesca, que prohíbe faenar en caladeros en disputa. Es en estos nuevos terrenos donde los saharauis están poniendo su peso diplomático.
Pocos caminos le son propicios al Polisario. Solo un tratado firmado entre Irán y Rusia con Argelia para la venta de drones podría suponer una pequeña esperanza militar, ya que Argel no los fabrica. El Polisario no aceptó que solo se hable de autonomía en las negociaciones que se llevaron a cabo recientemente en Madrid (bajo auspicio estadounidense), ya que, de aprobarse, esta supondría la perdida de toda esperanza para la autodeterminación.
En cambio, si se aprobara y la lucha armada siguiera por parte del Polisario, EEUU lo incluiría en su lista de organizaciones terroristas junto a Al Qaeda y Estado Islámico. Un chantaje.
«El escenario era peor en 1975, porque no teníamos armas y salimos adelante. Son tiempos difíciles, pero lograremos vencer», aseguraba el vicepresidente Hama Salama.

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