
Francisco Letamendia Belzuntze ‘Ortzi’ falleció a los 82 años de edad, tras empeorar su estado por la enfermedad que padecía. Quienes vivieron los años de la llamada transición democrática del Estado español asociarán inmediatamente ese nombre y ese apodo a una imagen de 1978 en la que aparecía un diputado vasco gritando «Gora Euskadi askatuta!» puño en alto en el Congreso español.
Abogado, profesor universitario, escritor y político, facetas todas ellas en las que destacó, nacido en Donostia en 1944, estudió Derecho en Barcelona y pronto empezó a ejercer como abogado laboralista y de presos políticos vascos. Fue el más joven de los abogados defensores del Proceso de Burgos, pues con solo 26 años asumió la defensa de Itziar Aizpurua. Posteriormente, junto a Miguel Castells y bajo seudónimo, publicó el libro ‘El proceso de Euskadi en Burgos’ sobre aquella experiencia. Después de aquel proceso se refugió en Ipar Euskal Herria y posteriormente en París. Regresó a Hego Euskal Herria poco antes de la muerte de Franco, en 1975, año en que publicó su obra ‘Historia de Euskadi: el nacionalismo vasco y ETA’.
Del exilio al Congreso español
Militante de Euskal Iraultzarako Alderdia (EIA), en las primeras elecciones generales tras la muerte de Franco, Ortzi fue cabeza de lista por Gipuzkoa de la coalición Euskadiko Ezkerra (EE), formada por EIA y EMK. Resultó elegido y no pasó inadvertido. Se mostró contrario a la Ley de Amnistía de 1977, en tanto en cuanto brindaba impunidad a los crímenes franquistas, y votó en contra de la Constitución española porque no contemplaba el derecho de autodeterminación, como había reclamado insistentemente y por lo que recibió amenazas de muerte; aún así, mantuvo una notable actividad en el Congreso de los Diputados y continuó reclamando en todo momento la libertad de las presas y presos políticos vascos.
En 1978 abandonó EIA a raíz de su desacuerdo con que EE tomara parte en el Consejo General Vasco, se posicionó con la recién creada Herri Batasuna y, puño en alto, dimitió de su cargo antes de que finalizara la legislatura. En las siguientes elecciones generales, en 1979, se presentó por Herri Batasuna como cabeza de lista de Bizkaia y volvió a ser elegido, si bien ni siquiera tomó posesión de su acta de diputado. Antes de terminar aquel año, fue juzgado por «apología del terrorismo». En 1980 fue elegido parlamentario en Gasteiz, parlamento en el que tampoco participaría su formación política.
Perseguido judicialmente, con varios procesos en su contra abiertos, entre ellos un suplicatorio por el que pretendían juzgarlo por cantar “Eusko gudariak” frente al rey español en la Casa de Juntas de Gernika el año anterior y a pesar de que él no se encontraba en aquel acto, en 1982 Letamendia se trasladó a París, y a partir del año siguiente se alejó de Herri Batasuna y de la política activa, si bien sus convicciones políticas continuaron enmarcadas en el abertzalismo de izquierda, y a partir del nuevo ciclo político en Euskal Herria se posicionó con EH Bildu e incluso participó en actos electorales de la coalición soberanista.
Abundante e importante obra escrita
En la primera mitad de la década de los 80 impartió clases de Historia Vasca en la Universidad de París VIII y trabajó en su tesis sobre nacionalismo y violencia, con la que se doctoró en Historia Social por aquella universidad. A su regreso a Euskal Herria, se dedicó a la enseñanza como profesor de Ciencias Políticas en la UPV, a la investigación y a la escritura. Su obra asciende a cerca de 40 libros sobre historia y ciencia política, con el nacionalismo como tema recurrente. Sobre esa actividad investigadora, su «adicción», habló extensamente en 7K con Fermin Munarriz, entrevista de la que el periodista de NAIZ destacó esta frase: «La política debe buscar la felicidad».
En febrero de 2002, protagonizó un controvertido episodio con Edurne Uriarte, también profesora en la UPV de Ciencias Políticas y fundadora del Foro de Ermua, en torno a la cátedra a la que ambos habían opositado el año anterior. Esta le fue adjudicada a Uriarte y recurrida por Letamendia, recurso que aceptó la Comisión de Reclamaciones de la UPV y la controversia saltó a los medios de comunicación como un conflicto entre españolismo y abertzalismo, o «entre Lizarra-Garazi y el espíritu de Ermua». La disputa se dirimió en los tribunales, los cuales, como era de esperar, dieron la razón a Uriarte.
Además de los libros mencionados, Ortzi publicó otros de gran interés como ‘Los vascos: ayer, hoy y mañana’ en 1976, ‘Denuncia en el parlamento’ dos años después o, en 1979, ‘El no vasco a la reforma’. Su último trabajo, su opus magna compuesta por cuatro volúmenes, es ‘Cultura política en Occidente. Arte, religión y ciencia’. Paco Letamendia recordaba con orgullo su paso por la política; sin embargo, su principal aportación a Euskal Herria fue su trabajo como pensador y académico, del que es buena muestra esa última obra.
Ha fallecido Ortzi, un abertzale que dedicó toda su vida y conocimiento a su país.

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