«Hay que buscar un equilibrio entre la investigación libre y la transferencia»
Ainara Garcia Gallastegi, directora de Transferencia de Tecnología de nanoGUNE, ha obtenido el estándar internacional RTTP, que acredita la competencia y experiencia de profesionales en la transferencia del conocimiento y la tecnología. Solo 500 personas cuentan con este reconocimiento en el mundo.

En la actualidad, únicamente 50 personas cuentan con la acreditación RTTP (Registered Technology Transfer Professional) en el Estado español, mientras que a nivel mundial la cifra ronda las 500, lo que pone de manifiesto el carácter exclusivo y altamente especializado de este logro de la científica de Elorrio Ainara Garcia Gallastegi, directora de Transferencia de Tecnología de CIC nanoGUNE.
Zorionak! ¿Qué supone este reconocimiento?
Es importante para mí y para nanoGUNE porque da una visibilización y reconoce nuestros hitos en el ámbito de la transferencia. Se valora tanto la trayectoria científica como la empresarial. Yo tengo un máster en negocios realizado en Deusto y también un postdoc. Conocí esta acreditación cuando me incorporé a nanoGUNE, y comencé a asistir a los cursos. Además de las horas en los cursos, debes acreditar los méritos, entre ellos un caso práctico de relevancia. Yo presenté una licencia importante que tuvimos en nanoGUNE con CRISPR-Cas9, una tecnología muy disruptiva para la edición genética del ADN. Fue la temática del premio Nobel en 2020 y nosotros archivamos la patente en 2021. El mismo año licenciamos esta patente a la empresa de Barcelona Integra Therapeutics.
Se incorporó a nanoGUNE en 2018 con seis años de experiencia en transferencia de tecnología, liderando proyectos de investigación en Imperial College y University College de Londres.
Fui a Londres en 2010 con la intención de hacer una investigación postdoctoral. Me acogieron en Imperial College, en un proyecto muy industrial y muy competitivo en el que pude colaborar con empresas de referencia a nivel internacional. Solicitamos hasta nueve patentes en dos años, hicimos publicaciones de referencia... Todo eso hizo que me interesase por el ámbito de transferencia. Ahí desplacé un poco la investigación y me incorporé más a la gestión y la transferencia. Estuve seis años realizando transferencia para proyectos de investigación en Imperial College y en University College de Londres. Trabajé para British Council en proyectos en los que comprendíamos la problemática que tenían en ciertos territorios de Colombia, por ejemplo, con las inundaciones o con los terremotos, y transferíamos tecnologías de Europa a Colombia. Con todo eso me traje una mochila de experiencia. En el momento en que por motivos personales, porque tenía dos niños, Londres se convirtió en un peso vi que en nanoGUNE justo se ofertaba una oposición de una persona responsable en transferencia, además en nanotecnología, el ámbito en el que había estado trabajando. Así, me vine en 2018.
Y en 2019 lideró la puesta en marcha del plan de transferencia de tecnología del centro vasco, con resultados excelentes.
Quiero señalar la visión y la confianza que tuvo el director de nanoGUNE, Txema Pitarke, porque si tú contratas a una persona y no le dejas libertad no aprovechas su potencial. Él me apoyó e implantamos un plan que quizá no fue muy cómodo al principio. Era un centro de investigación en el que se habían contratado los ikerbasque, personas de referencia a nivel mundial para hacer ciencia de impacto, pero teníamos un pilar de transferencia importante que teníamos que cumplir y la investigación industrial roza un poco con la investigación de carácter más libre para poder publicar en revistas de alto impacto. La investigación industrial pretende la protección, la patente. En cambio, la otra investigación pretende la divulgación. Son como dos ramas entre las que hay que encontrar un equilibrio para que los investigadores se sientan cómodos realizando ambas. Al principio no fue fácil hacer ver a los investigadores cuáles son los beneficios de un plan de transferencia. Pero pronto se empezó a ver cómo se licenciaban las patentes, cómo contribuía al beneficio del investigador, cómo los proyectos industriales permitían un desarrollo tecnológico donde tú puedes solicitar una patente y eso te permite también publicar, o montar tu propia empresa y ver cómo crece una tecnología en la que tú has creído.
Al principio no fue fácil hacer ver a los investigadores cuáles son los beneficios de un plan de transferencia. Pero pronto se empezó a ver cómo contribuía a su beneficio
El éxito llegó bien pronto.
El plan de transferencia tiene tres pilares: la contratación industrial, la protección de tecnología vía solicitud de patente y la licencia, y la creación de spin-off. Para finales de 2022 duplicamos la cartera de clientes (en 2024 incluso la triplicamos), se cerraron 11 nuevos contratos de licencia y la facturación por licencias se multiplicó por diez. A día de hoy tenemos ocho spin-off y otros proyectos empresariales en curso, por lo que estamos impulsando mucho la creación de empresas. Está funcionando.
¿Puede poner algún ejemplo de los spin-off?
En 2024 se lanzó Optec4Life, para la monitorización de parámetros fisiológicos en bebés en partos de alto riesgo. El pasado diciembre se constituyó Prospect Biotech, para la monitorización de células CART. Este es un tratamiento para el cáncer que utiliza tus propios linfocitos, los extrae, los modifica y los incorpora para que sea tu propio sistema inmunológico el que ataque tu cáncer. Estamos en fase clínica, monitorizando 30 pacientes que recibieron CART, y los resultados son espectaculares. También tenemos entre manos una empresa para implantes médicos en los que queremos evitar el crecimiento bacteriano mediante recubrimientos. Tenemos, además, MindSens, para la detección temprana del Alzheimer. Otras iniciativas empresariales que pueden venir son del ámbito de la mejora de la reproducción humana, de la mano de la investigadora Mariana Medina Sánchez.
A día de hoy tenemos ocho spin-off y otros proyectos empresariales en curso, por lo que estamos impulsando mucho la creación de empresas. Está funcionando
¿Cúales son los pasos de una transferencia?
Primero hay que ver qué tipo de transferencia es. Hay empresas que se acercan, o nos acercamos nosotros a ellos. Lo que hacemos es identificar cuáles son las áreas estratégicas de nanoGUNE (nanociencia cuántica, nanomedicina y materiales avanzados) y los clústers de empresas a nivel nacional e internacional en los que nos interesa dar visibilidad a nuestra oferta tecnológica o escuchar cuáles son sus necesidades para adecuar nuestro saber hacer a ellos. Puede ocurrir que estas empresas digan simplemente: voy a colaborar contigo mediante un contrato industrial y desarrollamos juntos lo que voy a necesitar. Esos son normalmente contratos de uno o dos años. Marvel Fusion, por ejemplo, es una empresa alemana para la que desarrollamos recubrimientos para procesos innovadores de conversión de energía. Como somos un centro muy transversal, tocamos diferentes temas. Tenemos otra empresa vasca para la que desarrollamos packaging sostenible en cartón. Tendemos a trabajar con corporaciones internacionales, desarrollar tecnología disruptiva e intentar traccionar la empresa vasca hacia esa ventaja competitiva.
Tendemos a trabajar con corporaciones internacionales, desarrollar tecnología disruptiva e intentar traccionar la empresa vasca hacia esa ventaja competitiva
Hay veces en las que los investigadores tienen ideas para el mercado. Entonces, hacemos un estudio y si este indica que esa idea no va a tener una explotación clara simplemente se publica y sigue su curso natural de investigación. Pero si vemos que esa idea puede llegar a explotarse, solicitamos una patente y se habla con aquellas empresas que están interesadas en esta tecnología. O bien se hace un codesarrollo o las empresas están dispuestas a pagar royalties por el uso de esa tecnología.
Tienen 45 familias de patentes.
Por regla general, tienen que tener este estudio de mercado realizado y sabemos que tienen un mercado. Quizá incluso tengamos identificado cuál puede ser el licenciatario. Tú solicitas una patente y una vez entra en fase internacional puede ser protegida en diferentes naciones. Puedes decir que cada una de esas es una patente o que es una familia de patentes. Es una forma transparente de dar a entender cuál es nuestra cartera de patentes. Por ejemplo, otra invención que tenemos es el almacenamiento de información en ADN y la protección de ese ADN en fibras. Solicitamos la patente y contactamos con Eurofins, empresa alemana líder a nivel mundial en síntesis y lectura de ADN. Solicitamos un EIC Pathfinder, un programa europeo muy importante, y nos lo concedieron por ser un proyecto de excelencia. Con esto estamos codesarrollando con Eurofins este producto, mientras hablamos con diferentes industrias para ver dónde está el interés.
¿Quién tiene interés?
El arte, para el trazado de información, para comprobar la falsificación. También el packaging. Esta patente puede ser luego licenciada a Eurofins o a otras empresas, dependiendo del sector que identifiquemos. Tenemos patentes en construcción, para autoreparación de materiales, por ejemplo, para pantallas táctiles. Tenemos patentes en biotecnología y la mayoría de ellas están siendo licenciadas a nuestras propias spin-off, porque da la casualidad de que las spin-off que estamos constituyendo ahora son todas en el ámbito de la biotecnología.
Es importante que los fondos privados aporten a la investigación. Es uno de los focos de la transferencia, que la investigación no tenga que caminar solo con fondos públicos
En cuanto a las empresas que tienen, ¿qué éxitos mencionaría?
El de BioTech Foods, cuando entró el capital de 36 millones en 2022. Otro hito, en 2023, fue la venta a Myruns del 80% de las participaciones de la spin-off Evolgene, porque nuestro objetivo es la transferencia de conocimiento y cuando creamos la empresa lo hacemos con la intención de salir, de vender. Hay otros modelos como Graphenea, que ya tiene producto y entidad suficiente con cuatro millones de facturación.
Es importante que los fondos privados aporten a la investigación. Es uno de los focos de la transferencia, que la investigación no tenga que caminar solo con fondos públicos. Desde mi incorporación a nanoGUNE va entrando esa filosofía que quizá en ambientes anglosajones está más afianzada. En el País Vasco otra de las cosas a mencionar es el apoyo institucional; por ejemplo, la aceleradora de empresas BIC Gipuzkoa, Fomento San Sebastián o los ‘hubs’ que se están creando. El hub es como una aglomeración o un ecosistema alrededor de un topic de empresas y centros. Se hizo una apuesta clara en biociencias y ahora se está haciendo lo mismo con cuántica. Eso es importante, porque crea una confianza por parte de las corporaciones que queremos atraer nosotros.

¿Cómo es su día a día?
En los últimos años he dado mucho apoyo a la creación de empresas, por lo que he estado trabajando muy de la mano de los investigadores, ya sean jefes de grupo o los que van a liderar la tecnología dentro de la empresa, que normalmente ahora son investigadores de nanoGUNE. Mi día a día es apoyarles a ellos en sus tareas para guiarles hacia lo que va a ser el producto o el modelo de negocio de la futura empresa, porque la investigación tiende a dispersarse. ¿Cómo guiarla? Manteniendo entrevistas con las empresas que van a ser los futuros clientes de tu empresa. Eso hace que la investigación vaya guiada hacia aquellas aplicaciones que sepas que van a ser explotadas. Eso requiere un seguimiento muy estrecho.
Intento predicar con el ejemplo. A mis hijos, a los amigos de mis hijos, entre niños y jóvenes; aquí, entre las investigadoras e investigadores que entran... Ser referente, ese es mi granito de arena
La otra dedicación es entender las invenciones que puedan tener los investigadores, cuál es su mercado, si son patentables o no, archivar las patentes y hacer seguimiento.
Intento predicar con el ejemplo. A mis hijos, a los amigos de mis hijos, entre niños y jóvenes; aquí, entre las investigadoras e investigadores que entran... Ser referente, ese es mi granito de arena.
No puedo conocer todas las líneas de investigación, pero sí aquellas que puedan tener un valor de mercado. Además, participo en los clústers de empresas. Por ejemplo, recientemente estuve en un clúster de energía. Algunos sirven y otros no, pero hay que estar, para conocer cuáles son las necesidades de las empresas, porque si no iríamos a ciegas, al menos en el ámbito de la transferencia. Otra cosa es la investigación pura, que es un ámbito más libre. Si no das la libertad a la investigación para poder crear, porque al final es creativa, estás limitándola.
Eso me decía Pedro Miguel Etxenike en una entrevista que mantuvimos.
Estoy de acuerdo con él. Y eso hay que dejar. Entonces, hay que buscar un equilibrio entre la investigación libre y la transferencia. Hay algunos grupos que hacen 50-50, otros 70-30 y otros que hacen cero transferencias. Depende también de la época. Yo les dejo hacer. Cuando, por ejemplo, tengo una idea de una tecnología que puede casar la presento y si no le ven interés, la dejo marchar. No se puede imponer porque en el momento en que impones no sale. Tienen que quererlo. Pero lo bueno es que las tecnologías que se están desarrollando con corporaciones a ellos también les interesan y entonces las hacen. Tiene que funcionar por las dos partes.

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