NAIZ

La Asociación Teatral Ezezagunok de Irun recibirá el Premio Max Aficionado 2026

La Asociación Teatral Ezezagunok de Irun ha sido elegida por la Fundación SGAE para otorgarle el Premio Max aficionado o de carácter social. La compañía recibirá el galardón el próximo 1 de junio en el Teatro Romano de Mérida.

Representación de la obra ‘Exacticamente diversa’.
Representación de la obra ‘Exacticamente diversa’. (J.RAZKIN)

El Comité Organizador de los Premios Max reconoce con este galardón la trayectoria y la capacidad de Ezezagunok para «convertir el teatro en herramienta de integración social, empoderamiento y expresión de las personas con discapacidad intelectual, así como por su vocación de formación de intérpretes y públicos».
 
Semana tras semana, desde 2007, Ezezagunok abre las puertas de su taller en el primer piso de un edificio antiguo del casco urbano de Irun, cedido por el Ayuntamiento. En casi dos décadas han pasado por allí más de 40 actores y actrices, unidos por un mismo motor: la pasión por el teatro y su manera única de estar en el mundo. Hoy son 21 intérpretes, siete de ellos vinculados al proyecto desde sus comienzos.

El grupo fue fundado por sus directores, tres amigos: la actriz y directora teatral Ana Pérez (1959–2024), junto a Miren Etxeberria y Luisma Moreno, profesionales en el ámbito de la atención directa y la integración sociolaboral, profundamente comprometidos con la escena cultural local. Juntos, dieron forma desde cero a un sueño: Ezezagunok, un proyecto que reivindica un lugar propio para la diversidad cognitiva en las Artes Escénicas. 
 
Pérez aportó su trayectoria escénica y «una mirada artística basada en la autenticidad y la creación colectiva, dejando una huella profunda e imprescindible en el desarrollo del grupo», afirman.

Por su parte, Etxeberria y Moreno, ambos con una dilatada experiencia en el ámbito social, han sido fundamentales desde el inicio para la construcción y sostenimiento del proyecto, haciendo posible la adaptación y el acompañamiento de las necesidades individuales de los y las intérpretes, en un trabajo que integra la intervención social, el apoyo continuo e individualizado y la dirección artística.
 
Han estrenado una docena de montajes que combinan adaptaciones de clásicos (Shakespeare, Aristófanes, etc) con creaciones colectivas. Entre sus obras destacan ‘La verdadera historia de Romeo y Julieta’, ‘La paz y otras lunas’ o ‘Exacticamente diversa’, entre otras.
 
En 2025 han sido reconocidos en los Premios Juan Mayorga de las Artes Escénicas, organizados por Escenamateur, con el Premio Nacional español Antonio Morillas a los valores sociales en el teatro y la Mejor Autoría o Adaptación por ‘Exacticamente diversa’ (reescritura de Alicia en el país de las Maravillas de Lewis Carroll), trabajo con el que también se distinguieron en Mejor Diseño de vestuario. 

Emoción y recuerdo

Luisma Moreno afirma haber sentido emociones muy diferentes al recibir la llamada de los Premios Max. «Para nosotros, un grupo que abraza la diversidad desde su génesis, la emoción fue increíble, fantástica… Después de casi 20 años de proyecto, obtener el máximo galardón que se puede obtener en teatro aficionado… Y acto seguido también tuvo un punto de tristeza, porque este proyecto lo iniciamos Ana Pérez, Miren y yo, y Ana desgraciadamente ya no está… Pensamos: cuánto nos hubiéramos reído juntos y cómo hubiéramos disfrutado».
 
Etxeberria recuerda el fallecimiento de su compañera en 2024. «Empezamos tres amigos. Cuando alguien caía un poco, siempre estaban los otros dos para levantar. Ahora somos dos pero, aunque me da un poco de vergüenza decirlo, yo siempre tengo la sensación de que Ana está entre nosotros, o sea, que seguimos de alguna forma los tres». 

Ezezagunok  desarrolla una pedagogía adaptada basada en la expresión y la autonomía, con un elenco estable de 21 intérpretes que evoluciona en función de cada proyecto. La creación de sus obras se articula a través de procesos colectivos, improvisación y trabajo individualizado, mientras que la dirección, a cargo de Luisma Moreno y Miren Etxeberria, acompaña desde una dimensión artística y educativa, alejándose de enfoques terapéuticos convencionales.
 
El objetivo es claro: «Queremos conseguir que haya una visión respecto del teatro mucho más inclusiva y que no se detenga ahí, que no dependa exclusivamente de circuitos de teatro inclusivo porque en el teatro cabemos todos; lo nuestro es estar donde están el resto de artistas, donde están el resto de compañías y soñamos con conseguirlo, esa es nuestra mirada estratégica, inclusiva pero también artística, elaborada, compleja, aunque vayamos un poquito más lentos que los demás», explica el codirector de la agrupación. Además, defiende que «ese es nuestro horizonte, queremos estar en ese lugar, y esperamos que premios como este nos abran definitivamente esa posibilidad».
 
En este marco, las técnicas teatrales se convierten en herramientas para el crecimiento personal, la participación y la visibilidad, favoreciendo la construcción de un espacio creativo donde la diversidad se entiende como motor escénico. Así, la compañía consolida una trayectoria en la que el arte y el compromiso social avanzan de forma inseparable, situando la inclusión en el centro de su práctica contemporánea. «Queremos que nuestras propuestas impacten en el público y que sirvan entre otras cosas para derribar prejuicios, en tanto que el teatro es una gran herramienta de transformación social», añade Moreno.

Ante la inminencia del premio, los recuerdos se agolpan en Miren Etxeberria. «Hay una anécdota definitoria que tiene que ver con nuestro nombre, Ezezagunok (los desconocidos)», señala. «La gente siempre cree que nos llamamos así porque no nos conoce nadie. Y no es cierto. Nos llamamos así porque a lo largo de la historia, a nuestras actrices y actores se les ha llamado verdaderas burradas: tontos, subnormales, idiotas …  Y nosotros pensamos que cuando a una persona le tienes que poner tantos adjetivos diferentes es que realmente no se le conoce, que son auténticos desconocidos».