
Al menos nueve personas murieron y otras 22 resultaron heridas a consecuencia de la explosión de una bomba en el centro de Damasco, en un café cerca del Palacio de Justicia.
Mohamed al-Dahabi, propietario de una óptica cercana, relataba, todavía conmocionado, cómo vivió la explosión que provocó el pánico entre la gente. «Corrí hacia el lugar y vi gente tendida en el suelo, con sangre por todas partes», declaró, añadiendo que la escena le recordaba a las explosiones que sufrió Damasco durante la guerra civil. En la zona se desplegaron equipos de la Defensa Civil y las fuerzas de seguridad bloquearon la calle en ambas direcciones y acordonaron las carreteras circundantes.
«Las próximas investigaciones revelarán más detalles, y todos aquellos que hayan derramado sangre siria recibirán su castigo», afirmó el gobernador de Damasco, Maher Marwan, quien agregó que «hay fuerzas que acechan la estabilidad de la región y tratan de socavar la seguridad», sin señalar a ningún grupo.
Fue el ataque más mortífero en Damasco desde el atentado suicida con bomba en una iglesia en junio de 2015, que dejó 25 muertos. El grupo yihadista Saraya Ansar al-Sunnah reivindicó la autoría, aunque las autoridades lo atribuyeron al Estado Islámico (ISIS). El ISIS mantiene células en el país y ha llamado a la resistencia contra las nuevas autoridades sirias.
Desde que la coalición islamo-salafista liderada por Ahmad al-Sharaa llegó al poder tras derrocar a Bashar al-Assad en diciembre de 2023, la capital ha sido escenario de otros incidentes. El pasado 19 de mayo, un soldado murió en la explosión de un coche bomba cerca de la Ciudad Vieja, frente al Ministerio de Defensa.
El nuevo régimen se asienta sobre un país fragmentado, sometido a la vigilancia sionista, parte de él ocupado por el Ejército israelí –ayer mismo atacó artillería zonas rurales de las gobernaciones de Daraa y Quneitra– y que se sostiene sobre un precario equilibrio de las facciones armadas que tomaron el poder.
Al-Sharaa elige el Parlamento de un país fragmentado
El pasado miércoles las autoridades anunciaron los 70 diputados designados directamente por Al-Sharaa, que completan la formación del Parlamento de transición de 210 diputados, ocho meses después de unas «elecciones» legislativas en las que no participó la población.
Dos tercios de los parlamentarios fueron elegidos mediante un proceso indirecto en el que asambleas regionales de notables, designados también por Al-Sharaa, seleccionaron a los representantes.
Así, solo participaron unos 6.000 miembros de colegios electorales que eligieron entre listas de candidatos preaprobadas.
Los partidos políticos tuvieron prohibida la participación, las mujeres obtuvieron apenas el 4% de los escaños y solo dos cristianos resultaron elegidos.
Al-Sharaa ha tratado de recomponer equilibrios con su elección, con la designación de varias mujeres y cristianos, y compensando a las diversas facciones y comunidades tribales, además de proteger los intereses políticos de Turquía, pero manteniendo la mayoría entre sus fieles.
Un diputado druso y dos figuras kurdas son los únicos representantes de estas comunidades, que siguen sufriendo ataques de milicias progubernamentales.
Ormuz
El Ejército iraní advirtió de que los buques que no navegan por las rutas establecidas por la República Islámica «recibirán una respuesta inmediata y contundente», y avisó a EEUU de evitar interferencias en el estratégico paso.

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