
Según el Gobierno francés y los organizadores de las protestas, este martes han salido entre 250.000 y 400.000 estudiantes a las calles de las principales ciudades francesas para demostrar a Emmanuel Macron «que no tienen intención de aflojar en sus reivindicaciones».
Dada la situación, el Gobierno ha anunciado la suspensión de las clases por lo menos durante esta semana para facilitar el diálogo entre los centros educativos y sus estudiantes. Mientras tanto, presionado por las protestas, Emmanuel Macron ha convocado en la noche de este martes a varios de sus ministros para dar una respuesta a la crisis. En la reunión estarán el primer ministro, Sébastien Lecornu, y sus ministros de Educación y de Interior, Édouard Geffray y Laurent Nuñez, en el Palacio del Elíseo.
El anuncio ha sucedido poco después de que Lecornu anunciara en la Asamblea Nacional francesa la suspensión de las clases habituales durante este miércoles, jueves y viernes en todos los institutos para sustituir el horario lectivo por jornadas de debate y asambleas de diálogo. Por el momento, más de 250 institutos de la región de Île-de-France han suspendido sus actividades, la mitad de las escuelas de secundaria de acuerdo con los datos de la prefectura gala.
La tensión desbordada
La capital francesa ha sido testigo de cómo se ha desbocado la tensión, concretamente en la plaza de la Nación, donde la Policía ha comenzado a disparar granadas aturdidoras y gases lacrimógenos para dispersar a varios grupos de manifestantes. El grupo intersindical Beuvau ha recalcado que se estiman casi 60.000 personas las que han marchado este martes.
En Lyon han vuelto a salir esta mañana a las calles entre 20.000 y 25.000 personas; en el departamento de Vienne, principalmente en Poitiers, Châtellerault, Civray, Loudun y Jaunay-Marigny, las concentraciones han aglutinado a más de 6.000 personas. Y en Rennes, se han manifestado 950 personas.
En cada marcha la respuesta ha sido diferente, pero en todas ha habido incidentes violentos esporádicos o enfrentamientos entre la policía antidisturbios y los manifestantes.
Numerosos heridos y arrestos
Desde el 28 de septiembre, el estallido de las protestas, la Policía francesa ha realizado unos 6.000 arrestos. Al menos 215 estudiantes y unos 85 profesores han resultado heridos, así como más de 600 policías y gendarmes, de acuerdo con las cifras presentadas este martes por el primer ministro.
La Comisión Nacional Consultiva de Derechos del Hombre (CNCDH) del país ha mostrado su «máxima preocupación» ante el «uso desproporcionado de la fuerza» por parte de la Policía. Y en un comunicado ha instado al Gobierno a «reforzar el diálogo con la juventud» y «garantizar el ejercicio de sus derechos».
Por otro lado, según anunció la Fiscalía, el agente de policía que disparó el lanzagranadas que hirió a un estudiante de secundaria en Saint-Ouen-l'Aumône ha sido acusado de agresión. Eden, un chico de 14 años, sufrió una doble fractura de mandíbula tras ser alcanzado por una granada de gas lacrimógeno durante un bloqueo estudiantil.
Los sindicatos y los partidos de izquierda se han unido a la lucha estudiantil.

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