
Este martes ha comenzado en Gasteiz el juicio contra dos personas, un médico y una opositora, imputados por la filtración de exámenes en la OPE de Osakidetza 2016-2017. Varios de los testigos han confirmado que esta mujer acertó 48 de las 50 preguntas que preparó su entonces suegro, mientras que de las otras 50 solo fueron correctas 26 o 27.
Aunque en un principio la causa llegó a dirigirse contra 17 personas y abarcar diversas especialidades médicas, el juicio ha acabado limitándose a dos acusados y a la prueba de cirugía plástica, tras haber quedado archivadas el resto de actuaciones.
Los dos procesados son un médico, que en el momento de los hechos era jefe de servicio del Hospital Donostia encargado de elaborar el examen de cirugía plástica, y una opositora que era pareja del hijo de dicho médico.
La Fiscalía acusa al médico de un delito de revelación de secretos y solicita para él dos años de prisión y cinco años de inhabilitación. La opositora, acusada de revelación de secretos en grado de tentativa, se enfrenta a una petición de un año de cárcel.
«Un examen difícil, rebuscado»
La sesión ha arrancado con la declaración testifical de la exdirectora del Instituto Vasco de Administración Pública (IVAP), Maite Iruretagoiena, que ha confirmado que la opositora juzgada acertó 48 de las 50 preguntas que preparó su suegro, mientras que de las otras 50 solo acertó algo más de la mitad, 26 o 27.
Fulgencio Aledo, secretario general del IVAP entonces y que estuvo en el aulario el día del examen, un domingo, ha detallado que esa misma mañana, tras la prueba teórica, le llamó la directora de Osakidetza para que regresara al aulario porque se había armado un «revuelo» entre los opositores al conocer al momento la nota de la acusada.
Aledo fue al aula y junto al director de Recursos Humanos de Osakidetza, Juan Carlos Soto, también testigo en esta jornada, se reunió con la acusada y le preguntó si sabía quién era el autor de las preguntas; ella dijo que no.
Aledo sugirió a la acusada que renunciara a seguir en la OPE, puesto que el doctor no podía haber preparado las preguntas, por «incompatibilidad».
«Eran resultados llamativos, era la primera y con muchos puntos de diferencia, la nota media era muy baja», ha subrayado Aledo, de manera que le sugirieron a la opositora la retirada para que no saliera perjudicado nadie, porque ademas se iba abrir una investigación. La opositora se negó asegurando que «no había pasado nada» y se presentó al práctico, pero días después sí desistió de la OPE.
Dos días después, Aledo y Soto se reunieron con el doctor autor de las preguntas, y él sostuvo «con contundencia, dando su palabra de honor» que no le había pasado a su nuera ninguna pregunta y que solo le había dicho a la opositora qué bibliografía tenía que estudiar.
El acusado renunció a participar en el tribunal
Según estos testigos, el doctor acusado, que había sido elegido vocal del tribunal examinador, había renunciado antes de los exámenes a este puesto porque se presentaba un familiar (su nuera), pero en la reunión con Aledo y Soto les dijo que no veía problema en haber preparado el cuestionario porque no le iba a pasar las preguntas a su nuera.
«Salí convencido (de la reunión con el doctor) de que no hubo filtración», ha admitido este testigo del IVAP, pero sí ha subrayado que el médico se tenía que haber abstenido por su relación con la opositora, ya que era una irregularidad.
La presidenta del tribunal examinador ha confirmado el revuelo producido entre los opositores el día del examen por la nota, y ha asegurado que ella no sabía quién había elaborado las preguntas.
La secretaria del tribunal, abogada de Osakidetza, ha confirmado que los exámenes se corregían automáticamente mediante una máquina, salió el listado con las puntuaciones, llamó la atención y se celebró la reunión con la opositora. «Incidencias en los exámenes a veces ocurren, pero como esto no», ha comentado.
Penélope Calzacorta, una de las opositoras que se presentó a esa prueba y que presentó una denuncia, ha declarado que no escuchó ningún rumor antes del examen de quién iba obtener la plaza, pero le sorprendió que el doctor fuera el que examinaba y preparaba las preguntas porque, su juicio, al ser familiar «se tendría que inhibir».
«Fue un examen, difícil, rebuscado», ha comentado la testigo, por lo que le sorprendieron las calificaciones obtenidas en el examen por los opositores, «gente preparada, acostumbrada a estudiar, y ademas si no aprobábamos íbamos a la calle. De Cruces no aprobó nadie».
Días después, la opositora juzgada ya no salía en las listas de notas –había renunciado–, lo cual «extrañó y provocó rumores». «Se comentaba que (la opositora juzgada) por méritos tenía menos y necesitaba una nota mayor, y que muchos que teníamos más méritos suspendiéramos», ha detallado.
ESK: «Decepcionante»
Además, de la Fiscalía, en la causa están personados como acusación los sindicatos LAB y ESK. LAB pide tres años de prisión para cada uno de los dos imputados, y ESK, dos.
En un comunicado, esta última central ha puesto en valor «la lucha por desmantelar un sistema clientelar instaurado en Osakidetza con el conocimiento y el aval de las diferentes direcciones».
No obstante, ha censurado que «el final de este proceso nos trae la decepción al comprobar una vez más que la verdad judicial no es la verdad social. De una decena de especialidad investigadas solo una llega a juicio tras un tortuoso camino; decepcionante».

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