La ayuda humanitaria en Siria no llega al ritmo de las necesidades
Casi 120.000 habitantes de Rastán, ciudad asediada controlada por los rebeldes sirios y asediada por el Ejército desde 2012, pudieron recibir ayer ayuda humanitaria, en el mayor convoy organizado desde el comienzo de la guerra en el país árabe. Pero, a pesar de que más de medio millón de personas han recibido ayuda, desde comienzo de año, la situación humanitaria no mejora, ya que las necesidades son cada vez más urgentes y crecen a un ritmo superior.
El mediador de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, consideró que el reparto de ayuda humanitaria logrado en los últimos días supone «progresos modestos pero reales», al indicar que más de 560.000 personas bloqueadas en zonas asediadas o de difícil acceso habían podido recibir ayuda desde comienzo de año, y de ellos 100.000 en las últimas dos semanas. Pero para Mistura «no es suficiente para que nos contentemos»
Estas cifras no incluyen los casi 120.000 habitantes de la ciudad de Rastán, en manos rebeldes y asediada por el Ejército sirio desde 2012, que recibieron ayer el mayor convoy de ayuda humanitaria desde el comienzo de la guerra siria: 65 camiones con alimentos, medicinas y material médico, organizados por el CICR y la Media Luna Roja siria.
Mistura añadió que el Programa Mundial de Alimentos logró efectuar ocho entregas de ayuda en Deir Ezzor, donde 200.000 personas viven rodeadas por el Estado Islámico, pero criticó que las fuerzas gubernamentales siguen bloqueando la entrega de equipos médicos y medicamentos.
Con todo, las agencias humanitarias no consiguen cubrir las necesidades básicas de la población, según el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Peter Maurer. «Si hablamos de volúmenes (de ayuda), ocurren muchas cosas, pero, aún así, no hemos sido capaces de estabilizar la situación», declaró Maurer en Ginebra. «Las operaciones del CICR se expanden cada semana, cada mes, pero las necesidades aumentan a un ritmo superior», explicó el responsable de esta organización. Maurer sostuvo que la entrada en vigor del acuerdo de febrero para el cese de hostilidades, «no se ha reflejado en un gran mejora en la situación humanitaria».
Maurer visitó Siria hace menos de dos meses y fue testigo de la destrucción de la infraestructura en los centros urbanos, como en la ciudad de Homs, donde la devastación es tal que «no puedo imaginar que en un futuro cercano la gente regrese». En tales circunstancias, agregó, no sorprende el éxodo de sirios que huyen hacia otros países.
Más de cuatro millones de personas viven todavía en ciudades asediadas de Siria o en áreas de muy difícil acceso, privados de comida o suministros médicos.
Las conversaciones de Ginebra, otra vez paralizadas
Las conversaciones de Ginebra para hallar una solución a la guerra siria vuelven a paralizarse, con la retirada de la principal delegación de la oposición, el Alto Comité para las Negociaciones. La parálisis del diálogo, lastrado por la falta de avances, se agrava con la continuidad de los combates en las provincias de Alepo e Idleb o los bombardeos del régimen en Homs. Uno de los negociadores opositores, Mohamad Alloush, advirtió de que solo accederán a reanudar el diálogo si el Gobierno «pone fin a las masacres» y libera a «decenas de miles» de presos. El jefe de la delegación gubernamental, Bashar Jaafari, aseguró que Alto Comité no representa al pueblo sirio y, por tanto, su retirada podría ser positiva, mientras el ministro de Exteriores, Walid al Mualem, acusó a la oposición de boicotear las conversaciones y optar por la vía militar. Por su parte, el primer ministro, Wael Nader al Halqi, indicó que opositores e independientes podrían entrar en un gobierno de unidad, pero excluyó a Ahrar al Sham y Jaish al Islam, presentes en Ginebra. GARA