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Un campeón contra las cuerdas obligado a asaltar el Parque de los Príncipes

El Bayern, actual campeón continental, tendrá que remontar ante el PSG el adverso 2-3 de la ida si quiere verse en semifinales, eliminatoria para la que está prácticamente clasificado el Chelsea, que recibe al Oporto.

Todas las miradas estarán puestas en la dupla formada por Mbappé y Neymar, que fueron decisivos en Münich. (Franck FIFE/AFP)

Respaldado por el gran dominio y multitud de ocasiones que generó en la ida, el Bayern Münich confía en darle la vuelta en París al 2-3 que encajó en su estadio, consecuencia de la pegada y calidad de las estrellas del PSG, Mbappé y Neymar.

«Estoy convencido de que pasaremos a semifinales porque somos el mejor equipo. En la ida fuimos superiores, pero el resultado no estuvo acorde al rendimiento», ha declarado Joshua Kimmich, manifestando así la confianza que existe en el banquillo bávaro respecto a sus posibilidades.

Pero existe un inconveniente que se interpone en los planes germanos. Su técnico, Hans-Dieter Flick, tendrá que volver a afrontar el choque sin sus máximos realizadores, el lesionado Lewandowski y Gnabry, en cuarentena por coronavirus.

Ello obliga a que otros futbolistas ofensivos –Choupo-Moting, Sané, Müller y Coman– deban asumir una mayor responsabilidad de cara al gol de la que tuvieron hace una semana, si quieren disponer de opciones para remontar.

Goretzka, uno de los pilares físicos del equipo, será duda hasta última hora –viaja con el equipo tras una lesión muscular– y, si su concurso no es posible, obligará a adelantar la posición de Alaba al medio campo y Lucas Hernández ocupar el eje de la zaga.

Lo mismo sucede por la parte parisina con Marquinhos, lesionado precisamente en Münich tras lograr el segundo gol, si bien el preparador del PSG, Mauricio Pochettino, recupera a dos puntales para su medio campo, Verratti y Paredes, a los que echó mucho de menos en ese primer duelo.

Además de cobrarse la revancha de la final de la edición pasada, será toda una prueba de fuego para el equipo francés, al que siempre se le ha achacado su fragilidad mental a la hora de medirse a otros grandes rivales del continente, sobre todo después de la remontada que sufrió ante el Barcelona en 2017.

Sin embargo, la llegada de Pochettino parece haber insuflado en su bloque un espíritu ganador por encima de estatus de los rivales, amparado por el acierto de sus atacantes y el buen momento bajo palos de Keylor Navas.

Chelsea, claro favorito

El 0-2 logrado en la ida otorga la vitola de claro favorito al Chelsea frente al Oporto, conjuntos que volverán a verse las caras en el Sánchez Pizjuán, donde se disputará un encuentro que puede ser bien un trámite o un milagro.

Ambas escuadras llegan en buena dinámica en sus respectivos torneos domésticos y disponen prácticamente de sus plantillas al completo para alcanzar unas semifinales en las que se medirán a Liverpool o Real Madrid.

El técnico del conjunto londinense, Thomas Tuchel, rotó el fin de semana, lo que no le impidió derrotar al Crystal Palace, con doblete de Pulisic y también aportación anotadora de Havertz, dos jugadores que podrían explotar su velocidad ante un rival que necesita ir al ataque desde el primer minuto de juego.

También el Oporto recupera a dos de sus futbolistas clave, su medio centro de referencia, el internacional luso Sergio Oliveira, y el delantero iraní Mehdi Taremi. Ambos son los dos máximos artilleros del equipo tanto en el torneo liguero como en el europeo.

Por otro lado, el exmerengue Pepe, ahora jefe de la zaga de los dragones, se convertirá en el jugador de un equipo portugués de mayor edad en la Liga de Campeones, con sus 38 años, un mes y 18 días.