El zarandeo de los aranceles deja poso en el comercio mundial
2025 ha sido el año de los aranceles. Los primeros datos apuntan a que apenas han afectado a China, pero sí han profundizado la ruptura entre China y EEUU. Varios estudios señalan que de momento la mayor carga la están soportando los consumidores e importadores estadounidenses.
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La palabra del año en 2025 fue «arancel». El inicio del segundo mandato de Donald Trump se ha caracterizado por un uso desmedido de los derechos de aduana, no solo como instrumento económico, sino también como herramienta de coerción política. Desde que proclamó, a principios de abril, el «Día de la Liberación», los cambios, las amenazas, las suspensiones y las rectificaciones han sido continuos. Ese constante zarandeo ha terminado provocando algunos cambios significativos.
China ya ha publicado las primeras cifras de su balance comercial que muestran que los aranceles apenas han modificado las tendencias subyacentes. En todo caso, no todos los cambios responden a los vaivenes en los aranceles: la debilidad europea, la modificación de las cadenas de suministro y la diversificación dictada por las tensiones geopolíticas también han condicionado los cambios en el comercio internacional.
China sigue fortaleciéndose...
A pesar de que los aranceles buscaban recortar, sobre todo, el enorme déficit comercial de EEUU, no han tenido apenas efecto en China que ha cerrado el año con un superávit de 1,2 billones de dólares, una cifra récord. La cantidad representa el 6% del PIB, una proporción extraordinaria; el superávit comercial del resto de países raramente suele superar el 1% del PIB. El dato da una idea de la capacidad de la economía china para adaptarse a un entorno hostil.
El superávit comercial de China con Europa ha crecido en un 18,1%
En relación con Europa, el superávit comercial de China ha crecido en un 18,1%, un aumento sustancial. Por países, destaca que se ha doblado en el caso de Alemania (108%), aunque también ha crecido en el caso de las principales economías: un 23,9% en el caso del Estado francés y un 32,6% en el comercio con Italia. Un tercio del superávit comercial que China tiene con la UE corresponde a Alemania, que ha visto como muchas de sus industrias se movían hacia China, a causa de los elevados precios de la energía. De modo que, en parte, Alemania importa lo que sus multinacionales fabrican ahora en China.
Solamente han crecido las exportaciones francesas a China, un 2,9%, y las holandesas, un 8,8%. Es posible que detrás de este aumento estén las ventas de dos empresas: los aviones de Airbus y las máquinas de litografía para fabricar chips de la holandesa ASML.
... y se desacopla de EEUU
Con respecto a EEUU, la dinámica ha sido diferente. La participación de EEUU en el comercio total de China ha caído hasta el 8,8%, un mínimo histórico. A lo largo del año, las exportaciones de China a EEUU cayeron un 20% y las importaciones desde EEUU descendieron un 14,6%. Unas cifras que reflejan que los aranceles están provocando principalmente un desacoplamiento entre las dos economías más grandes del mundo.

No obstante, es posible que buena parte de las exportaciones directas a EEUU se desvíen ahora a terceros países. Así, por ejemplo, las exportaciones de China a Vietnam han crecido un 22,5%, y a Tailandia un 20,3%. También han crecido un 9,2% las exportaciones a Asociación Económica Integral Regional (RCEP) que agrupa a los países del ASEAN más Australia, China, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda. Las exportaciones hacia los países de ASEAN también ha aumentado un 13,4%. En menor medida han crecido las exportaciones a los países miembros de la Franja y la Ruta que, con todo, suben un 10,6%; en este caso, además, las importaciones chinas bajaron un 0,4%.
¿Quién está pagando los aranceles?
Al margen de que los aranceles están sirviendo para separar la economía de EEUU de la china, queda la cuestión de cómo están repercutiendo en los fabricantes y consumidores. El Instituto Kiel de Economía Mundial acaba de publicar un estudio titulado "America's Own goal: Who Pays the Tariffs?". La principal conclusión es que los estadounidenses están soportando prácticamente la totalidad del costo de los derechos de aduana.
Un resultado que contradice la tesis de Donald Trump de que los aranceles permitirían mejorar los ingresos del Estado, gracias a los pagos que, sobre todo, tendrían que hacer los extranjeros. Las tasas de crecimiento y el moderado incremento de los precios en EEUU parecían dar la razón a Donald Trump, sin embargo, las conclusiones de la investigación del instituto alemán apunta en otra dirección.
Solo el 4% de los nuevos aranceles ha sido absorbida por los exportadores extranjeros
En primer lugar, conviene señalar que el estudio alemán coincide con otros estadounidenses (Yale y Harvard) en que los extranjeros apenas están pagando aranceles. Después de analizar alrededor de 4 billones de dólares de importaciones estadounidenses realizadas entre enero de 2024 y noviembre de 2025, el instituto Kiel señala que solo una pequeña fracción de los nuevos derechos de aduanas ha sido absorbida por los exportadores extranjeros, aproximadamente el 4%, en forma de una reducción de precios. El resto, el 96%, está siendo soportado por los importadores y consumidores estadounidenses. Esto significa que los 200.000 millones de dólares adicionales en ingresos arancelarios han sido pagados casi exclusivamente por estadounidenses.
En segundo lugar, el estudio señala que la mayor parte del impacto lo han asimilado los importadores, ya que los precios internos de EEUU no han cambiado significativamente. La Escuela de Negocios de Harvard señala, por ejemplo, que solo el 20% de los aranceles se tradujo en un aumento de los precios seis meses después de su introducción. Es posible que los fabricantes e importadores hayan optado por soportar el impacto para no perder mercado con la esperanza de que bajarán en el futuro. Pero a medida que pasa el tiempo, la caída de beneficios pesará cada vez más y es posible que acaben renunciando a esa estrategia y terminen subiendo los precios. Por esa razón, los expertos señalan que existe un peligro latente de que la inflación se descontrole en el futuro.

En tercer lugar, los autores del estudio advierten que los aranceles han tenido un impacto importante en el volumen de comercio, que ilustran con el ejemplo de la India. Los exportadores indios mantuvieron sus precios, lo que llevó a los importadores estadounidenses a reducir sus compras en la India entre un 18% y un 24%, en comparación con la UE, Canadá o Australia. Este comportamiento puede estar motivado por diferentes razones. En primer lugar, todas las mercancías son diferentes y algunos productos se pueden sustituir fácilmente, otros no tanto. Es posible que EEUU haya encontrado fabricantes alternativos para algunos de ellos. Por otro lado, las relaciones comerciales no siempre se pueden rescindirse con facilidad: algunas son muy estrechas y a largo plazo y no se pueden romper de un día para otro. Lo cierto es que, con el paso del tiempo, es posible que las empresas estadounidenses encuentren otros proveedores más baratos y los exportadores extranjeros tengan que asumir una parte mayor del costo de los derechos de aduanas.
¿Son todo pérdidas para EEUU?
Puede parecer que la estrategia de Trump con los aranceles no ha conseguido nada relevante, sin embargo, Financial Times publicó hace unos días un gráfico elaborado con los datos de Yale Budget Lab y la Oficina del Censo de EEUU, que muestra que algunas cosas sí han cambiado.
El gráfico tenía una línea quebrada con muchos altibajos que comenzaba con los aranceles al 2,5%, subía hasta el 22,5% del «Día de la Liberación», luego descendía al 15% con la suspensión decretada por Trump en junio, y así continúa subiendo y bajando a lo largo del año para terminar en el 14,4%. La tasa está calculada sobre los anuncios que hizo la Administración Trump en cada momento. Esta línea quebrada muestra sobre todo las amenazas, los vaivenes y los acuerdos.
Paso a paso en un año Trump ha logrado subir los aranceles del 2,5% inicial hasta el 10,7% de octubre
A su lado, habían dibujado una segunda línea que reflejaba, no los anuncios de Trump, sino la tasa real cobrada, que se ha calculado dividiendo los ingresos de los aranceles entre el valor de los bienes importados. Esta segunda línea es como una escalera que sube todo el tiempo. Al principio la altura de los escalones es alta, pero poco a poco se va haciendo mucho más pequeña. Así, pasa 2,5% al 3,5%; de ahí al 7,5%, y a partir de este momento los escalones apenas ganan altura para llegar a octubre en el 10,7%. Diciendo y desdiciéndose, Trump ha conseguido subir sustancialmente los aranceles.
Los vaivenes de Trump no son tan caóticos como parecen a primera vista. Tiene una estrategia. Primero, crea incertidumbre: rompe las reglas y amenaza. Con el tablero movido acuerda un nuevo marco, lejos de su propuesta inicial, pero con alguna ganancia. Siempre gana algo; poco, pero paso a paso en un año ha logrado, por ejemplo, subir los aranceles del 2,5% inicial hasta el 10,7% de octubre, sin que el resto de países haya conseguido detenerle. Por último, una vez abierto el melón ha creado las condiciones para seguir aplicando su estrategia y sumar nuevas ganancias en el futuro; hasta que el resto le coja la medida. Todo indica que, de momento, Trump gana más de lo que parece.