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Cuidados sin descanso ni salario digno: la precariedad de las trabajadoras de hogar internas

Jornadas que superan ampliamente el máximo legal, ausencia de descansos y salarios por debajo del mínimo interprofesional siguen marcando la realidad de las trabajadoras de hogar. Así lo refleja el informe de ATH-ELE, que advierte de la falta de acciones reales por parte de la administración.

Imagen de archivo de una movilización de las trabajadoras de hogar para concienciar sobre su situación en Navidades. (Aritz LOIOLA | FOKU)

El cuidado de personas dependientes en el ámbito doméstico sigue realizándose, en muchos casos, a costa de los derechos y la salud de quienes lo sostienen; mujeres migradas en su gran mayoría. La Asociación de Trabajadoras del Hogar de Bizkaia (ATH-ELE) ha presentado este lunes en el centro cívico La Bolsa, en Bilbo, el informe correspondientes a 2025, elaborado a partir de los casos atendidos en su asesoría jurídica. Los datos dibujan un panorama de precariedad estructural en el trabajo de hogar, marcado por el incumplimiento generalizado de la normativa laboral, la sobrecarga de trabajo y unos sueldos que ni se adaptan a la jornada real ni alcanzan el SMI.

Rueda de prensa de la asociación ATH-ELE para presentar el informe de 2025. (Aritz LOIOLA | FOKU)

Según el informe, el 99,22% de las 258 trabajadoras internas atendidas eran mujeres migradas y más de una de cada cuatro se encontraba en situación administrativa irregular. Entre las trabajadoras extranjeras no comunitarias, el porcentaje sin permiso de trabajo se eleva hasta el 45,86%. ATH-ELE advierte de que esta realidad es conocida por las instituciones.

Jornadas que superan el máximo legal

Uno de los aspectos más alarmantes es el incumplimiento sistemático de la jornada laboral. El 67,54% de las trabajadoras internas de entre semana estaba a disposición de la parte empleadora más de 60 horas semanales, superando ampliamente el máximo legal. En el caso de las trabajadoras que no tienen papeles, esta cifra alcanza el 73,54%.

A ello se suma la ausencia de descansos: solo el 42,64% disfrutaba del descanso semanal legal, mientras que un 28,29% no tenía ningún día de descanso a la semana y un 14,47% carecía incluso de descanso diario para salir del domicilio para dedicarse a sus propios asuntos. Según el informe, el 60,53% tiene solo dos horas diarias de tiempo libre.

El 46,12% de las trabajadoras de hogar que acudieron a ATH-ELE en 2025 dijo no descansar por la noche de manera continuada

La falta de descanso nocturno se consolida como un problema grave de salud laboral. Casi la mitad de las trabajadoras internas (46,12%) que acudieron a ATH-ELE en 2025 dijo no descansar por la noche de manera continuada. «Se trata de trabajadoras que cuidan personas en situaciones de dependencia importante, que necesitan cuidados diversos por la noche (tranquilizarlas, acompañarlas al baño, movilizarlas, suministrarles medicación, etc.), de las que también se ocupan a lo largo del día, lo que provoca una sobrecarga física y psíquica creciente», ha explicado la asociación.

Salarios que no corresponden a las horas trabajadas

En materia salarial, los incumplimientos son generalizados. El 100% de las trabajadoras internas de entre semana que acudieron a la asesoría de ATH-ELE no percibía el salario que le correspondería en función de todas las horas trabajadas. Incluso tomando como referencia únicamente el salario mínimo para una jornada de 40 horas, sin tener en cuenta que hacían muchas más, el 19,35% de las trabajadoras en situación regular y el 51,38% de las que no tenían papeles no alcanzaban el SMI.

Además la asociación denuncia que en un 37,60% de los casos el salario se entregaba en mano y sin documentación. «Esto, además de problemas para conseguir créditos, becas, contratos de alquiler… tiene como consecuencia que las interesadas más de una vez no tienen información sobre lo más elemental de la relación laboral, como los datos de identidad completa de sus empleadores», explica.

Aunque la mayoría de las trabajadoras internas en situación regular estaba dada de alta en la Seguridad Social, ATH-ELE subraya que esta cobertura no evita situaciones de extrema inseguridad. Un 24,03% perdió su empleo de un día para otro por fallecimiento o ingreso en residencia de la persona empleadora, con derecho únicamente a un mes de indemnización, independientemente de la antigüedad.

Agencias de colocación que promueven «condiciones ilegales»

El informe denuncia además el papel de las agencias de colocación, «que en muchos casos promueven condiciones ilegales». Los contratos y nóminas suelen reflejar únicamente 40 horas semanales, ocultando las denominadas «horas de presencia», que forman parte de la jornada y deberían ser remuneradas.

Movilización contra una agencia de contratación de trabajadoras de hogar en Barakaldo en 2019. (Marisol RAMIREZ | FOKU)

Además, indican que, en ocasiones, las agencias son la verdadera empleadora. La Inspección de Trabajo tampoco controla esto. «Se da sobre todo en el cuidado de personas mayores que no cuentan con familiares en la localidad en la que viven. En estos casos, es la agencia quien gestiona la relación laboral, funcionando como un verdadero empleador: trata con la trabajadora para la concesión de permisos, fechas de vacaciones, comunicación de despidos… La empleadora que aparece en el contrato y en el alta de la Seguridad Social es solo formal, pero con esto se evita que la trabajadora aparezca como contratada por la agencia, y la consiguiente aplicación de las normas del Estatuto de los Trabajadores, que obligarían a computar como horas de trabajo todas las que la norma especial de Hogar, el RD 1620/2011, llama de ‘pernocta’ y en realidad son una guardia nocturna», explica ATH-ELE.

Una precariedad estructural sin respuesta eficaz

La asociación alerta de la falta de control por parte de la Inspección de Trabajo.

En su valoración de los cambios legales de 2025, la asociación señala avances parciales, pero alerta de las dificultades de llevarse a la práctica. Por ejemplo, en prevención de riesgos laborales, «pese a la entrada en vigor de nuevas obligaciones, la mayoría de las medidas previstas no se han desarrollado y su aplicación resulta especialmente inviable en el trabajo interno, donde la persona empleadora suele carecer de capacidad real para gestionar la relación laboral».

ATH-ELE concluye que, un año más, el trabajo interno sigue sosteniéndose sobre una combinación de invisibilidad, falta de control institucional y recorte efectivo de derechos, y reclama medidas específicas y urgentes que pongan fin a una precariedad que considera estructural. Así, señala que toda esta situación deriva de la falta de un sistema de cuidados público y de calidad.