Miguel A. Sáenz Martínez

A Julen y a todos los demás

Julen: por fin, después de más de 9 años has terminado de cumplir esa larga e injustificada condena que nunca te tenían que haber impuesto. ¡Qué injusta puede llegar a ser lo que algunos llaman «justicia»! Y es que contigo, Julen, ciertamente, la «justicia» no ha sido justa. Como tampoco lo ha sido con Oihan, Jokin, Adur, Jonan, Aratz, Iñaki y Ainara.

Lo que ocurrió esa aciaga noche de ferias en aquel bar es algo que en cualquier otro lugar hubiera sido considerado simplemente como una trifulca, como una más de las muchas peleas que se producen cada fin de semana en tantos lugares. Sin embargo, aquella trifulca en la que os visteis implicados se quiso convertir, y se convirtió, gracias a la intervención de Covite, a la manipulación informativa y a la complicidad judicial en lo que algunos se empecinan en llamar «un caso de terrorismo». Todo un montaje, debido, por una parte, al interés en prolongar en el tiempo los réditos que del conflicto vasco han obtenido, y quieren seguir obteniendo, determinados partidos, instituciones y asociaciones. Por no hablar del interés por tratar de criminalizar a todo un sector de la sociedad.

Se trata de atemorizar a todas aquellas personas que son críticas con el poder establecido y que luchan, que luchamos, con todo nuestro derecho, por lograr una sociedad más justa y por poder llegar a ejercer algo tan legítimo como es el derecho de elegir libremente nuestro futuro como pueblo.

La estrategia utilizada para tratar de disuadir a las personas combativas es imponer «castigos ejemplarizantes» totalmente desproporcionados con los delitos o faltas que se pudieran haber llegado a cometer y eso es lo que, por desgracia, os ha tocado padecer a vosotros. Unas condenas totalmente fuera de lugar que os han robado años de vuestra vida. Pero, en medio de todo, la gran injusticia que se ha cometido con vosotros ha servido, al menos, para ayudar a que muchas personas se empezaran a dar cuenta de que «la versión oficial», esa que se trata de transmitir machaconamente desde muchos medios de comunicación, tiene muchísimas grietas.

A aquellos que no han dejando de hablar de terrorismo para referirse al caso Altsasu, habría que decirles que, en todo caso, terrorismo es lo que se ha hecho con vosotros, Julen. Y también se puede decir lo mismo de lo que han querido hacer con la población de Altsasu. Una localidad que, desde años atrás, estaba en el punto de mira por el simple hecho de que una parte de sus habitantes había mostrado su legitimo rechazo a la existencia de un cuartel de la Guardia Civil en su término municipal.

Vaya toda mi solidaridad tanto para ti Julen, que eres el que has cumplido la condena más prolongada, como para Oihan, Jokin, Adur, Jonan, Aratz, Iñaki y Ainara, así como para vuestras familias y amigos y para toda la población de Altsasu, una localidad de gente noble y a la que siento como muy cercana, ya que en ella se desarrolló una buena parte de mi vida laboral.

Search