Plataforma Navarra de Mujeres por la Abolición de la Prostitución
Abolición de la prostitución: derecho y deber inaplazable en las sociedades democráticas

Da la sensación que se ha abordado muy tímidamente esta cuestión, como sin ganas o sin valentía, da la sensación de que no se ha pensado en ellas, en las mujeres, pero tampoco se ha pensado en ellos, en los puteros, los protagonistas de esta historia, pues su demanda hace que la rueda del sistema prostitucional siga girando.

23/09/2020

El 23 de setiembre se conmemora el Día Internacional contra la Trata y la Explotación Sexual de Mujeres, Niños y Niñas. En 1999 la Conferencia Mundial de la Coalición contra el Tráfico de Personas eligió esta fecha en recuerdo de la Ley argentina Nº 9.143, también conocida como "Ley Palacios", promulgada un 23 de setiembre de 1913, que fue la primera ley en el mundo en luchar contra la esclavización de mujeres, niños y niñas para el ejercicio forzado de la prostitución.

Estamos en 2020, muy lejos de aquel 1913 en el que barcos cargados de mujeres y niñas empobrecidas procedentes de Europa arribaban a los puertos argentinos y eran inmediatamente enviadas a los burdeles de Buenos Aires y otras ciudades, lejos en el tiempo, sí, pero no en las formas. Han cambiado muchas cosas, pero lo que no se ha modificado son las causas y las consecuencias de la prostitución de mujeres.

Las causas eran, y son, dos fundamentalmente:

- La existencia de una demanda masculina de mujeres y niñas para su explotación sexual.

- La feminización de la pobreza: la precariedad y la vulnerabilidad tienen rostro de mujer.

Las consecuencias, lo sabemos, son terribles: la pérdida de generaciones enteras de mujeres y niñas destinadas al comercio sexual, la violencia inherente a este criminal comercio (y lo que esto supone a nivel físico y psicológico para las prostituidas), y el retroceso en los derechos de las mujeres, puesto que la explotación sexual impide avanzar en el camino de la igualdad, la libertad y la dignidad inherentes a los seres humanos.

En este año pandémico, hemos comprobado que ese retroceso en los derechos de las mujeres y niñas ha sido mayor, ya que la crisis mundial que ha detonado el coronavirus, pero que subyacía anteriormente, va a suponer un mayor empobrecimiento de las mujeres y de las niñas, por lo que muchas de ellas caerán en la pobreza extrema, caldo de cultivo ideal para proxenetas y demandantes de cuerpos y vidas de mujeres.

Durante todo 2020 hemos leído muchas noticias sobre prostitución, la mayor parte de las cuales revelaban la incapacidad de las autoridades y de las administraciones para hacer frente a una situación a la que, hasta la fecha, habían dado la espalda, y esa situación es, ni más ni menos, que la de la existencia, en este país, de cerca de 200.000 mujeres prostituidas, en condiciones de esclavitud, para satisfacer una demanda que, ni con el virus, se ha visto mermada.

El confinamiento supuso sacar a la luz la situación de estas mujeres, encerradas en los clubes, en ocasiones con los puteros, y también su «traslado» a otro lugares, como los pisos, que seguían funcionando como burdeles encubiertos... ¿o no tan encubiertos?

Se anunciaron medidas extraordinarias de apoyo económico a mujeres víctimas de violencia machista, por parte del Ministerio y, como novedad, incluían ayudas a mujeres en contextos de prostitución, pero sabemos que esas ayudas no llegaron. Se sugirió, también por parte del Ministerio, que los burdeles cerrasen sus puertas, como forma de detener la propagación del virus, pero, como es una decisión que tienen que tomar las comunidades autónomas y la normativa de apertura de locales en los que existe la prostitución es muy amplia, muy pocas comunidades han dado el paso... y mientras, las mujeres siguen siendo explotadas, violadas previo pago en los miles de prostíbulos, en los pisos, en las calles de nuestras ciudades y pueblos.

Da la sensación que se ha abordado muy tímidamente esta cuestión, como sin ganas o sin valentía, da la sensación de que no se ha pensado en ellas, en las mujeres, pero tampoco se ha pensado en ellos, en los puteros, los protagonistas de esta historia, pues su demanda hace que la rueda del sistema prostitucional siga girando, da la sensación, en definitiva, de que se quiere abordar el asunto, pero de forma tangencial, y sin molestar demasiado, buscando «excusas» sanitarias sin afrontar claramente lo que subyace en la prostitución: el violento sistema patriarcal y la profunda desigualdad en las relaciones de poder entre mujeres y hombres.

Si buceamos en la historia reciente, encontramos un más que interesante debate sobre la prostitución las Cortes Generales de 1932, en la II República Española, en la que un grupo de diputados y diputadas, entre las que se encontraba Clara Campoamor, expusieron que la lucha contra el sistema prostitucional no debía hacerse solamente con perspectiva sanitaria, para atajar las enfermedades venéreas, sino con perspectiva feminista, entendiendo que la prostitución, tal y como dijo el diputado Manuel Rico Avelló, es: «absolutamente incombatible conla dignidad humana» y, por tanto, no cabe otra cosa que la adopción pura y simple de la teoría abolicionista. Cuídese el Estado, por los medios de los que dispone, de fomentar y estimular la profilaxis individual y social; cuídese el Estado de establecer las bases firmes de una política y una educación sexual”.

Abundando en el camino abolicionista, decía el también diputado César Juarros: «Antes que cosa alguna, como barrera primera para evitar que muchas mujeres caigan en la prostitución, debemos ir a la implantación de postulados como el de la libertad económica, que permitirá a las mujeres desenvolverse con suficientes medios materiales».

Como vemos, hace casi cien años, ya se debatió sobre abolicionismo en España, y se establecieron los puntos básicos que debería contener una ley abolicionista:

-    Libertad económica de las mujeres
-    Educación sexual
-    Desincentivación de la demanda

Por todo ello, solo hay una forma eficaz de terminar con la violencia y la desigualdad que supone la prostitución, y es el abolicionismo. El camino ya lo comenzaron países de nuestro entorno cercano, como Suecia en 1999 y Francia en 2016, con sendas leyes abolicionistas, que han supuesto un rotundo éxito en la lucha contra el sistema prostitucional y, por tanto, en la construcción de sociedades más libres, más igualitarias, y, por supuesto, más democráticas.

Desde la Plataforma Navarra de Mujeres por la Abolición de la Prostitución exigimos una Ley Abolicionista que responda a las necesidades, básicas y estratégicas, de las mujeres prostituidas, que incluya un efectiva educación sexual, por supuesto, educación en igualdad, y que, además, integre la penalización de la demanda como forma de desmontar esa máxima patriarcal que asevera que los hombres tienen derecho a comprar a las mujeres, tal y como muy acertadamente señaló la antropóloga francesa Françoise Héritier.

Bibliografía: las referencias del debate en las Cortes de 1932 han sido extraídas del artículo:

Tur, Francesc “El debate sobre la prostitución en la Segunda República” Ser Histórico: Portal de Historia.

https://serhistorico.net/2018/10/25/el-debate-sobre-la-prostitucion-durante-la-segunda-republica/

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