Concejalas de EH Bildu en Barakaldo
Ante la crisis, políticas sociales que inviertan en las personas

Mantener una pierna en la institución y otra en la calle nos da una visión y un análisis certero para augurar que el éxito de nuestro pueblo y nuestra sociedad tras la crisis del coronavirus (que agudizará aún más la crisis económica ya prevista para los próximos años) va a depender de la activación de políticas sociales que inviertan en las personas

07/04/2020

Hace casi tres semanas desde que se decretó el estado de alarma por la aparición del Covid-19 en nuestras vidas. Situación que no sólo ha generado una crisis sanitaria, sino también social. Desde entonces, personas o colectivos que con anterioridad se han venido encontrando en situación de riesgo o exclusión social, aumentan la vulnerabilidad en este contexto de excepción.

Son nuestras vecinas y vecinos los que durante este confinamiento dejarán de tener ingresos, quienes no puedan pagar el alquiler de la casa o el local de su negocio, vecinas trabajadoras del hogar en economía sumergida, familias enteras que se enfrentan a un ERTE, las que padecen de problemas de salud mental, dependencia, menores en situación de riesgo, vecinas que conviven con sus agresores, familias monomarentales con dificultades para conciliar la vida laboral y familiar, y un largo etcétera de situaciones que forman y conforman parte de nuestros vecindarios, barrios y por tanto de nuestro pueblo.

Ante estas situaciones son los Servicios Sociales quienes deben trabajar por mejorar la calidad de vida, cubrir necesidades básicas, proteger, apoyar y acompañar. En estos momentos la realidad nos brinda la oportunidad de preguntarnos: ¿si en tiempos anteriores «de normalidad» los Servicios Sociales se encontraban saturados, sin capacidad de maniobrar y sin poder dar a basto... ¿cómo podemos imaginar la realidad en el próximo escenario que se viene construyendo a raíz de la crisis, cuando se termine el confinamiento y se deje de actuar en situación de urgencia y emergencia? Y en Barakaldo, donde ejercemos nuestra labor política y social, hay que añadir la particularidad social de Ezkerraldea, donde los recursos sociales ya son insuficientes ante la cruda realidad que vive gran parte de la ciudadanía.

Ante este tsunami que nos ha venido encima con muy poco margen de maniobra, se están activando diferentes medidas de urgencia para hacerle frente. Entre ellas hablamos de subvencionar con dinero público a entidades privadas o a ONGs que se sitúan entre el asistencialismo y el voluntariado social. Mientras, los Servicios Sociales municipales demandan no tener recursos ante el aluvión de demandas desesperadas que les llegan tras la crisis generada por el Covid-19. Una muestra más de que PNV y PSE, gobernantes de este ayuntamiento, apuestan por la privatización de los servicios públicos, esta vez, dejando en evidencia el abandono y la relegación de los Servicios Sociales a un mero adorno municipal, falto de consideración, vertebración y voz.

Porque entendemos que la respuesta de una institución que tiene como principio garantizar que la totalidad de la ciudadanía vea satisfechas sus necesidades básicas no puede permitirse el lujo de dejar esa labor en manos del voluntariado, al que desde aquí agradecemos su labor y sobre todo su buena voluntad. Pero ante esta crisis social, el voluntariado debería funcionar de la mano de lo institucional y no como mero parche para cubrir las necesidades que la institución no llega a cubrir.

Por eso hemos insistido, insistimos e insistiremos en la necesidad de activar y reforzar todo lo relacionado con las políticas sociales. Y lo hacemos desde donde nos toca en cada momento: desde nuestros cargos políticos y desde nuestra labor profesional: en las enmiendas de cada ejercicio presupuestario; apoyando a los movimientos sociales que luchan contra la exclusión social; a los que apuestan por una renta básica universal; a los que luchan por una mejora en las pensiones; a los que exigen condiciones laborales dignas... En definitiva, apoyando a todos aquellos movimientos sociales que trabajan a favor de la justicia y la igualdad social.

Porque claro que no somos Nostradamus como pretendía ridiculizar un dirigente político hace unos días: pero mantener una pierna en la institución y otra en la calle nos da una visión y un análisis certero para augurar que el éxito de nuestro pueblo y nuestra sociedad tras la crisis del coronavirus (que agudizará aún más la crisis económica ya prevista para los próximos años) va a depender de la activación de políticas sociales que inviertan en las personas, y apuesten por una sociedad cohesionada que garantice los mismos derechos y oportunidades a todas las personas para hacer frente con éxito a los desafíos del día a día.

Pongamos la vida y a las personas en el centro. Cuidémonos.

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