Luisa Larrañaga Diaz
Vecina de Sakana

Carta abierta a la Sra. Carmen Alba

Sra. delegada del Gobierno Español En Navarra, me dirijo a usted públicamente porque no tengo nada que esconder y firmaré esta carta con nombre y apellidos. Sé que muchas y muchos de mis vecinos estarán de acuerdo conmigo en que es usted una «jodefiestas», pero solamente eso. No nos ha movido ni un ápice de nuestro sitio y nuestra reivindicación.

A usted no la ha elegido nadie, ha sido nombrada a dedo por su partido en Madrid. Partido que en Sakana es totalmente residual, que se ha tenido que valer de trepas de otras comunidades del Estado español para cubrir unas listas que aquí no pueden llenar, y no vale eso tan manido de que «tienen miedo». No es verdad, y lo saben usted y su partido.

Yo, que ya hace unos años que peino canas y viví cuando vivía Franco, veo que la época franquista no ha acabado y ustedes nos lo recuerdan siempre que tienen ocasión. Son muchas las veces en las que ha acabado en batalla campal lo que en principio iba a ser una fiesta. Con esa intención trajo usted desde Logroño dotaciones especiales de la Guardia Civil y tuvo un helicóptero dando vueltas alrededor de Sakana durante todo el sábado 31 de agosto.

Con semejante panorama, ¿se atrevería usted a decirle al pueblo de Altsasu que tiene que querer a la Guardia Civil? ¿No se da usted cuenta de que precisamente nos da la razón a quienes decimos que ni la queremos ni la necesitamos? ¿Qué vinieron a hacer  aquí?

Altsasu tiene algo más de 7.000 habitantes y hay dos cuarteles, uno de la Guardia Civil y otro de la Policía Foral. ¿A cuántos agentes nos toca por persona? A mí personalmente me sobran todos. Siendo muchas las personas que estamos de acuerdo en que la Guardia Civil tiene que marcharse, y siendo conscientes de que otro modelo policial es posible –que no se base en reprimir, en el que los agentes estén verdaderamente al servicio del pueblo que dicen defender (hasta ahora nunca hemos visto que esto suceda)–, se pensó en hacer una protesta-fiesta denominada Ospa Eguna (por cierto, Sra. Alba, no significa el «día de la huida», como usted tradujo) a modo de chirigota, como se hace en otros pueblos del Estado español donde sí se puede y además se debe criticar una situación, incluidas la Corona y la Guardia Civil. Se pensó en ambientar unas fallas valencianas sin saber que a usted no le gustan las fallas, a juzgar por el despliegue que trajo al pueblo. Si fuera usted persona dialogante, podríamos haber llegado a un acuerdo y habríamos hecho otra fiesta temática más acorde con sus gustos, pues imaginación nos sobra, y las ganas que tenemos en el pueblo de que el cuartel se quede vacío nos habrían puesto manos a la obra. Pero no, usted es más partidaria de enseñarnos el «material» del que dispone (pagado por la ciudadanía, no lo olvide). Y eso que ya teníamos referencias suyas, pues hace unos días, cuando desmantelaban una fábrica en Irurtzun, ¿qué hizo usted como delegada de toda la ciudadanía navarra? ¿Defender los puestos de trabajo? No, señora. Mandó a los que en Gibraltar «defienden» a los españoles de los ingleses y en Irurtzun a los ingleses de los... ¿españoles? Ah, claro, los de Irurtzun solo son españoles si les conviene a usted y los suyos.

Le quiero relatar una anécdota. Hace un par de años, una familia joven altsasuarra fue a un camping de Castellón y los niños de la familia hicieron amistad con otros niños, como suele ser habitual. Dos familias eran de Iruñea y al volver a Nafarroa quedaron en volverse a ver. Dicho y hecho, en las siguientes vacaciones de Navidad, quedaron en Altsasu. La familia altsasuarra organizó una merienda y la madre subió a la ganbara a buscar algunos juegos antiguos que guardaba de cuando ella  era niña. Los niños, entusiasmados, eligieron un juego con el que igual ha jugado usted. Se basa en sacar una carta y describir a los demás de qué se trata (suele ser un oficio). El niño altsasuarra saca una carta en la se ve a un policía con un gorro ridículo, una banda que le atraviesa el pecho y un silbo –nada que ver con un guardia civil– y hace la descripción: «Son unos hombres que visten todos igual y que cuando entran en la plaza todos nos vamos corriendo a casa y siempre pegan». Los niños venidos de Iruñea contestan: «los kilikis». «No», dice el niño que dirigía el juego. Los otros niños dicen sin vacilar: «La Guardia Civil». La madre de los niños de Iruñea interviene atónita y les dice algo así: «Pero la Policía y la Guardia Civil y los Forales están para coger a los malos y además, en todo caso, pegarían a quien ha hecho algo indebido». El niño alsasuarra, sin vacilar, le contesta: «eso será en Pamplona, en Altsasu no».

Sra. Carmen Alba, le invitamos a que nos deje en paz y no quiera distraer al personal con falsas acusaciones. Algún día habrá que abordar el modelo policial que queremos, ojalá sea mañana mismo. No llegamos a ningún sitio empleando la brutalidad y la imposición, hablemos para llegar a buen puerto.

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