Cómo y dónde elegir. Sanidad pública o privada
Érase una vez, un ciudadano vasco, que, por su manera de actuar, ha podido experimentar, ambas situaciones del Sistema de Salud, en Euskal Herria.
En primer lugar, he de indicar que fue a través del Colegio de Ingenieros, cuando IMQ, realizó una oferta, allá por el año 1984, para que nos pudiésemos «afiliar». Lógicamente con una oferta muy interesante, para la «Tarjeta Oro», cosa que en «mala hora acepté»
Luego, la verdad es que el IMQ, se ha convertido en el latrocinio por excelencia, teniendo que pasar de la Tarjeta Oro a la Azul por exceso de precio y en la actualidad el coste de esta Tarjeta Azul, para dos personas asciende a 463,92 euros al mes, para el año 2026, habiendo subido, sin avisar, 28 euros, de lo pagado en el año 2025.
Y todo esto sin contar con el «copago», que un mes con otro, asciende a más de 30 euros.
Después de este preámbulo, voy a intentar dar a conocer los servicios médicos prestados por el IMQ, siempre con la «Tarjeta Oro».
Mi «viacrucis» comienza con una visita de rutina a Zorrozaurre, al departamento de urología, con el fin de analizar la situación de la próstata, siendo el resultado satisfactorio, es decir, no tenía ningún problema en la próstata.
Pero, en esta empresa, siempre hay algún «pero». Este consistió, en que como el urólogo tendría que cobrar comisión por cada operación realizada, no se le ocurrió otra cuestión que decirme que tenía que hacerme la fimosis. Téngase en cuenta que, en ese momento tenía 75 años, llevaba casado más de ocho años, con dos hijas.
Fue tan incisivo el urólogo, que después de explicarle todo lo anterior, no tuve más remedio que operarme.
Esta operación supuso quedarme sin pene y además cuando orino lo hago en dos direcciones, lo que supone un grave problema.
Continuo, con las actuaciones de este flamante y modélico IMQ.
Fue un fuerte dolor en la columna vertebral, lo que diagnosticaron como una «estenosis», cuya solución era realiza una operación. La operación fue ejecutada, pero los dolores continuaron exactamente igual.
Eran dolores a la altura de las lumbares, L3, L4 y L5, los cuales continuaban si cabe, con mayor intensidad y nuevamente la solución no era otra que la operación.
No estaba muy convencido en dejar sin más la realización de otra operación, por lo que solicité a la dirección del IMQ, asistiese a la operación un traumatólogo experto de mi confianza, aspecto este que fue aceptado.
La operación consistió en colocar una serie de planchas metálicas con sus respectivos tornillos y tras una larga recuperación, los dolores continuaron.
Lógicamente, para solucionar los dolores, no se podía volver a efectuar una nueva operación, por lo que se adoptaron una serie de medidas consistentes en realizar infiltración tras infiltración, solución esta que no dio, resultado alguno.
Hasta aquí, lo ocurrido en el IMQ, Sanidad pública por excelencia.
En contraprestación, voy a dar a conocer, los servicios médicos efectuados en la Sanidad pública. La primera actuación fue en el Hospital de Basurto, donde me operan en dos ocasiones, la primera el año 1999, colocándome una prótesis en la cadera izquierda, para unos años más adelante colocarme otra prótesis en la otra cadera.
El traumatólogo y su equipo, en las dos operaciones fueron los mismos, siendo su actuación extraordinaria y tengo que decir, después de más de 25 años, no he tenido ningún dolor, no sabiendo si tengo o no prótesis alguna.
La segunda actuación, dado que continuaban los dolores de espalda sin solucionar durante años, por la Sanidad privada y dado que eran insoportables, tomo la decisión de acudir a la Sanidad Pública, siendo el tratamiento el siguiente.
En el mes de julio de 2025, acudo al Centro de Salud de Erandio, indicando a la doctora, que me atendió muy bien, la historia de mis dolores los cuales habían ido en aumento. Su solución fue acudir a la consulta de un traumatólogo.
Transcurrido más de un mes, se me cita a la consulta del traumatólogo, el 18 de agosto de 2025, pasando de Erandio a Areeta-Getxo. La solución del traumatólogo es la realización de un TAC.
Después de transcurridos tres meses el 24 de octubre de 2025, se me cita para realizar el TAC, teniendo que desplazarme hasta Portugalete.
Para conocer los resultados del TAC, nuevamente tengo que desplazarme a Areeta-Getxo, el 2 de diciembre de 2025, no dando resultados por los cuales se me producen los dolores.
La traumatóloga que me dio los resultados propone la solución de acudir a la «Unidad del Dolor», en el Hospital de Cruces.
En la «Unidad del Dolor», me reciben rápidamente, el 15 de diciembre de 2025 y que por razones médicas se desplaza la consulta dos días después. Tengo que decir que la doctora y sus dos ayudantes, me trataron de manera extraordinaria, poniéndome dos inyecciones en la espalda.
Transcurrido ya un tiempo hoy 7 de enero de 2026, tengo que decir, «toca madera», me han desaparecido los dolores. Parece hay que esperar dos meses para ver si la solución es definitiva.
Haciendo un análisis y comparación de las actuaciones de la Sanidad privada, con la Sanidad pública.
La sanidad privada, en el IMQ, no soluciona el problema, el coste es un atraco y las consultas son realizadas en plazo.
La sanidad pública, en ocasiones actúa de forma correcta (asunto de las caderas), el coste se desconoce (entra en los impuestos públicos), pero en relación con las consultas, es un verdadero desastre, habiendo transcurridos seis meses y tener que desplazarse de tu Centro de Salud, ya que el municipio de Erandio con más de 25.000 habitantes, no dispone ni de especialistas, ni aparatos.
La sanidad pública en Erandio necesita que se entere el consejero de Salud y el Gobierno Vasco estudien la ampliación del centro de salud y la contratación de especialistas y aparatos necesarios.
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