De cloacas, bulos y lawfare, al PSOE se le atraganta su propia medicina
Desde que el Partido Popular no consiguió alcanzar la Presidencia del Gobierno español asistimos a una descarada operación de la derecha española para sacar al PSOE de Moncloa utilizando, como ordeno Aznar –«el que pueda hacer que haga»–, todas las herramientas a su alcance, incluyendo tal y como denuncia el PSOE a diario las cloacas del Estado, el lawfare y falaces campañas mediáticas. Todo cierto, tan cierto como que si hoy la derecha española puede utilizar las cloacas del Estado contra el gobierno es porque el PSOE no solo no desinfectó, desecó y clausuró esas cloacas para siempre cuando pudo hacerlo, sino que además las dotó de medios financiándolas con fondos reservados y les proporcionó impunidad manteniendo la ley de secretos oficiales franquista que nunca ha querido derogar. Las cloacas del Estado ya existían, el PSOE simplemente las perfumó con rosas en 1982 para utilizarlas a conveniencia en años venideros sin contemplar que llega un momento en que el fango cumple la función para el que fue creado y ahoga a todo aquel que ya no le sea útil y en esas estamos.
Corría 1982 cuando el PSOE ganó las elecciones generales con una aplastante mayoría absoluta: 202 diputados sobre 350, 134 escaños en el senado y casi la mitad de los sufragios válidos. Con semejante fuerza institucional sumada a la de otras fuerzas de izquierdas españolas y soberanistas, muchísima más fuerza aún en la calle donde toda una sociedad ilusionada demandaba un cambio real a gritos y las democracias europeas mirando con lupa lo que ocurría en España tras la muerte del dictador, el PSOE podía haber reconducido la implantación de la fraudulenta transición diseñada por el enano gallego que estaba siendo impuesta a sangre y fuego por oligarcas, políticos, jueces, militares y policías franquistas convertidos milagrosamente en demócratas (más de cien ciudadanos/as fueron asesinados por las fuerzas de seguridad y grupos ultraderechistas en apenas cuatro años, cerca de 60 en Hego Euskal Herria). Lejos de hacerlo, el PSOE comandado por Felipe González y Alfonso Guerra se amancebó con la bicha franquista y aquel indecente fornicio engendró el corrupto bipartidismo español que ha dirigido el buque constitucional hispano hasta hoy. De aquel polvo este lodo.
La traición comenzó tres años antes, cuando el PSOE perdió su identidad como partido de izquierdas en el segundo congreso extraordinario de 1979 (en el primero Felipe González amagó con irse al no ver aprobadas sus tesis reformistas). El PSOE abandonó la «ruptura democrática» que hasta entonces había sido el eje de su proyecto político: renegó del marxismo, borró de su programa el derecho de autodeterminación para los «pueblos de España», se olvidó de la disolución de las instituciones represivas franquistas, abrazó la monarquía borbónica, etc. materializando así la gran traición felipista a la izquierda española. Mueve a risa oír hablar hoy a los dirigentes del PSOE actuales y no tan actuales de los «valores de un partido de hace 150 años» como si aquellos dignísimos valores no hubiesen ido por el desagüe de la historia hace ya 46 años. Del PSOE antifranquista no quedan más que las siglas.
Tras aquella traición histórica miles de honrados militantes socialistas abandonaron el partido o se encuadraron en la corriente interna «Izquierda Socialista» que ingenuamente pretendía recuperar los valores del partido comprobando impotentes como Alfonso Guerra los diezmaba purga tras purga y una horda de arribistas pesebreros sin escrúpulo alguno se instalaban en el partido con el único fin de vivir de la teta institucional tanto legal como ilegalmente. Aquí en casa, también en 1979 nacía «casualmente» el PSN, Partido Socialista Navarro (desde 1971 el PSN había sido tan solo una agrupación integrada en el Partido Socialista de Euskadi) que desde un principio fue también un nido de sanguijuelas corruptas. Los retratos de los Sres. Urralburu y Otano, ambos presidentes socialistas del Gobierno de Navarra condenados por corrupción y posesión de cuentas millonarias en Suiza cuelgan aún vergonzosamente en las paredes del Palacio de Navarra. (Por cierto, el Sr. Urralburu todavía aparece año tras año en la lista de deudores a la Hacienda navarra con una deuda para con todos los navarros y navarras de más de 500.000 € que ¡Oh, sorpresa!, la Hacienda navarra no ha sido capaz de cobrar en décadas).
Por desgracia, el chapoteo corrupto del PSOE no se limitó a dilapidar las arcas públicas a todo lo largo y ancho de la geografía estatal, apenas un año después de la gran victoria electoral del PSOE el GAL iniciaba su sangrienta actividad, por la que pocos años después el Ministro Barrionuevo, el Secretario de Estado Rafael Vera, el secretario general del PSE Ricardo García Damborenea y el delegado del Gobierno en Euskadi Julián San Cristóbal eran condenados por terrorismo de estado. La repugnante Imagen del «Señor X», José Borrell, Ramón Rubial, José Bono, Manuel Chaves, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y muchos otros dirigentes y militantes socialistas vitoreando como héroes a los dos primeros en las puertas de la cárcel de Guadalajara cuando ingresaban en prisión fue más que elocuente, tan elocuente como los indultos de José María Aznar tan pronto como el PP sustituyó al PSOE en la Moncloa. De fango a fango y tiro porque me toca.
Fue también bajo el mandato de Felipe González cuando el juez y candidato en la lista electoral del PSOE a las cortes Sr. Baltasar Garzón institucionalizó el lawfare contra el independentismo vasco con la infame y falsaria teoría de «todo es ETA», gracias a la cual se detuvo, torturó y encarceló a miles de ciudadanos vascos y vascas, se ilegalizaron decenas de partidos, colectivos y asociaciones, se cerraron periódicos y radios devaluando la democracia española hasta límites impensables, hoy el PSOE llora por ser víctima del lawfare que él mismo se encargó de promover y utilizar. Cría cuervos y te sacarán los ojos.
En 2018 Sánchez y su equipo llegaron afirmando que un nuevo PSOE venía para «regenerar la democracia» tras mil y un casos de corrupción protagonizados por el Partido Popular de José María Aznar y Mariano Rajoy, algunos de ellos tramas gigantescas que todavía hoy están siendo investigadas o pendientes de sentencia. Suponiendo que Sánchez y los suyos dijesen la verdad, aunque nombrar como Ministro del interior al Sr. Marlaska, un juez apercibido por las instituciones europeas por no investigar casos de tortura flagrantes a encausados que pasaron por su sala, nombrar Ministra de Defensa a Margarita Robles, Secretaria de Estado y Subsecretaria de Interior en el gobierno GALoso del «Señor X», o haber mirado hacia otro lado cuando el partido socio de su gobierno y ministros/as de su ejecutivo sufrían una campaña de acoso policial, mediático y judicial sin precedentes en la historia de la democracia (con la excepción por supuesto de los movimientos independentistas vasco y catalán) eran motivos más que suficientes para recelar de sus intenciones. Lo que se está conociendo estos días y se pueda conocer en un futuro próximo tan solo demuestra que esos recelos estaban más que justificados y que a este «nuevo» PSOE que tantas cuentas exige a los demás le queda aún mucho trayecto que recorrer para convertirse en un partido político honesto, limpio y fiable. Es fácil zambullirse en las cloacas pero difícil salir de ellas.
Ármense de antidiarreicos y manténganse cerca de vomitorios y evacuatorios señores y señoras Sánchez, Montero, Chivite, Alzorriz, PatxiLo, Andueza… mucho me temo que sus hasta anteayer compañeros de cloaca les tienen preparados bidones de mierda para tragar y es que tras casi cincuenta años de regata por la cloaca democrática cada cierto tiempo el sistema bipartidista español tiene que arrojar a algunos remeros –y hasta patrones– por la borda para que la democracia española pueda continuar navegando por la ciénaga. Hace unos pocos años le tocó al borbón pichabrava y al PP gurteliano y ahora parece ser que les toca a ustedes. Es algo cíclico e intrínseco a esta democracia de la España postfranquista ¿O acaso es casualidad que la UCO investigue al PSOE de Sánchez pero no al PP de Feijoo y Ayuso?
En todo caso y aunque tras conocer las andanzas de «La banda del matón del puticlú» me resulta difícil olvidar aquel «con el PSOE ni a jugar al mus» que nos repetía mi aita, de ninguna manera cabría alegrarse de que el régimen del 78 consiguiese materializar este nuevo lanzamiento por la borda constitucional, puesto que por desgracia hoy y aquí la alternativa a este PSOE que a pesar de los pesares ha implementado acompañado de otras fuerzas progresistas medidas como la subida de las pensiones, la subida del salario mínimo, la reforma laboral, la ley para una muerte digna, el escudo social, la ley trans, ha comenzado a reflotar la caja de la seguridad social o reducido el desempleo a cifras nunca vistas, es la bestia fascista que araña con sus garras ultraliberales las puertas de Moncloa y que devora, el ya de por sí erosionado, estado del bienestar y los derechos civiles en las comunidades autónomas que gobierna, sin duda un panorama infinitamente más aterrador que el Gobierno de Sánchez.