Alex Larragoiti
Zigoitiarra víctima de Solaria

Descabronizar, descolonizar Araba

Solaria vuelve a atacar Araba por enésima vez. Lo hace con la saña y la impunidad que caracteriza a los ávidos colonos; ahora, con diecinueve proyectos más que añade a los ya tramitados en Industria: los proyectos Solaria Zierbena Solar 2, 3, 4 y la Línea de Alta Tensión hasta Zierbena. Suman ya más de 1.450 hectáreas de placas. Este es el precio que los «indios» pagamos por vivir rodeados de «buenos gestores», en un país sin reglas de ordenación del territorio vigentes a nivel de energías renovables y con la «ley» de los colonos en vigor: el que asalta primero, se apropia del territorio. Esta es una historia de colonos y sus colaboradores necesarios.

Vale, lo reconozco, «descabronizar» suena fuerte y no es una palabra recogida oficialmente en el diccionario de la RAE, pero se trata de un neologismo informal que describe perfectamente la situación. Además, el humor ácido es una herramienta más que necesaria en los tiempos que corren, y así, los indios tratamos de no enfermar de rabia. Ante tanto desmán y aparente connivencia institucional con Solaria, por lo menos nos queda el humor. Mientras escribo este artículo, hemos sabido que el PNV, desde la Diputación Foral de Araba ha nombrado nuevo gestor de los polígonos industriales de Araba a nada más y nada menos que uno de los capos de Solaria en esta historia de asalto del territorio: el señor Borja García Ochoa. Han perdido hasta el pudor.

Ante semejante acoso e impunidad, quien esto escribe ha llegado a la conclusión de que necesitamos de una descabronización urgente. Si bien urge ser ejemplares en la electrificación, seámoslo también en la descabronización. No vaya a ser que, ante tanto ímpetu institucional y confusionismo normativo, antes de que el humo lo haga, nos devoren la chatarra y los cables de alta tensión, sepultados por la inmundicia de los nuevos colonos y sus colaboradores necesarios. ¿Es mucho pedir a nuestros representantes institucionales un mínimo de pudor y ética, reglas de ordenación territorial y participación democrática? Eso parece.

Las «formas» no les gustarán, pero hay que decirlo: urge una descabronización de colonos.

Estos colonos son muy formales, eso sí. El acoso lo normalizan, la ofensa la exageran y la estética de «las formas» prima, a diferencia de cómo nos comportamos los acosados indios. No hace falta ser muy avispado para concluir que, tras tantos años de negocios entre los buenos vaqueros y los colonos tipo Solaria, entre praderas de endogamia e impunidad institucional, ha medrado mucho impúdico. ¿Es políticamente incorrecto decirlo? Claro, además de muy cierto y de que hasta un ciego lo ve. Excepciones haylas, y afortunadamente muchas y honrosas; pero en ese ecosistema entre el cuaternario franquista y el antropoceno de sus crías y vivillos varios, unos ríen y facturan y otros, los indios, vivimos permanentemente acosados. Ramiro, deja pues de engañarnos.

No es fácil transitar los caminos de la justicia socioambiental en ese ecosistema, pues los impúdicos se protegen, se ayudan, se rodean de afines, se miran y se reconocen aliados. Si osas cuestionar su statu quo, te acosarán; si asumes la «justicia colona», todo fluirá, pero deberás normalizar el ejercicio del poder egoísta, abusivo, corrupto o destructivo.

En Araba llevamos dos años en pie de guerra, sorteando la chulería de Solaria, sus tejemanejes con «nuestras instituciones» y las mentiras de sus portavoces. Tras dos años de asaltos, resulta innegable, a estas alturas, que en este «limbo» de praderas y montañas vascas se permite que Solaria y otros colonos similares de dudosa ética puedan tomar al asalto el territorio de todos los arabarras.

El Departamento de Industria ha cometido hasta la fecha dos «agosticidios» contra nosotros, los «indios». Se pudiera sospechar que al partido de los buenos vaqueros y a Solaria les une algo más que sus exquisitas formas, y mucho más que a los indios de su propio territorio. Muy correctos ellos, esperaron a hacer públicos los proyectos de Solaria en los veranos de 2024 y 2025 para así dificultar nuestras alegaciones técnicas, y ahora han esperado a que los indios celebremos el solsticio de invierno para volver a la carga y que volvamos a gastar nuestra salud y dinero en defendernos de Solaria, ahora no contra tres proyectos, varias subestaciones y la línea de alta tensión de más de 100 kilómetros, sino contra 19 proyectos más y mayor destrucción sistemática. Digo bien, no tres, sino veintidós macroplantas que suman una extensión equivalente a más de 1.200 campos de futbol en Araba, con sus subestaciones y líneas de transporte. Como una muestra más de despotismo, incluso en 2025 denegaron a municipios, colectivos y vecinos afectados el derecho a una prórroga en el periodo de presentación de alegaciones a Solaria Zierbena Solar 2, 3, 4 y la línea de muy alta tensión. ¡Adujeron que perjudicaba los intereses del promotor!

Qué hay detrás de esta tan cuestionable actitud? Interprete el lector a qué se pueden debe semejantes, ¿cabronadas? Preguntémonos, en este territorio, ¿somos indios o colonos? Los colonos, sus socios institucionales y su séptimo de caballería son fuertes y duros con los indios. Es el precio a pagar por enfrentarse a ellos, pero el premio lo es todo.

Estos angelitos colonos de Solaria, nos «quieren ayudar a descarbonizar Euskadi» y «alcanzar mayor soberanía energética», y algunos vaqueros gobernantes y otros juegan al despiste, pero no cuela. Llevamos dos años denunciando este acoso e impunidad, sacrificando nuestro tiempo, nuestra salud, dinero y paciencia, y seguiremos haciéndolo porque la razón nos asiste. Ellos no quieren que haya razón alguna, pues medran en la confusión, así que haremos también pedagogía en pos de una transición energética más que necesaria, urgente y a todas las escalas, pero con orden y democracia. Por ello, para descarbonizar Araba y Euskadi, urge descabronizarla.

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