Disparando interrogantes
Parece claro que a los ucranianos no les interesa esta guerra. ¿Y a nosotros? ¿Nos interesa a nosotros? ¿Vamos a vivir mejor estos próximos años?
Vio bombardeos en Jarkov y Mariupol, como los de las películas, pero de verdad. No eran decorados, eran casas recién abandonadas para correr al sótano. Vio una hilera de tanques enfilados hacia Kiev. Vio civiles esperando con su arma, dispuestos a darlo todo. Vio gente pretendiendo inútilmente acceder a un tren y se negó a imaginar que se acabarían colgando de las ventanas, como los afganos de los últimos aviones. Vio ancianos, mujeres y niños, ametrallados mientras corrían saliendo de Irpin. La angustia y el miedo pintaba sus caras. Las de los niños reflejaban desconcierto.
Se acostó en silencio. Ella dormía.
Los 3.000 kilómetros de distancia que le separaban de aquellos niños le mantenían a salvo de explosiones, pero no del desconcierto.
No podía dormir. Una vuelta. Otra. Otra más. No queriendo molestar a su compañera, se levantó sigilosamente y se dirigió al baño.
Los interrogantes bailaban en su cabeza. Miró al espejo y descubrió el rostro de un tipo. Parecía confuso. De repente, el tipo del espejo, como esos paquetes de cañones juntos aupados sobre un gigantesco vehículo militar, empezó a escupir interrogantes uno tras otro.
¿Por qué hostias te tienes que preocupar de semejante manera? ¿No te hubiera merecido más la pena haber visto una peli o el partido de pelota Irribarria y Lazo?
¿Qué no entiendes? ¿Te has molestado en enterarte? ¿No sabías que la OTAN planteó hace años integrar Ucrania y, en consecuencia, poder apuntar a Moscú, como pretendió la URSS hacerlo desde Cuba cuando la «Crisis de los misiles»? ¿Tampoco sabías que los nazis, integrados también en el gobierno, llevaron a cabo una sangrienta masacre en 2014, cuando en el Donbass democráticamente decidieron por aplastante mayoría independizarse?
¿Sabías que Ucrania está localizada entre dos potencias militares o económicas?
¿Nos aporta algo que haya diferentes potencias militares? ¿Nos aporta algo que haya diferentes potencias económicas, si tenemos las mismas petroleras o las mismas tiendas de ropa, calzado o deporte que aquí?
¿Tiene sentido mantener ese recuerdo anacrónico del telón de acero, cuando uno y otro lado son capitalistas liberales, estamos intercambiando gas, petróleo o cereales, estamos vistiendo las mismas prendas, consumiendo la misma comida, habitando edificios similares o wasapeando a los amigos de la misma manera?
¿Te parecen diferentes los ucranianos o rusos que nos cruzamos a diario y viven y trabajan en Iruña, Donosti, Tudela, Bilbo, Elizondo, Zaragoza, Madrid...?
¿Será la guerra algo natural en los hombres? ¿Piensas que, si lo fuera, hubiese preguntado Oihan, espantado ante la pantalla con sus doce años, si eso era capaz de hacer un «humano»?
¿A quién interesa esta guerra?
¿Interesa a los muchachos rusos embutidos en los tanques a las afueras de Kiev?
¿Interesa a los muchachos ucranianos que están a la espera con el kalashnikov?
¿De verdad que a estos muchachos, unos u otros, que podrían estar haciendo risas con sus amigas y amigos, les interesa? ¿Tienen ganas de matar al muchacho que han colocado enfrente, en el otro lado?
¿Te interesa a ti esta guerra? ¿Nos interesa a nosotros en algún sentido esta guerra?
¿No interesará más bien a magnates rusos, amigos de Putin, que se repartieron todo, porque todo era público, a la caída de la URSS y dominan el país? ¿No interesará también a los magnates estadounidenses que serán quienes vendan a Europa petróleo, gas, cereales…?
¿No estarán interesados igualmente los fabricantes de armas? ¿No sería beneficioso para todos eliminar las armas nucleares? ¿No sería beneficioso para todos eliminar la fabricación de armas? ¿Estaríamos dispuestos a que aquí en Euskadi se dejen de producir armas que se venden a Arabia y bombardean a niños yemeníes, tan desconcertados como los ucranianos?
Parece claro que a los ucranianos no les interesa esta guerra. ¿Y a nosotros? ¿Nos interesa a nosotros? ¿Vamos a vivir mejor estos próximos años?
¿De verdad interesa a los europeos esta guerra? ¿Interesa a Francia? ¿Interesa a Italia? ¿Interesa a Alemania? ¿Van el resto de los europeos a vivir mejor?
¿Por qué ha invadido Rusia Ucrania? ¿Por qué no ha invadido sólo el Donbass?
¿Contar con armamento nuclear da derecho a invadir a otros sea en Iraq, Siria, Palestina o Ucrania? ¿O eso del derecho es un invento en el que nadie cree? ¿Se trata de defender la democracia o es una pelea de magnates empresarios?
¿Van las familias rusas a vivir mejor o se trata de que Putin esté más asentado en el poder?
¿Van los estadounidenses pobres a vivir mejor o se trata de que Biden recupere músculo de cara a las elecciones y se revitalice OTAN que parece haber perdido razón de ser?
¿Tiene sentido este inminente descalabro si los pueblos de los países no se van a beneficiar?
¿Tiene sentido qué los europeos, no siendo el mismo país ni la misma economía, estemos dentro del mismo aparato militar que los EEUU? ¿No sería más lógico que, en todo caso si fuese necesario, fuese un aparato militar europeo? ¿No puede pasar que al estar dentro de un aparato militar con EEUU defendamos intereses que beneficien a EEUU y no a Europa?
¿No sería, aún más lógico, no contar hoy en día con gigantescos aparatos militares? ¿No sería más beneficioso que esas cantidades ingentes de nuestro dinero que gastan, siempre medio a escondidas, se dedicaran a sanidad…?
Ya, pero ¿qué puedo? ¿qué podemos hacer?
Algo está claro, volcarnos en los refugiados. ¿No tendríamos que aprender que es precisamente así, como estamos viendo que se recibe a los refugiados en las fronteras, como se debería de recibir a los refugiados de toda procedencia, en todo lugar y en todo momento? ¿No tendríamos que extender a todo el mundo la legalización por tres años de su estar, trabajar y moverse por Europa, tal como se está aplicando a los ucranianos?
¿No tendríamos que entregarnos a la justicia internacional y que nos castiguen duramente por recibir a los subsaharianos como estamos viendo estos mismos días en los videos del salto de la valla?
¿No tendríamos que imitar la solidaridad de las más de trescientas familias que anteayer se presentaron en la estación de Berlín para ofrecer la casa, la suya, a refugiados? ¿No tendríamos que imitar a quienes acuden conduciendo un montón de kilómetros a buscar refugiados desamparados?
¿Necesitaremos estar atentos para que esta actitud sea con todos, tengan los ojos azules, oscuros o negros? ¿Necesitaremos estar atentos para que, cuando desaparezca el foco mediático, se mantenga esa maravillosa solidaridad?
¿Tendríamos que enviarles ayuda en armas?
Si somos conscientes de que es un ejército menor, en comparación con el de Rusia, ¿tiene sentido enviarles ametralladoras y granadas? ¿No puede suceder que se vengan arriba y sean masacrados en mayor proporción?
¿Tiene sentido enviarles armas a no ser que seamos capaces de equilibrar los dos ejércitos con nuestro envío? ¿Estamos, mejor dicho está dispuesta, la OTAN a poner en manos de los ucranianos armas nucleares como las que posee Rusia? ¿Vamos a esperar a ver cómo los arrasan para poder evidenciar al mundo entero lo malo que es Putin y lo malos que son los rusos?
¿No es lógico y racional buscar otra línea de actuación? ¿No es posible utilizar, como se está haciendo, otro tipo de medidas que dañen a Putin y sus magnates? ¿No es posible implicar a todos los estados del mundo para conseguir sentar a todas las partes? ¿No es posible que permanezcan sentados hasta lograr el alto el fuego? ¿No es posible encontrar la manera de que Ucrania no sea sacrificada y pueda pasar a ser un país neutral, respetado por todos, respetuoso con las aspiraciones variadas de sus habitantes y absolutamente independiente?
¿No beneficiaría eso en primer lugar a los ucranianos y luego a todos, incluidos nosotros?
¿Nos tenemos que condenar a ver sacrificada Ucrania o, la alternativa, a una guerra nuclear?
De repente, el tipo del espejo dejó de disparar sus mudos interrogantes. La confusión desapareció del rostro del tipo del espejo.
No a la invasión. No a la guerra.
Pasillos humanitarios. Acogida refugiados.
Alto el fuego. Negociación.
Todos a la calle.
–¿Se puede saber qué estás haciendo? ¿Estás hablando solo?– Estas interrogaciones no fueron disparadas por el tipo del espejo, sino que llegaron cargadas de energía desde la habitación.
–¡Ahora mismo voy, cariño! –dijo él–.