El efecto Navaridas
El Estatuto vasco de 1979 debe ser una estación intermedia, no un fin en sí mismo. Luego ha de llegar el nuevo estatus que dé acomodo a las distintas sensibilidades vascas, sí, pero sin perjuicio de alcanzar cotas mayores
Las últimas elecciones autonómicas celebradas en la CAV, las del 12-J del presente año, dejaron varias consecuencias palpables: de histórica cupo calificar la victoria nacionalista lograda por EAJ-PNV y EH Bildu, que sumaron el 66.96 % de los votos y esto se tradujo en 52 escaños ocupados por los nacionalistas( 31 jarlekus para los jeltzales y 21 para la ezker abertzalea). En política si algo sucede, y en clave vasca también, es que todo el mundo resulta ganador, incluso aquellos que aun coaligándose obtuvieron unos pobres resultados como PP+C´s,con una fórmula que más que sumar fue un Euskadi resta, y que como el que no se consuela es porque no quiere, achacaban a la baja participación, la más baja desde 1994.
A nivel municipal, EAJ-PNV se ha impuesto en estas autonómicas del 12-J-20 en 145 de los 251 municipios que conforman la CAV, mientras que EH Bildu lo ha hecho en 104. En Ermua ganaron los socialistas, pero a nivel global el nacionalismo vasco superaba al español, cosa que no sucedía en la sureña localidad alavesa de Navaridas, donde además de alzarse victoriosos el PP+C´s con el 36,79 % de los sufragios, el bloque constitucionalista (PSE, PP, C´s y Vox) superaba al sumando de EAJ-PNV y EH Bildu. El último reducto constitucionalista del país, de esta manera, lo constituye Navaridas.
Sin embargo, y muy a pesar de los análisis que hicieron las gentes de la izquierda abertzale, como la candidata a lehendakari Maddalen Iriarte, en el sentido de que «existe una mayoría social muy amplia, soberanista y favorable al derecho a decidir», el pragmático partido jeltzale decidió seguir con la fórmula de gobierno de coalición con los socialistas, y conformó gobierno con ellos. El presidente del EBB, el Sr. Ortuzar, era de la opinión de que «el autogobierno es un ámbito muy importante y queremos hacerlo de una forma gradual, con pasos firmes pero seguros,y para eso hemos diseñado una reforma del Estatuto, que esperemos que seamos capaces de consensuar primero entre los partidos vascos, y después, que seamos capaces de pactar».
El caso es que a día de hoy, al actual y vigente Estatuto de autonomía del País Vasco o Estatuto de Gernika, aún le quedan decenas de transferencias por transferir, aunque, todo hay que decirlo , ya existe un calendario pactado con Madrid para que sean transferidas. Porque, Euskal estatutoa : Euskal estatu itoa? Es decir: Estatuto Vasco: Estado vasco ahogado, en tanto en cuanto llevamos 41 años con la pretensión de una República Vasca Independiente por parte de la izquierda abertzale, que quiere dar prontos pasos hacia la independencia, mientras que los jeltzales, como las palabras recogidas más arriba de Andoni Ortuzar, es más de ir gradualmente, con pasos firmes pero seguros. La IA ve el Estatuto como un árbol (el de Gernika) que nos ata con cadenas al Estado español, sin querer caer en la cuenta de que el terrorismo ha lastrado los tiempos y ha retrasado el cumplimiento del Estatuto en algunas de sus trasferencias, lo que unido a la nula voluntad habida hasta la fecha desde Madrid, han hecho que el EAPV esté a día de hoy poco desarrollado. Llama la atención que quienes menos apostaron en su día por el EAPV, sean hoy sus máximos defensores, como el PP y C´s, que hoy son el adalid del desarrollo estatutario, pero ¡ojo!, según de qué transferencias, ya que hay algunas que les producen urticaria el mero hecho de imaginarlas traspasadas.
El Estatuto vasco de 1979 debe ser una estación intermedia, no un fin en sí mismo. Luego ha de llegar el nuevo estatus que dé acomodo a las distintas sensibilidades vascas, sí, pero sin perjuicio de alcanzar cotas mayores. Estamos ante los mejores resultados autonómicos de toda la historia (bueno, miento, en 1986 el porcentaje de voto fue más elevado, del 67.6 %), nunca el nacionalismo vasco tuvo tantos escaños, y se trata de gestionar bien unos resultados ante los que, por ejemplo, los catalanes se darían con un canto en los dientes si se aproximaran a ellos el 14-F de 2021.