Juan Mari Arregi
Periodista

«Hay que desarmar a la inteligencia artificial»

Posiblemente pocos habrían pensado que semejante afirmación, «Hay que desarmar a la inteligencia artificial», hubiera procedido de un líder religioso, o de un papa de la Iglesia. Y sin embargo, ha sido un papa, hasta ahora un tanto escondido por su perfil bajo, quien no solo ha hecho semejante declaración sino que se ha atrevido, con su posicionamiento público sobre la IA, a provocar un terremoto social, económico, tecnológico y político en todo el mundo. Un terremoto tan grande o más, como cuando el mismo papa se atrevió a decirle «No a la guerra» contra Irán a Donald Trump. No faltarán, sin embargo, quienes, como quien suscribe, reclamen al papa León XIV mayor coherencia en su misma casa, la Iglesia católica y en su Banco Vaticano. Que pase de sus palabras a sus hechos y decisiones en su propia casa del Vaticano.

La primera encíclica de Robert Prevost, el papa Leon XIV, "Magnifica Humanitas", "Magnifica Humanidad. Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial", ha querido recordar la otra que hace 135 años, en medio de la revolución industrial, provocó también para su tiempo un terremoto también social, económico y político, por parte de otro papa, León XIII, de quien su sucesor actual eligió su nombre. Si la encíclica "Rerum Novarum" supuso todo un cambio en la Iglesia y en la sociedad, y a aquel papa se le recuerda con esa encíclica, pensamos que el nuevo papa León XIV será recordado por esta de ahora, que tiene que ver con los cambios que está provocando ya la IA en nuestra sociedad. 

Quien suscribe hace tiempo que dejó de leer encíclicas papales o cartas episcopales por haber abandonado la Iglesia a la que se dedicó una gran parte de su vida. Cuando, como observador, vi esta encíclica, el tema me sorprendió y la descargué entera desde la página web del Vaticano. No pensaba más que ver su índice y echar solo un vistazo y más cuando se trataban de 110 páginas. Tengo que confesar que un segundo vistazo, hecho con más detenimiento, me animó por su interés a leer entera toda la encíclica. 

Y me recordó al papa Juan XXIII, con su "Pacem in Terris", en la década de los 60-70, y Concilio Vaticano II que, con su "Gaudium et Espes", con su apertura a la sociedad y a la defensa de sus derechos sociales, económicos, políticos y nacionales, nos abrió, en aquellos tiempos tan duros para Euskal Herria, caminos a quienes como yo pertenecíamos a su Iglesia y nos llevó a comprometernos con los pobres, explotados, oprimidos y con nuestro pueblo. Y nos unió a ateos, creyentes y agnósticos. Precisamente la traición de la jerarquía de la Iglesia a sus principios, y por su complicidad con el régimen capitalista y franquista, nos llevó a abandonarla y seguir defendiendo los derechos de la clase trabajadora y de Euskal Herria hasta la cárcel y el exilio. 

Leon XIV parte sus reflexiones de esta realidad actual. En el pasado eran principalmente los Estados los que impulsaban y orientaban la innovación. Hoy en cambio, los principales motores del desarrollo son actores privados, a menudo transnacionales dotadas de recursos y capacidad de acción superiores a los de muchos gobiernos. Desarmar a la IA, para este papa, no es rechazar las nuevas tecnologías sino quitarlas de las manos privadas que buscan sus intereses económicos, sociales, militares y políticos hoy en manos del capitalismo y ultraderecha mundiales y ponerlas al servicio del bien común y de la paz mundial. 

Aunque es la IA el tema que se destaca desde su mismo titular oficial, hay otros que también son abordados: la justicia social, la pederastia en el seno de la Iglesia y agradecimiento a la prensa que denunció sus abusos sexuales, la memoria histórica, la superación del concepto de guerra justa, la diplomacia y el multilateralismo, el fanatismo religioso, la deuda externa, la petición de perdón por parte de la propia iglesia por la esclavitud, el trato a los inmigrantes y refugiados. Curiosamente hay una cita del "Guernica" como denuncia de la «deshumanización». 

Esta nueva encíclica puede unir hoy también a agnósticos, creyentes y ateos por defender la dignidad de la persona humana y de los pueblos frente a una IA al servicio del capitalismo. Una pena que este nuevo papa no haya concretado e identificado en su denuncia al sistema capitalista, que es quien manda en la IA, ni a la ultraderecha mundial a cuyos intereses geopolíticos, armamentísticos y colonialistas sirven. Y hubiera sido también más coherente –tras esta apuesta pública contra la tecnoligarquía, ¿lo hará en un siguiente paso?– si al mismo tiempo hubiera anunciado la decisión del Vaticano de anular sus inversiones en las desarrolladoras de la IA como son Meta, Microsoft, Amazon, Apple, Tesla, etc. Observadores internacionales aseguran que el Banco Vaticano tiene unos activos de unos 6.000 millones de euros de los que un 10% dedicaría a la caridad y el resto lo invertiría también en empresas como las ya citadas. Leon XIV ya tiene ahí un lugar de su propia casa para aplicar coherentemente lo que está diciendo en su encíclica. Así es, pasar de las declaraciones a los hechos, a las decisiones. Ojalá de también ese difícil paso. 

Merece la pena leer el contenido de esta encíclica y sobre todo a aplicarla porque los gobiernos, las instituciones, los medios de comunicación pueden caer en su supeditación a esa IA al servicio de los intereses del capitalismo y ultraderecha mundiales. A quienes les parezca mucho meterse con 110 páginas pueden asomarse a su prólogo, 12 páginas, y conclusiones, otras 7. Tal vez tras leer esas páginas se animen a leer el resto. Para conseguir la encíclica entera, podéis meteros en la web del Vaticano o más sencillo, poner Encíclica Magnificat Humanitas en Google y te encontrarás con ella. 

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