Iñaki Uriarte
Fundador del movimiento Defensa Cívica del Museo de Bellas Artes de Bilba

Juan Crisóstomo de Arriaga, Euterpe y su expolio

Iñaki Uriarte, arquitecto fundador del movimiento Defensa Cívica del Museo de Bellas Artes de Bilbao y habitual colaborador de GARA, reclama hoy en el 120 aniversario de su nacimiento la atención social sobre la desfiguración de la escultura pública Euterpe de homenaje a Arriaga y su apropiación por el Museo de Bellas Artes

Apenas comenzado este año 2006, celebramos la creatividad del compositor y músico Juan Crisóstomo de Arriaga y Balzola (Bilbao, 27 enero 1806-17 enero 1826, París) conmemorando estos dos aniversarios, nacimiento y defunción. Su corta vida y los últimos años de estancia en París han motivado un, quizá, escaso conocimiento social de la trascendencia de su legado musical. No obstante, alcanzó admiración, justo mérito y fama con su ópera escrita en plena juventud, entre 13 y 14 años, Los esclavos felices, de la que se conocen fragmentos y algunos borradores especialmente la Obertura, la pieza más interpretada.

En esta ocasión, el bicentenario de su fallecimiento, el pasado 17 tuvo lugar un concierto en Arriaga Antzokia “La Ritirata y el eco de su tiempo”. Previamente, otros días, se han celebrado diversas interpretaciones por Euskadiko Orkestra, en Donostia, Gasteiz, Iruñea y Bilbao. En este último, el día 16, víspera de bicentenario al que asistí y comprobé, una vez más con indignación, como la estirpe de vividores políticos asignados a la cultura y otros que solo acuden cuando está programada y asegurada la sesión fotográfica que les garantice un supuesto interés, sea fútbol, pelota, u ópera. Consejera, diputada, directora, concejal, de cultura, alcalde, ausentes algo muy significativo.

Simultáneamente, el Museo de Bellas Artes, en el atrio del edificio moderno reformado se mostraba una exposición“Ataria” y entre las obras sorprendía la escultura Euterpe, según la mitología griega divinidad femenina inicialmente de la armonía musical y posteriormente reconocida como musa de la Música. Excepcional creación del escultor “Paco Durrio” (1868-1940) por encargo del Ayuntamiento de Bilbao en 1906 para ser situada en un espacio público. Escultura inaugurada en 1933 en la pérgola del Parque posteriormente trasladada a otra parte del mismo en el ángulo que formaban los dos volúmenes del edificio inicial de museo en 1945 y así ha permanecido hasta el 11 de octubre de 2022, que una grúa la elevó y se lo llevó, un rapto del que fui testigo privilegiado y apenado.

Esta presencia durante 89 años, con la interrupción de los años que estuvo encerrada por una campaña de purismo del imperante nacionalcatolicismo promovida por La Gaceta del Norte en 1948 al servicio de los sublevados contra la sencilla y elegante desnudez de la musa condicionó al alcalde, entre 1942 y 1959, Joaquín de Zugazagoitia, de un ayuntamiento franquista y una sociedad sometida, a retirarla en septiembre de 1950 y sustituirla por otra estatua de piedra caliza más academicista, rígida, vestida y con la lira en posición secundaria realizada en 1948 por Enrique Barros (1905-1990). La original quedó en un almacén del museo, hasta que posteriormente el entonces (entre 1975 y 1984) director del museo, el poeta y abogado Javier Bengoechea decidió volver a emplazarla en el mismo lugar el 26 de mayo de 1975.

Desplazamiento y desfiguración

La pretensión del brutal, además de irregular e ilegal proyecto Agravitas, de Ampliación y Reforma del Museo de Bellas Artes de Bilbao, denunciado desde 2021 ante instancias judiciales y archivadas por la presión política del PNV, ahora ya percibida la realidad con un rechazo social mayoritario, pero sin trascendencia perceptible, tiene uno de los puntos más conflictivos en el espacio público del Parque donde se situaba el monumento a Juan Crisóstomo de Arriaga. Se apodera de este excepcional y arraigado paraje abierto de singular valor ambiental y destruye el estanque consustancial e inseparable del monumento, la escultura, emplazada en su interior y que definían un entorno, un lugar: Arriaga Leku.

La configuración y sentido de la escultura de la musa Euterpe, que llora la muerte de Arriaga, es una alegóricamente plegaria al cielo expresada mediante una mirada alzada con la lira sujetada por los brazos acercándola sobre el pecho, de la que como prolongación de sus cuerdas musicales brotan, a modo de llanto, unos surcos de agua que se deslizan por su cuerpo hasta el pedestal granítico. Por su lado frontal y el posterior, se sitúan respectivamente una y dos esfinges, en quizá alusión a la desdicha, que vierten unos hilos de agua que se recogen en parte en un rebaje del pedestal y al que por ambos laterales del basamento insertados en una partitura inscrita en la piedra, aportan otros diez chorros a modo de lamento coral. Este caudal, una sinfonía acuática, finalmente se entrega en el estanque perimetral.

El citado proyecto destruido el histórico y armónico espacio abierto, creyendo recobrar la inigualable artística escena urbana, confisca una escultura pública y la coloca con su pedestal, pero sin el estanque en una sala,-cubierta y cerrada- de paso entre los dos edificios que lo componen, el clásico de 1945 y el moderno de 1970, rodeada de otros elementos culturales y relegando su protagonismo y presencia espacial, haciendo incomprensible su percepción y sentido alegórico.

Un recurso figurativo, escultura basamento y estanque, indeformable por lo que se estaría mutilando el sentido de una obra del arte escultórico excepcional, del monumento ineludiblemente vinculado al fundamental asentamiento del conjunto sobre la lámina de agua ahora sin el estanque. Disecada. El homenaje artístico escultórico a Juan Crisóstomo de Arriaga pierde totalmente su sentido.

En ese recinto cerrado y oscuro la escultura de Euterpe deberá estar iluminada artificial y permanentemente, ya que por el óculo proyectado con alguna claraboya no garantiza la luz natural que debe atravesar dos plantas superiores, en concreto 23,37 metros según proyecto, nada más que claroscuros. Figurativamente, el óculo se convierte en la escotilla por donde “pretende escapar” Euterpe, en búsqueda de una libertad espacial que el proyecto le ha sustraído encarcelándola. Lo previsto desposee de toda emotividad a la escultura y ofende al visitante culto que conozca su emplazamiento y configuración original.

Además, restringiría su visión mutilada y disfrute exclusivamente a quienes acudan al Museo y previo pago, entren en él. El monumento, disecado, será un objeto más despojándolo de su esencia de lugar público al aire libre y de gratuita contemplación a lo largo de todas las horas del día. Una privatización inadmisible.

Todo ello con el visto bueno de (ir)responsables asalariados de la cultura y el sanedrín político que componen el Patronato, Ayuntamiento de Bilbao, Diputación Foral de Bizkaia y Gobierno Vasco actualmente presidido por Elixabete Etxanobe, más conocida por su talante impositivo, brutalidad cultural e insensibilidad ambiental y ridículo político demostrada en el frustrado atentado de Urdaibai que promovió en grado de tentativa.

El autoritario exalcalde Azcuna, que por lo menos era un hombre culto, jamás hubiese consentido esta atrocidad, pero el actual ya ha demostrado su absoluta total nulidad. Asimismo, es incomprensible que el director del Museo haya consentido esta aberración y que el mundo artístico, en su mayoría, permanezca en silencio cómplice, se están convirtiendo en funcionarios artísticos.

La pretensión, no desautorizada, de que un bien público pueda ser apropiado por una entidad privada el Museo lo es, a pesar de estar regido por un patronato de administraciones públicas políticas, será motivo de próxima denuncia al amparo de un fundamental amparo legal. Este monumento figura en el Inventario Municipal de Bienes y Derechos del Ayuntamiento de Bilbao, Tomo XIV. Epígrafe 03. Muebles de Carácter Histórico-Artístico o de Considerable Valor Económico UE, número de registro 320800000048. (pág. 22). Descripción. “Monumento a Juan Crisóstomo Arriaga, obra de Francisco Durrio, realizado en bronce y mármol. Ubicado en el parque de Doña Casilda”. (Importante precisión en el parque).

En términos jurídico culturales esta acción está tipificada como expoliación y prevenida por la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. 

La escultura de la musa Euterpe, su basamento de granito y el estanque con el agua constituyen un armónico, único e inseparable monumento que pertenecen y definen un lugar: Arriaga Leku

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