Enrique de la Peña Varona
Médico de familia jubilado

La importancia de la atención nocturna en residencias

Me presento: soy miembro de Babestu, asociación en apoyo a las personas que precisan cuidados de larga evolución en residencias; en este momento estoy ingresado tras una intervención quirúrgica severa y quisiera informar de una experiencia que he vivido durante mi ingreso hospitalario.

Recientemente, Babestu ha protagonizado una campaña en favor de la mejora de las condiciones de la Atención Nocturna en las Residencias. Por primera vez el Gobierno Vasco ha decidido establecer una ratio mínima para la atención nocturna de nuestros mayores, pero la ratio establecida muy baja.

Quien suscribe este artículo ha trabajado en Atención primaria cerca de 40 años, y tiene la absoluta constancia de que el adecuado cuidado de las personas dependientes requiere, entre otros factores: una adecuada nutrición, la prevención de las caídas, el adecuado manejo de los trastornos cognitivos y una buena metódica de actuación ante el síndrome confusional.

El síndrome confusional es frecuente en horario nocturno, y si no se trata adecuadamente puede  favorecer, además de un intenso sufrimiento, una pérdida irreversible de capacidades cognitivas e incluso altas tasas de mortalidad.

Quiero mostrar un ejemplo de aquello por lo que pelea Babestu.

Durante la segunda noche de ingreso, y hacia las cuatro de la madrugada, me ha despertado un compañero de habitación que llamaba a una familiar repetidamente. Somos tres pacientes en la habitación y en ese momento no había nadie más. He observado que la persona que llamaba se mostraba cruzado en la cama y con gestos de angustia; dada la imposibilidad de moverme, he llamado al auxiliar. Han respondido inmediatamente y dos personas que se han presentado inmediatamente, después ha llegado una enfermera, y se han ocupado de tranquilizar con palabras suaves, con contacto físico y reorientando al paciente con preguntas sencillas. Su necesidad era que precisaba orinar. La crisis se ha resuelto totalmente y no se ha precisado medicación alguna. Me ha parecido una actuación magnífica por parte de las profesionales. Y me he preguntado si en una residencia, con personas de mayor edad y dependencia, la respuesta hubiera sido tan rápida y efectiva.

Por la mañana he comentado el hecho con una enfermera y le he hecho una pregunta: ¿de cuántas auxiliares disponéis en esta planta en horario nocturno? Me ha comentado que de una auxiliar para veinte camas, además de contar con enfermería nocturna.

Le he mencionado la ratio para residencias y, al hablar de centros de mayores, le ha cambiado el semblante y de inmediato me ha comentado: «hace pocos días he visto algo que no había visto hacía mucho; una úlcera de sacro horrorosa; de este tamaño (y ha abierto sus dos palmas juntando sus manos para señalar la amplitud), además de una úlcera de talón terrible...»; «No quiero ni recordar el nombre de la residencia»...

Bien, pues esta es la situación actual. Babestu, en su análisis de situación, preguntó directamente a las geroculturas de Atención Nocturna de residencias cuál es la proporción actual en Bizkaia. Según lo que nos respondieron, la ratio es 1/47. Además, manifestaron los problemas tan graves a los que se enfrentan y la gran repercusión que tiene en su propio trabajo y en su propia salud un nivel tal tan bajo de personal.

¿Y qué pide Babestu? Pues una ratio de 1 gerocultora por cada 25 residentes y presencia de Enfermería en horario completo a partir de 100 residentes. ¿Coste?; según el reciente convenio firmado, en torno a 10 €/residente y día, lo que supondría la creación de unos cien puestos de trabajo en Bizkaia y una mejora sustancial de la atención al mayor y de la calidad del empleo durante 10 de las 24 horas de la jornada.

Y tras la exposición de los datos obtenidos en el seno del Parlamento vasco, ¿cuál ha sido la respuesta del Gobierno Vasco? Oficializar una ratio de 1/50, es decir: legalizar la iniquidad.

Y ahora viene nuestra pregunta: ¿esta es la respuesta que van a dar nuestras autoridades a las necesidades reales de nuestros mayores más vulnerables, y de las trabajadoras que dejan buena parte de su salud en su cuidado? ¿Esto es lo que entienden nuestros dirigentes por «Atención Centrada en la Persona»?

Solo una adecuada ratio de personal puede ofertar los niveles de salud y satisfacción que merecen nuestros mayores.

Pedimos Gobierno Vasco que reconsidere sus decisiones, aún es tiempo de corregir.

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