Miren Aranoa
Coordinadora de EA en Navarra

Memorias de un compromiso

En homenaje a todas las personas que durante estos 30 años han formado parte del proyecto de Eusko Alkartasuna en Navarra.

Celebramos hoy con orgullo el treinta aniversario de Eusko Alkartasuna. Tres décadas de recorrido que en Navarra nos dejan una imagen ilusionante, somos parte activa de un proceso de cambio político, social, cultural y económico que se ha extendido a todas las instituciones y avanza positivamente con el objetivo de construir un nuevo modelo de sociedad. Un magnífico regalo, fruto de largos años de trabajo y de entrega. Vivimos estos momentos envueltos en un mar de memorias, de amistades, algunas más dulces otras más amargas, pero todas ellas fundamentadas en los valores que nos unen a todas las personas que formamos esta amplia familia. El compromiso con una sociedad justa y plural, donde predominen el bienestar, la igualdad, los derechos y las libertades de la ciudadanía. El compromiso por el trabajo compartido y por el acuerdo entre diferentes como fórmula valedora para avanzar hacia un Estado propio.

Parte fundamental del impecable recorrido de Eusko Alkartasuna respecto con sus valores fundacionales es indudablemente el compromiso por la paz y la convivencia, por la condena de todo tipo de violencia y de vulneración de derechos humanos y por el reconocimiento de todas las víctimas. Cabe detenerse unas líneas en esta última materia para reclamar al conjunto de la sociedad y a todas las fuerzas políticas que actuemos de forma responsable y eficaz para desbloquear una situación agónica. No tardemos en reparar y recuperar la memoria reciente tanto como hemos tardado en saldar nuestra deuda con la memoria histórica y las víctimas del Franquismo.

La claridad entorno a la propuesta independentista, el rechazo activo a toda agresión y vulneración de derechos humanos –también en materias tan graves y reales como el terrorismo machista o racial–; la defensa del autogobierno y de los derechos históricos de Navarra así como del derecho a decidir de su ciudadanía y el impulso de nuevas culturas democráticas han marcado el devenir de nuestra acción política, más o menos certera, pero siempre satisfactoria, porque entendemos que estas experiencias nos han servido a modo de aprendizaje y de enriquecimiento político.

Ciertamente, el tiempo ha reafirmado que las atrevidas y arriesgadas estrategias políticas por las que históricamente hemos apostado las y los militantes abertzales de EA, han marcado una buena dirección hacia el cambio político. Estuvimos presentes en la exitosa fórmula política que aunó por primera vez al nacionalismo y brindó oportunidades reales de cambio en Navarra, y estuvimos dispuestos a arriesgar nuestra percha legal para que el proyecto de Bildu fuera posible. Hoy es un proyecto ya maduro, que desde la gestión dibuja nuevas formas de gobernar, de empatizar con la ciudadanía y de respetar y fomentar la pluralidad.

Es innegable la pasión, la voluntad y la valentía con la que hemos actuado en cada uno de los momentos históricos que ha vivido nuestra sociedad en las últimas décadas. En un velódromo de Anoeta a rebosar allá por el año 1986, decía nuestro Lehendakari Carlos Garaikoetxea, «el partido es algo importante pero Euskal Herria es mucho más». Y eso es precisamente lo que este partido ha demostrado durante toda su trayectoria, los principios fundacionales no quedaron en el papel sino que han tenido plasmación práctica en la acción política de Eusko Alkartasuna durante estos 30 años.

En la coyuntura política actual estos ejes toman más fuerza que nunca porque el proceso de cambio iniciado en Nafarroa necesita anteponer el bien común de la ciudadanía por encima de proyectos políticos individuales, desde la generosidad, la responsabilidad y el respeto a la diversidad. En Eusko Alkartasuna, gracias a la cultura de coaligarse de este partido, tenemos bien interiorizados estos valores. Hemos sido ambiciosos y nos ha motivado la ilusión de ver mejorar nuestra sociedad, de ver madurar a nuestro país.

Ese es en concreto uno de los grandes retos que tenemos por delante, madurar un modelo de sociedad construido sobre las bases de justicia social, equidad e igualdad, sostenibilidad, convivencia, transparencia, pluralidad, innovación y creatividad. No nos falta voluntad para desarrollarlo. Siempre hemos creído en la capacidad y en los recursos que tiene el conjunto de la ciudadanía vasca para formar un Estado propio. Nuestro reto ahora es hacer un país atractivo. Donde la ciudadanía no se sienta orgullosa de unos límites geográficos, sino de los servicios, de las oportunidades y del futuro que ofrece a todas las personas; especialmente, a mujeres y jóvenes. Una fiscalidad propia, un sistema educativo propio, recursos económicos propios, industria, innovación e infraestructuras, condiciones laborales dignas, servicio públicos de calidad, justicia social, una política lingüística propia –con el euskara como eje–, diversidad cultural… esos son los ingredientes que harán libre al pueblo vasco.   

A día de hoy, podemos afirmar que estamos ante un tiempo dulce y esperanzador para toda Nafarroa. Un cambio que ha sido posible gracias al entendimiento entre diferentes, como siempre ha reivindicado Eusko Alkartasuna. Porque cuando la unión entre diferentes tiene unos sustentos definidos y un objetivo ilusionante, se convierte en una oferta atractiva y esperanzadora que cautiva nuevas adhesiones, como día a día estamos demostrando en Nafarroa. Por tanto, sólo esperamos seguir aglutinando y aportando durante treinta años más nuestras ideas y proyectos para lograr esa sociedad justa, moderna y solidaria a la que aspiramos. Zorionak eta mila esker!

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