Preparemos las elecciones definitivas
Bueno, ya va siendo hora de que la izquierda englobada en Euskal Herria Bildu (EHB) se vaya poniendo las pilas. El elector, entre quienes puedo encontrarme, queremos dilucidar varias cuestiones:
En primer lugar, EHB debe convencerme para que vote sus candidaturas por ser diferentes de las de Unidad Popular. Hasta ahora las mayores diferencias estribaban en lo organizativo: Podemos se ha estructurado desde la base (círculos) hasta la directiva. Esto implica la realización de elecciones primarias con listas abiertas. Todos los militantes de cualquier organización (Equo, Podemos, IU, etc.) podían participar en el proceso selectivo siempre y cuando fueran militantes de Podemos (militancia propia y asamblearia). IU es una coalición de varios partidos, al igual que EHB, de manera que las bases eligen a los candidatos propios de cada organización: Alternatiba, Sortu, EA y Aralar realizan sus asambleas particulares, en el caso de EHB, se pondera el peso de cada fuerza, y se reparten los candidatos en función de su peso específico. La Alianza de Podemos con IU en Unidos Podemos ha roto la posibilidad de una candidatura unitaria con EHB en el 20D. Era algo lógico, Podemos no podía llegar a acuerdos con otra fuerza ajena si ésta no aportaba militancia al movimiento Podemos. EHB tenía la posibilidad abierta de participar en las Asambleas de Podemos sin exigencia del carnet de procedencia. EHB pensó que no era imprescindible (utilizando una lógica política ya superada), y Podemos rechazó su colaboración (a parte de otras cuestiones). En las elecciones del 26J Podemos optó por aliarse con IU, repartiendo escaños o puestos en la lista, sin tener en cuenta la aceptación por parte de las bases a través de unas primarias. Podemos traicionó, en cierta medida, sus principios creyendo que sumaban, y se encontró con el rechazo de las mismas bases. Al negociar desde la dirección las listas electorales, Podemos dejó de ser un referente para un tipo diferente de hacer política. Y perdió más de 1 millón de votos. Los votantes de EHB, por su parte, vieron más factible negociar con un Gobierno de Podemos la realización de un Referéndum de separación, que con otro diferente, aunque tuviera mayor representación independentista, y EHB bajó su cantidad de votos.
EHB, creo, debería haber optado por crear una militancia propia que englobara a los miembros de cada una de sus formaciones: se puede ser militante de EA, Alternatiba, Sortu o Aralar, pero, a su vez, debería crearse otra diferente de independientes pertenecientes a EHB, tal y como se intentó infructuosamente con otras organizaciones próximas a la IA. Algunos ya han mostrado su oposición a perder su identidad en la nueva entidad y, aunque respetable, puede conllevar más perjuicios que ventajas a la hora de aunar voluntades en el entorno soberanista.
En segundo lugar, EHB debería mantener una equidistancia y ambivalencia respecto a las dos fuerzas hegemónicas que le pueden ser útiles a la hora de obtener los resultados estratégicos deseados. Si EHB quiere lograr la independencia, ha de tener por seguro que su primer paso ha de ser el lograr la unidad en torno al derecho a decidir, para lo que ha de contar indefectiblemente, tanto con el PNV como con Podemos (y adláteres). Sin ambos, el derecho a decidir se ve abocado al fracaso. Esto conlleva un corolario: no se puede estar enfrentado al PNV y a Podemos (Unidos Podemos) si se quiere lograr una unidad en la lucha por el derecho a decidir. El enemigo es otro, y es necesario saber claramente cuál es. Es indiferente que EHB logre mayor o menor representación en las diferentes Cámaras, siempre y cuando quienes logren la representación estén comprometidos a defender el derecho a decidir.
Supongamos que EHB me ha convencido de su honestidad y claridad en la elección de sus representantes, y que también lo ha hecho mediante un discurso destinado a unificar fuerzas en torno al derecho a decidir. Supongamos también que los diputados y senadores de EHB no se limitan a asistir a las sesiones parlamentarias, sino que utilizan su tribuna para exponer las diferencias y necesidades de Euskal Herria en su conjunto, de manera que sus actuaciones sean un foco de atención por parte de los medios (mass media). En ese caso tendrían asegurado mi voto sólo en la mitad de su dimensión.
Al tratarse de elecciones autonómicas, también quisiera saber cuál va a ser el organigrama del nuevo Gobierno, no en los pormenores personales (me da igual quién esté dónde), sino en el número de Consejerías que proponen, y qué defiende cada una de ellas: ¿Qué propone en Justicia? ¿Y en Interior? ¿Y en Hacienda? ¿Y en Empleo? ¿Y en Cultura? Algunas cuestiones son fáciles de responder ¿O no? Pero en otras debe mojarse para dar credibilidad a su proyecto (Ertzantza, Justicia, etc.). Si no lo hace no será creíble en tanto alternativa de poder. Es mejor dejar que todo siga igual, si funciona, en lugar de cambiar algo que no se sabe adónde va.
Si EHB no responde a estas cuestiones y se limita a la cuestión de pacificación, presos, euskara, y empleo verá limitado su crecimiento y perderá la oportunidad de ser alternativa de gobierno.
Por último, EHB debe ir aclarando sus objetivos estratégicos (lo que quiere lograr) y, sobre todo con quién quiere hacerlo (políticas de alianzas) y, en función de ello no ofender a sus posibles aliados más allá de lo necesario.