Iulen Lizaso

Renovables, sí... pero no así

«Statkraft ofrece al Gobierno Vasco participar en la inversión de sus dos parques eólicos». La noruega abre también esa posibilidad a las empresas y las familias locales, afirma que su objetivo «prioritario» es ofrecer «energía barata». Ante tanta opacidad y falta de debate, todo da pie para la sospecha.

Leo en la prensa de septiembre: «El gigante público nórdico Statkraft ha puesto la mira en Gipuzkoa, donde prevé invertir cerca de 90 millones de euros para levantar dos parques eólicos con una potencia instalada de unos 90 MW». Añade: «Vertebran sus proyectos en Euskadi», como «socialización de la energía a través de comunidades energéticas locales, suministro eléctrico de kilómetro cero para la industria vasca». Concluye: «Statkraft confirma que ya se han realizado estudios preliminares de viabilidad técnica, ambiental y urbanística».

En Gipuzkoa, los que vivimos con la memoria medioambiental latente, vamos bastante escarmentados con los temas energéticos, y aunque esta vez nos lo maquillen con el señuelo de que es una empresa pública nórdica, no cabe ninguna duda de que terminará en manos de los buitres energéticos de casa.

Aunque con el más mínimo impacto mediático y judicial, desde que pusieron en marcha la incineradora de Zubieta, se han dado una serie de anomalías en su operatividad, que tan solo referido a vertidos tóxicos líquidos, han causado como mínimo dos «accidentes» medioambientales muy graves, con gran repercusión en la fauna piscícola y lecho del cauce de la regata que pasa por la zona... que tardará en superar del shock y recuperar su biomemoria silvestre.

Las obras del AVE-AHT han destruido infinidad de manantiales, sin posibilidad de recuperación. ¿No era francamente muy mejorable lo que ya tenemos?

En el accidente medioambiental ocurrido en un vertedero privado ubicado entre Gipuzkoa y Bizkaia, murieron dos personas en Zaldivar. Se descubrieron una serie de anomalías en su gestión (de pleno conocimiento y asentimiento institucional), que para los más, levantaron muchas sospechas sobre la falta de rigor y eficacia del Gobierno Vasco a la hora de marcar las exigencias para autorizar ciertas instalaciones con actividad de riesgo e implementar medios técnicos y humanos para hacer el seguimiento y control en continuo de las mismas. Para los menos, reafirma la desidia o bajada del listón de exigencias, así como las presuntas complicidades del departamento con el sector empresarial en detrimento del factor medioambiental y sensibilidad social.

Lo dicho, forma parte de un relato con valoración. Le antecede el diagnóstico y para mí, tanto en Zubieta como en Zaldivar, en su parte técnica, deviene de una mala gestión de recogida de residuos urbanos, principalmente de la fracción orgánica. En su parte político-económica... más de lo de siempre: lucro

En Gipuzkoa, aunque con desigual divulgación mediática, coexisten dos sistemas de recogida de residuos urbanos. Sus resultados a salida de tubería, son tan dispares, que llevados a comparativa y superpuestos sobre la incidencia en los accidentes de Zaldivar y Zubieta, la responsabilidad de un pueblo con recogida de materia orgánica puerta a puerta con otro de los mismos habitantes recogiéndola en un contenedor de plástico (días al sol con materia inestable apelmazada y en fermentación), es como mínimo de 1 a 5... como para ponerlo sobre la mesa de la fiscalía. Descontrol de lixiviados por procesos de fermentación-putrefacción acelerados, diferente a descomposición aeróbica estable al recogerse tres veces a la semana con el puerta a puerta.

Dos proyectos «indispensables» pero de gran impacto medioambiental, nos presenta hoy el Sr. Urkullu; el parque eólico entre Azpeitia, Zestoa y Errezil y el de Aramaio y Eskoriatza: «Ambos parques eólicos comenzarían a producir energía limpia, asequible y autóctona para el territorio en 2027. En conjunto, su producción podría abastecer el consumo medio anual de 68.000 hogares»

¿Cómo negarnos ante una propuesta tan seductora y además esta vez por parte de una empresa noruega? Una empresa de Noruega sí... ¡Y pública!

Poco se ha reparado en lo de pública, siendo factor de atención para debate. Mientras la facturación de la energía siga en manos privadas, da lo mismo que quien lo construya sea un santo. Somos, por mucho, el país europeo que más ha desaprovechado la energía potencial del agua al haber vaciado y demolido embalses, provocando subida del precio del Gw-h del mix energético (doble precio que en la Eurozona), gran repercusión en la factura y empobrecimiento de las familias, con incremento de la recaudación para el Estado. Esa solidez de lo privado, bate records en reparto de dividendos de oligopolios con ánimo de usura consentida por ese mismo estado, que debería ser accionista exclusivo y no solo para rescate de deudas privadas... les queda la privatización del agua.

Hoy de nuevo con «clara rentabilidad social» como en su día con la incineradora de Zubieta, de gestión privada y rentabilidad asegurada desde lo público: «Statkraft ofrece al Gobierno Vasco participar en la inversión de sus dos parques eólicos». La noruega abre también esa posibilidad a las empresas y las familias locales, afirma que su objetivo «prioritario» es ofrecer «energía barata». Ante tanta opacidad y falta de debate, todo da pie para la sospecha.

Lo justifican una vez más por nuestra falta de autosuficiencia energética de «kilómetro cero» y cumplir con la agenda de transición energética hacia las renovables, pero... ¿por qué en la cima de nuestras montañas, cuando tenemos costa para montar hidroeléctricas con piscina en elevación; mar para instalar molinos flotantes como Francia y Portugal, incluso de rotor vertical como en Noruega; mareas muy apropiadas para crear energía undimotriz de generación sumergida como en Japón? La geotérmica sin tanto impacto, ¿por qué la callan?

Los municipios concernidos por el proyecto no deberían reparar únicamente en la imagen última de ver un apacible molino girando para presuntamente pagar menos por su electricidad. Sí, visualizar impacto medioambiental, paisajístico, fauna avícola desplumada y acuíferos destruidos, desde el minuto en que las excavadoras abran pistas de acceso para macrocamiones, porque los molinos y torres de alta tensión no se plantan ni desmontan desde un helicóptero.

Asociaciones muy activas y organizadas de La Rioja, Valencia, Catalunya y Teruel, denuncian el atropello y voracidad de energéticas españolas como Iberdrola, en lo que vienen a llamar el «colonialismo energético» (con nula creación de mano de obra local y muy poca  reversión económica para el municipio)... bajo el lema: «Renovables, sí, pero no así».

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