Benjamin Zufiaurre
Catedrático jubilado de Didáctica y Organización Escolar. UPNA

Sumar y multiplicar: estilo y estilismo (y 2)

Sumar como agrupación participa de algo así como cierto revisionismo político. No se ha querido contaminar en la defensa de políticas feministas activas ni con quienes han liderado éstas con un saber hacer a pesar de las muchas presiones y acciones en contra de: políticos/as, los media, la judicatura, los grupos económicos... El saber hacer con ruido cuando hay que cambiar mucho, tiene su justificación en los usos enquistados de las sociedades patriarcales, los hábitos de poder, un sentir proteccionista de frenar los cambios, … Pero en el Sumatorio, parece que están de vuelta del hacer político del grupo matriz los últimos años. Estos días, en discursos de precampaña, el ruido sobre acoso y censura en relación a, … con tanto machista y tanta hembrista desnortada que hoy ejercen el poder político, han forzado a que la lideresa insista en lugares comunes del feminismo y los derechos LGTBI. Pero, tal y como se hace, los discursos se incorporan de forma poco creíble. La bandera de la lideresa, ha sido mejorar el mercado de trabajo, promover acuerdos con los Agentes Sociales, y bastante más... Ha tenido audacia, ha triunfado con los ERTE y con la reforma del mercado de trabajo. Pero ajustar la jornada laboral y hacerla más manejable, obliga a repensar el modelo y a plantearse una oferta laboral de mejor calidad. Y si esto se hace en tiempos de reducción de déficit, sin dineros disponibles que lo avalen, llevará a mucho ruido mediático, económico, fluir de empresas, y judicial, si es el caso.

Quienes tenemos memoria de los tiempos de Carrillo, sabemos contraponer sus buenas maneras en los acuerdos de estado para hacerse perdonar el exilio, con las purgas estalinistas en su Partido: -que bien se hicieron para ungirse de poder y no para bien administrarlo-. Y sobre estas claves, entendemos que construir algo nuevo no debe oler a algo así como una mutación más en un submundo eurocomunista en unión y división: expulsiones, abandonos, divorcios... Hagamos un poco de historia. Para 1982, las purgas provocaron que el PCE perdiera la mitad de sus afiliados y recibiera apenas 850.000 votos: la mitad en relación a anteriores elecciones. G. Iglesias, apoyado por CCOO, no pudo con las ganas de mandar de Carrillo y le tocó ejercer la ruina del negocio eurocomunista en su transición. Además, se dibujó una revuelta, que dibujó un PC más ortodoxo y un PCPE de filiación catalana. Pero esto se alteró por la coincidencia de tiempos de perestroika en la URSS. Con Anguita, siguieron los abandonos y las purgas: P. Bravo, E. Curiel, D. Lopez G.; C. Almeida, N. Sartorius, P. Castellanos; R. Tamames...

Y después siguió R. Aguilar (a quien, en un encuentro en el hotel B. de Navarra, le recordé que cinco banderas de colores y matices, eran demasiadas para IU). El amplio abanico escénico del socialismo, se nutrió de muchos. P. Frutos, trazó un cierto regreso a viejos tiempos. Llamazares, no pudo cambiar el deceso de IU y acabó regresando a Asturias. Pero, desde el resentimiento, o por inmadurez izquierdosa, en las elecciones de 2019 enmendó el panorama de las izquierdas asturiano bajo el paraguas Podemos. Y tuvo fidelizados, entre otras, en Navarra (un contexto identificado por militancia en IU, en E.E., y delegado Sindical en la U. Pública de Navarra). El panorama de las izquierdas en las elecciones de 28 M en Asturias, siguió con este orden. Mejores resultados para el sector Llamazares, peores para Podemos. Desunir el grupo Podemos en Asturias, tuvo premio para IU.

En Huesca, la división de las izquierdas en las elecciones de 28M, fue un reflejo de que «Sumar», y su lideresa, no quisieron apoyar acuerdos de unión, aunque esto provocara la pérdida de representación en el Parlamento aragonés. Si las izquierdas se hubieran unido, sus votos hubieran garantizado la continuidad del Gobierno de Coalición. Pero esta división, tuvo además premio. El candidato de IU el 28 M, figura como candidato nº 1 por «Sumar» para las elecciones el 23 J. Cambiar principios por el bien de los Partidos: -Churchill dixit-, encaja en este juego de contubernios y de Sectarismo Servido que no deja de ser un apunte sobre el formateo de «Sumar» entre intereses de castas que quieren vivir de la política. Y estos saltos, podrían ilustrar un saber hacer de quien ha mamado esto en EL Ferrol. Buenas maneras, pero brazo ejecutor no dubitativo: aroma Carrillo. Ahora bien, ejecutar purgas en la ordenación de listas para las elecciones de 23 J. para reafirmar adeptos y ordenar «ex novo» desde un solo liderazgo, no ilusiona: ¡La izquierda PSOE lo hace mejor y se mueve mejor entre posibilismo y posibilidades!

A una nueva organización política le toca, sin embargo, ofertar algo atractivo e ilusionante que mire más allá de proclamas al uso. Y si la organización es, de izquierdas, que lo sea con seriedad. Pero esto va más allá de una organización en sumatorio de más y más grupos de pelaje: «ya veremos». Por establecer un paralelismo, las casas se levantan con cimientos, estructura, tejado y contenido y con previsiones de cuantos albergar y con qué necesidades. Y si la casa es de rehabilitación, hay que cuidar esto más y mejor. Sumar, perfila su estructura, pero descuida los cimientos y el contenido. Y el tejado, tiene o puede tener goteras.

Visto desde Navarra, donde las peleas pérfidas para conquistar puestos, son y han sido un continuo, un antiguo secretario general de IU, que poco después fue colaborador de Llamazares en Madrid, es hoy asesor de una presidenta de Navarra en funciones que podrá repetir, si Bildu, no hace lo que ella hizo: consentir a una alcaldesa de UPN y no a un candidato de Bildu: ¡Qué filantropía política tan pobre esa de no apoyar a un candidato de Bildu porque se ve mal en las Españas rancias y no se puede ser atrevido! En Huesca, el divisivo de IU no estimula, y la CHA, tal que parte del Sumatorio, ni es de izquierdas, ni lo representa. El pastiche sumatorio fariseo oscense, no es así pues de lo más gratificante para participar. Pero tampoco es de lo más votar para alcalde en Barcelona a quien recibe apoyo del PP o aceptar votos populares para tener carguito en el Parlamento Valenciano. Es triste implicarse en estos y otros juegos de parchís en los que bien se maneja la derecha: ¡Quizás una filiación IU y extensiones que conjugue con juegos interclasistas al uso Sindical, no da para más: ni estilo ni estilismo!

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