Xabier Sánchez
Ex misionero del País Vasco en el Ecuador. Educador en centros de Rehabilitación Social del Ecuador

Violencia en las cárceles del Ecuador

Desde aquí, hago un llamamiento a los Derechos Humanos de estas personas, derechos pisoteados cada día. Sean culpables o no no nos toca juzgar, porque ya fueron juzgadas las personas privadas de su libertad. Forman parte de mi propia humanidad y me ayudan a obtener los conocimientos de lo que llamamos pastoral penitenciaria, que van más allá de practicar una escucha activa de las personas.

Una vez más la violencia, la extrema violencia se ha vuelto hacer presente en algunos de los centros de Rehabilitación Social del Ecuador. Apenas cuatro meses después de últimos motines registrados en algunas cárceles del país Andino, durante los últimos días de febrero y los primeros días de marzo del presente año.

Estos hechos dejan hasta el momento la escalofriante cifra de al menos veintiún muertos dentro de los muros de algunas cárceles, como la del litoral, en Guayaquil, el centro de Cotopaxi, entre otros... Parece ser que los enfrentamientos comenzaron el miércoles de esta semana, hasta el momento, no se sabe si los efectivos policiales, y los del Ejército han conseguido reducir a los causantes del fuego abierto en los centros, donde al parecer y al igual que en el mes de febrero, se trata de bandas organizadas, dentro de los mismos centros, y con ayuda del exterior para introducir armas en los centros penitenciarios. Al parecer el presidente de la República Guillermo Lasso se ha trasladado hasta algunos centros para pedir el cese de la violencia.

Durante los últimos motines del pasado mes de marzo, escribí sobre la vida de los pobladores de estos centros de Rehabilitación Social del Ecuador. Visité algunos de estos centros a diario por mi trabajo misionero, durante algunos años, y denuncié y sigo denunciando hechos como las condiciones infrahumanas en las que viven miles de personas privadas de su libertad, personas de diferentes nacionalidades, culturas, o religiones, que por alguna otra razón, muy buena, o muy mala razón cayeron presas y fueron privadas de su libertad.

Para seguir avanzando en el contenido de esta reflexión, algunos datos, datos que servirían al lector, para situarlo (o, al menos, intentarlo) en un asunto como es el de los presos, su forma de vida, y el trato vejatorio que en infinidad de casos cada persona, cada recluso recibe por parte de númerosos funcionarios, o los llamados guías, que son quienes vigilan a los reclusos durante su estancia, durante su encierro...

Ecuador cuenta en la actualidad con unas sesenta cárceles, repartidas en la costa, sierra y el oriente del país. Se cree que en la actualidad hay unas 39.000 personas privadas de su libertad en el país Andino del Ecuador. Estos 39.000 reclusos están vigilados por unos 1.500 guías o funcionarios, se dice que el presupuesto para estos centros supera el millón de dólares..., al menos es la cifra que el Gobierno ecuatoriano nos quiere hacer creer (permítanme que lo dude...).

Parece ser que el preside Lasso ha prometido respetar el derecho de unos 5.000 reclusos y reclusas, ¿y que pasa con el resto? El presidente Lasso ha hablado del hacinamiento; es curioso que alguien como el presidente Lasso, que lleva como primer mandatario desde mayo diga esa palabra, una palabra y una realidad que todos los gobiernos anteriores sabían, y que a juzgar por los hechos iban ignorando..., a estas alturas, y después de la violencia desatada, una vez más, como protesta, o no, por las lamentables condiciones de vida, tratos vegatorios y un largo etc., tengo mis dudas de que algunas cosas puedan mejorar para los pobladores de los centros de Rehabilitación Social del Ecuador.

Antes de seguir avanzando, créanme cuando les cuento todo esto, les hablo con conocimiento de causa. Durante años, trabajé (a diario) en algunos centros, y como ya he dicho en otros artículos, el infierno en el que viven estas personas es extremadamente duro, cualquier película que usted vea sentado en una cómoda butaca de un cine o en el sofá de casa no se parece ni de lejos al infierno en el que viven, personas, las cuales, en numerosas ocasiones, son tratadas peor, que animales..

En estas horas de nadrugada, en esta parte del sur de Europa, desde donde cada día a través de mi repaso diario de prensa, me acerco al País Andino, confío en que las llamas del fuego, en esos centros, se vayan apagando, que llegué el consuelo a los cientos de familiares, que esperan en las puertas de las cárceles, para recibir información sobre el estado de los familiares, que se enfrentan a hechos violentos, han sido, o están siendo víctimas, de las balas, cuchillos, o cualquiera que sea el método violento, abogó, y pienso, .. rezo, por el fin de tanta violencia, y sobre todo, desde mi modesta opinión, vuelvo a manifestar la ineficacia, de todos los gobiernos del Ecuador, que no han mostrado ni un ápice de humanidad, a la hora de mejorar.. Las condiciones de vida de personas, a los hechos me remito, durante años, recorrí despachos, en Ministerios, entrevistas con ministros, funcionarios del Ministerio de Derechos humanos y cultos de la capital, Quito, asi como en su Asamblea Nacional de Ecuador, y nadie, repito, nadie hizo nada para mejorar la vida de los privados de su libertad, nada que no vaya más allá de lo mirararemos, mirar donde? Hacia otro lado, nunca hacia el lado incierto...

Desde aquí, hago un llamamiento a los Derechos Humanos de estas personas, derechos pisoteados cada día. Sean culpables o no no nos toca juzgar, porque ya fueron juzgadas las personas privadas de su libertad. Forman parte de mi propia humanidad y me ayudan a obtener los conocimientos de lo que llamamos pastoral penitenciaria, que van más allá de practicar una escucha activa de las personas.

Estamos ante una buena, muy buena y sobre todo obligada oportunidad, de revisar asuntos como el fin del hacinamiento, el exceso de población de las cárceles del Ecuador, este el exceso de población, en el año 2014, sobrepasaba en muchos centros, el 300%, aun guardo en mi interior, escenas, que podrían servir para el argumento de una película de cárceles, pero esto no es una película, es toda una realidad, pónganse manos a la obra, Sr. presidente de la República del Ecuador, Guillermo Lasso, y todo su gabinete, esto es muy serio, estamos hablando de la vida de miles de personas, por sus derechos, y por nuestra dignidad.

Buenas tardes, Ecuador.

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