Mikel Suárez Urbaneja, Lemoa

No todo es un examen

Señor director:

A menudo los estudiantes nos podemos identificar con una cifra, tan solo porque así se nos clasifica socialmente, sobre todo en los centros educativos se nos trata según qué guarismo consigamos. En los centros, la aspiración, la técnica y la sabiduría te la traslada un maestro a ti, por eso es, que ellos mismos deberían ser los que transmitan paz, que nos den esperanza, y ayuda, si la necesitamos. Nosotros, los estudiantes, el día de mañana no nos acordaremos del temario o de la técnica aprendida, nos acordaremos de aquel o aquella que nos la enseñó, porque son ellos el corazón del sistema. Un alumno es clasificado según sus calificaciones académicas y no por el esfuerzo que realizan. ¿Por qué debe ser así? Un examen o una prueba no define la capacidad de comprensión de una persona si no la capacidad de memorizar, una persona como yo que estudia o memoriza el temario llega a un examen y «vomita», para luego olvidarse de todo aquello que memorizó. Por lo tanto, los maestros solo encuentran en una persona la capacidad de memorizar y retener información. Como dijo Kuppers el éxito educativo y personal es una fórmula V = (c+h)*a. «V» de valor, «C» de conocimiento, «H» de habilidad y «A» de actitud. Lo importante en esta fórmula es que los conocimientos suman y la habilidad también, pero la actitud multiplica, ahí está el valor en la disposición que le pongas y no en los conocimientos, que tan solo son complementos.

Espero que publiquéis la carta, para que mucha gente adulta que no entiende a sus hijos, o no entienden qué porque por mucho estudiar o insistir en la asignatura sigue sacando calificaciones bajas, y se den cuenta de que en esta vida no todo es un examen; existen muchas otras formas de valorar a sus hijos y alumnos, en el caso de los maestros.

Search