Javier Orcajada del Castillo

25 aniversario del Acuerdo de Viernes Santo

Supuso la iniciación de la agonía del Reino Unido ignorando cómo acabará, aunque los augurios parecen temibles. El 10 de abril de 1998, Viernes Santo, se firmó el Acuerdo marco para resolver los enfrentamientos causa del conflicto. Desde la partición de la isla en 1921, los protestantes se beneficiaban de su situación de supremacismo en detrimento de los católicos. En 1971 y 1972 las tropas británicas protagonizaron masacres en Ballymurphy, Newry, Domingo Sangriento o Springhill. En 1993, John Hume y Gerry Adams firmaron la Declaración de Downing Street garantizando la autodeterminación del Irlanda del Norte. Esto supuso la pérdida de todos los privilegios de los protestantes, obstaculizando cualquier acuerdo. En las últimas elecciones, el DUP perdió su hegemonía en favor del Sinn Féin y los unionistas se niegan a formar gobierno bajo quienes hasta ahora han sido sus «maids» paralizando la actividad política y empresarial. Por eso el brexit no es un simple error de los nostálgicos del imperio, sino la expresión del complejo que afecta a los ingleses que tuvieron que soportar la negativa de De Gaulle al ingreso en el Mercado Común y que, merced a los fundadores, se encontró una fórmula de compromiso para salvar el orgullo, pero a cambio de importantes excepciones y concesiones como el «Cheque inglés», que suponía la devolución de importantes cantidades que Bruselas tuvo que ceder para evitar conflictos. Así como el rechazo a la política de emigración flexible de la UE y el racismo contra negros y amarillos. Donald Trump estimuló al destituido y mentiroso Boris Johnson a dar un portazo a la UE prometiéndole un tratado comercial muy ventajoso con los EEUU. Ahora está ante los tribunales por provocar un golpe de estado, Boris destituido y su sucesora Lizz Truss duró un mes. A estos golfos les siguió Rishi Sunak, un acaudalado descendiente de indios, con lo que ello supone para el «pride» inglés, que ha impuesto una dieta de caballo, aceptar el convenio de frontera de Irlanda del Norte, la pérdida de su soberanía y la humillación de un referéndum de fusión del Norte con la República, ya que en ambas el Sinn Féin es hegemónico. Hay rumores de renegociación para salvar su dignidad olvidando la UE el brexit.

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