Ana Perez, Endika Rodriguez, Aitor Idigoras, Amaia Zubieta y Eider Berazadi

Carta a EHBildu: ¡En educación, no perdáis el norte!

Aunque algunos agentes den por finiquitado el debate publica/privado, consideramos
imprescindible aún hablar de ello antes de dar pasos en falso hacia la Nueva Ley de Educación.
La dispersión del sistema educativo en territorios, modelos lingüísticos y sistemas de gestión
diferentes, provoca que la red pública salga claramente perjudicada. En muchas zonas vive en
situación de subsidiaridad, educando, euskaldunizando, ayudando a integrar o prepararse para
la vida al alumnado que el resto de centros no quiere. No niega a nadie el acceso por motivos
de origen, creencia, sexo o situación económica. Eso no lo puede decir todo el mundo.


A causa de esto y de la dejadez de la administración, algunos centros se han convertido en
guetos y están estigmatizados ante la ciudadanía. También escuchamos críticas infundadas: al
parecer lo público no es eficaz, sus profesionales no se implican o no euskaldunizan. Colaboran
en este desprestigio quienes la definen con desprecio como “Escuela de la Administración”, sin
valorar lo realizado en favor de la euskaldunización y la igualdad de oportunidades.


La Escuela Pública Vasca tiene carencias, y no solo hablamos de falta de recursos; precisa de
adecuaciones estructurales importantes, muchas de las cuales tienen que ver con el concepto
de autonomía. Steilas también reivindica la Nueva Escuela Publica Vasca, de tod@s y para
tod@s, de calidad, participativa, democrática, popular y con un funcionamiento ágil y eficaz.


Tenemos disposición para trabajar en esa linea, sin arrojar a la basura años de experiencia y
sin perder la referencia básica: igualdad de oportunidades, equidad, integración e inclusividad.
Según el Consejo Escolar de Euskadi, aumenta la diferencia entre la extracción socioeconómica
y cultural del alumnado de ambas redes: mientras que en el perfil de origen del
alumnado que acude a la privada el nivel socio-económico y cultural va aumentando, en la
privada es cada vez más bajo. Esto se da en todos los modelos lingüísticos.

Por otro lado, la OCDE acaba de confirmar lo que ya sabíamos gracias a los datos de la Evaluación de Diagnóstico: aumenta también la diferencia de rendimiento del alumnado en función de su origen socio-económico Cada vez tiene más difícil el alumnado de nivel socioeconómico y cultural más bajo acercarse al rendimiento escolar del alumnado de extractos más altos.

A la luz de estos datos, el éxito de algunos proyectos educativos tiene mucho que ver con el
rol que muchas escuelas públicas juegan en el sistema educativo vasco. Para que se
desarrollen correctamente precisan de una escuela pública que haga el trabajo sucio.


Desgraciadamente, también las familias se han apercibido de ello y es uno de los elementos
en consideración más importantes a la hora de matricular a su hijo/a.


Al parecer, todos los centros van a tener igualdad de derechos y deberes. Hacen una foto
parcial sin tomar en consideración las consecuencias que acarrea a todo el sistema. Según
dicen, la eficacia y la calidad únicamente pueden garantizarse a través de la gestión privada o
de una gestión pública con criterios privados. Los centros públicos deberán adaptarse a un
modelo gerencial, mientras para los privados lo que se propone es mantener el actual. Ese
modelo tiene nombres diferentes (aquí «centros de iniciativa social», o «centros de economía
social»; el PP de Valencia habla de «enseñanza público-concertada») pero idénticos objetivos:
quieren que demos por bueno la privatización del sistema educativo en nombre de la eficiencia
y el llamado ideario propio. De esa manera, buscan superar el modelo vigente de concertación
universal (en la CAV el 99% de los centros privados están concertados, incluyendo aquellos
que segregan por sexos) para llegar a un escenario de libertad, imponiendo la fórmula
neoliberal del cheque escolar: para el centro autonomía plena; para las familias, derecho a
elegir centro (sea centro público o privado); para la administración, la obligación a costear
todo esto. Este sistema hace suya la concepción neoliberal más brutal del sistema educativo.
Desde un punto soberanista y de izquierdas, consideramos que antes de apostar por un
modelo así se debe hacer una foto integral del sistema educativo. Manifestamos nuestra
extrañeza porque hasta la fecha  EHBildu no habla claro de estas cuestiones. Resulta
incomprensible la ambigüedad que manifiesta ante esta cruda realidad.


Iker Casanova dice que las cuestiones de construcción nacional intentarán acordarlas con el
PNV, y que para las cuestiones de construcción social prefieren a Podemos. Steilas situa el
ámbito educativo en la construcción social y sería preocupante que EHBildu coincidiera con el
modelo que plantea el PNV. No queremos creer que vaya a dar un cheque en blanco a la
estructuración del sistema educativo que propone Heziberri, teniendo en cuenta las curiosas
alianzas que se dan en torno al proyecto.


La izquierda abertzale aparece firme en la defensa de los servicios públicos y contra su
privatización. Esperamos no tener que denunciar incomprensibles cambios de dirección,
aunque no nos faltan motivos de preocupación. Para que nadie pierda el norte, sería bueno
recordar las palabras de Arnaldo Otegi: «hay que recuperar el control público y democrático de
los sectores estratégicos, poniendo, en esos casos, el interés privado al servicio de toda la
sociedad. Garantizar el servicio público y universal de educación y sanidad, fortaleciendo el
control popular y democrático...».

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