Carta abierta a Yolanda Barcina
Te pido que retires la acusación penal contra quienes te arrojaron las tartas.
El hecho de los tartazos, discutible en las formas pero legítimo al tratarse de un acto de desobediencia civil, ya fue objeto de reprobación en el Parlamento de Navarra. En ningún caso tiene carácter de atentado y menos contra ninguna autoridad por cuanto se trataba de expresar la discrepancia con respecto a una obra pública que yo también considero no sólo un despropósito sino una verdadera afrenta contra todos los miles de ciudadanos y ciudadanas que ahora sufren recortes y restricciones en Navarra.
En Europa, y en todos los países civilizados hechos como los tartazos se liquidan con una reclamación de daños pero no se criminalizan con la exigencia de años y años de cárcel.
Yolanda, estás protagonizando la criminalización de un hecho político, que debería quedar en el marco del debate político y que nunca debería haber pasado más allá del pronunciamiento que ya se hizo en su día en el parlamento.
Los hechos ocurridos en Tolouse, Francia, no pudieron ser criminalizados en Francia porque la civilización y la democracia europea lo impediría.
Con la terrible acusación mantenida contra los tartalaris estás entrando en lo más oscuro de la carpetovetonia de Torquemada.