Carta abierta al Sr. Urkullu
No parece muy acertado defender y justificar la necesidad de disponer de ¿puentes de plata? con el fin de que altos cargos responsables asignados y designados a fin de ocupar determinados puestos en las Administraciones Gubernamentales de turno –de modo temporal– como son, entre otros, los que corresponden a las tres Subdelegaciones del Gobierno Central en el País Vasco y a su Delegación correspondiente, tengan un merecido premio «Sub-Nómina», por haber cumplido con sus funciones estrictamente.
El Sr. Urkullu, en estos momentos, lanza la idea de que hay que garantizar al intercambiado, Sr. Cabieces, un Plús de Reinserción pos-laboral de 6.000 mensuales, durante 24 mensualidades (casi un millón de pesetas al mes), habrá que suponer, que sin pagas extraordinarias de julio y diciembre.
Todo ello bajo los auspicios, invitaciones, sugerencias de voces autorizadas de determinados notables en plaza, al Sr, Mandamás de Kutxabank, que solícito y asumió la invitación. El Sr. Cabieces entró al trapo aceptando sin pestañear las propinillas.
De contrato formal nada de nada. El Sr. exrresponsable de Kutxabank pudo haberle contratado de, por ejemplo, asistente de protocolo personal, a fin de que, mas tarde, al finalizar su contrato pudiera acceder a las prestaciones por desempleo en la Oficina de Lanbide que por padrón le corresponda, con el límite máximo vigente. Más tarde, podría acudir a solicitar la RGI y la PCV, si le correspondiera, en su caso, previa cita y aportación de la exigible documentación relativa a su unidad convivencial y demás certificados acreditativos de no disponer de una huertecita en el Argalario, o en el Serantes, o en el Pagasarri.
No es el caso. No se trata de lo comentado. Se trata de engrasar con la pasta ajena, los buenos y probados servicios, que el Sr. Cabieces, sin duda prestó en calidad de alto responsable político designado como pretor superior temporal en la Marca-Vasca.
No es justo. Ya fue, sin duda, el Sr. Cabieces, de ser debidamente remunerado en su calidad de Mandatario del Gobierno Central en el País Vasco, durante su preceptura.
Sr. Urkullu: Las justificaciones extra-políticas, de detraer discretamente de las arcas comunes de parte de la ciudadanía vasca con cuentitas a la vista en las banquerizadas Cajas de Ahorro Vascas no tienen ningún viso de ser creíbles. No lo son en ningún caso. Esos miramientos altruistas hacia un convecino político carecen de credibilidad, dado que hay que recordar a los 160.000 parados y paradas, que cada día viven, en condiciones indefendibles, aquí, en la puerta de casa. Hay que recordar los desahucios militarizados de viviendas de primera necesidad, con menores a cargo o sin ellos, jóvenes, o mayores. Hay que recordar a los cientos de menores con problemas a consecuencia de la situación de sus familias. Hay que recordar que los beneficios de Kutxabank, provienen de la usura bancaria en su versión más profunda, como el resto de la Banca.
No justifique usted, como lehendakari, lo que no procede. Hágalo, si lo desea en la barra del bar o a la puerta de su casa, como un ciudadano y vecino más. Le oiremos y le apoyaremos, o le criticaremos, sin más. No se olvide que es Usted el Sr. Lehendakari, y en calidad de tal debe de reservar sus energías, opiniones y valoraciones para mejores causas. La del Sr. Cabieces no merece la pena, porque eso de extender la mano a ver que cae, aunque sean 6.000 del ala al mes, no es ni justo, ni responsable, ni justificable, es un asunto de corrupción ultramontana, porque al que firma, por cierto, solo le han caído sin pedirlo ni exigirlo, 2,66 euros al mes.