Clima , una mirada hacia atrás
Tras la conclusión de la cumbre del clima (Madrid), o deberíamos decir de Chile (país que supuestamente debería haberla organizado), nos quedan unas «sensaciones» bastantes «contradictorias», como aquello que pudo ser la gran oportunidad de resolver, al menos en parte, todos los grandes retos en cuanto al más que innegable cambio climático.
Todo ha quedado, al menos de momento, en un compromiso de mínimos sin que los países allí representados (algunos de ellos los más contaminantes) no hayan sido capaces de ver más allá que sus propios intereses y que lo del «verde» planeta está muy bien, pero solo para la foto, mientras organizaciones medioambientales, ONGs activistas por el cambio u organismos como la ONU, se han hartado hasta la saciedad de recordarnos que nuestro planeta llega a su «limite».
Quizás a todas estas mentes «pensantes», en forma de gobernante bien «interesado» de lo suyo claro, les convendría tener una mirada hacia «atrás» en la cosa esta del cambio, del clima y recordar, que ya en el siglo XIX se estudiaba el efecto «invernadero» y el impacto que el dióxido de carbono dejaba su «huella» en la atmósfera.
Cientificos como el irlandés John Tyndall, al que se atribuye tal descubrimiento, y dejando en el olvido sin el reconocimiento que en aquel entonces, era algo casi impensable para una mujer y científica. Eunice Foote que unos años antes que Tyndall, y con escasos medios y recursos, ya teorizó y experimentó con grandes resultados sobre la ciencia del clima. En todo caso, ambos contribuyeron para que, en lo que se supone en épocas posteriores, la humanidad, los humanos en definitiva, cuidásemos lo que tenemos.