Conservación del patrimonio vs. Interés político
Una sociedad que no vela por la conservación y restauración del patrimonio cultural que le es propio no lo valora ni respeta. Así lo pone de manifiesto la Convención de la UNESCO de 1972 y la Constitución Española de 1978.
El Ejecutivo vasco ha solicitado que la obra de Pablo Picasso pueda exhibirse en el museo Guggenheim Bilbao, coincidiendo con el 90 aniversario del bombardeo a la villa de Guernica. Reclama «valentía política» al Gobierno Central desoyendo el criterio de expertos que desaconsejan «firmemente» mover la obra por su extrema fragilidad lo que puede provocar daños irreversibles según un informe realizado en 2012. Del mismo modo, no ha prestado atención al informe de 2024 del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz que determina con exactitud el estado de conservación del Monumento a la Batalla de Vitoria, obra emblemática de la ciudad inaugurada en 1917 en alegoría de la batalla de Vitoria que culminó con la victoria y retirada definitiva de las tropas francesas de España. En dicho informe queda expreso que la escultura presenta un alto estado de deterioro con múltiples fisuras, desprendimientos y pérdidas.
Sin embargo, apresuradamente y empleando más tiempo que el que tardaron en hacerse las pintadas en él, durante las movilizaciones por la huelga general del 17 de marzo, el Departamento de Cultura de Álava se ha puesto en marcha para eliminarlas evadiendo las necesidades ineludibles de restauración que tiene éste Grupo escultórico histórico.