Crear una nueva polis
La carroña que recorre Europa, estaba agazapada en el Estado, fruto de una democracia ficticia, como todo lo que se está viviendo en el continente, desde que la democracia cristiana, de la postguerra sucumbió al capitalismo globalizante, junto con la contención de otra ficción que era el comunismo europeo. Se ha derrumbado cualquier posibilidad de mejora política. Las grandes trasnacionales les importan un carajo la menor oportunidad de que exista un sistema político que les obligue a contener sus ganancias, arrasando sin la menor contemplación. Los sindicatos tenían un cierto peso específico durante los primeros veinte años, después del final de la última guerra en Europa. Ahora estos nuevos campos de concentración salidos de las escuelas de negocios, los prohíben. No se es consciente del mundo que vivimos. Las izquierdas todas ellas sectarias son incapaces de ofrecer soluciones a todo este tinglado que configurará un siglo XXI, el más nefasto después de Cristo. La derecha vive en el abismo de sus negocios, con un nivel cultural en función del lujo derrochador de sus vidas miserables. La campaña política, en unas elecciones en la capital de la metrópoli, es el veneno que el sistema democrático va destilando, ya que es el sistema todo él va cauterizando la mínima grieta para poderse despellejar de un sistema político, que nos está matando. No hay ni cuerpo, ni alma, por donde poder respirar un horizonte de vida. La metástasis que genera el sistema democrático es imparable. Se ha de repensar toda absolutamente toda, la organización de la polis, no tenemos tiempo. Lo sucedido en una cadena de radio, donde no se ha sabido responder de forma decente, a unas provocaciones por parte de una mujer, que nos es humana.