Karmelo Atxabal

Cuando el rio suena, agua lleva...

En los últimos días hemos sido testigos mudos de algunos interesantes debates que han surgido en torno al modelo de gestión de la Federación Vizcaína de Fútbol. No han sido pocas las personas que me han llamado para preguntarme mi opinión en torno a los últimos acontecimientos. En todo momento he tratado de permanecer al margen y tratar de juzgar con objetividad lo escuchado tanto en una parte como en la otra. No es fácil juzgar desde la lejanía y no pretendo hacerlo. Lo único que trato con este escrito es de trasladar al gran público la necesidad imperiosa de cambio que vive el fútbol vizcaíno.

Llevo una vida entera trabajando en el fútbol. Bien como entrenador de Nivel III, bien por amistades e incluso en bastantes momentos como gestor, llevo observando como el tiempo ha ido transcurriendo y los gestores que un día tuvieron fuerza para renovar y modernizar la gestión deportiva del fútbol permanecen impasibles ante las nuevas realidades.

Durante las miles de horas que he pasado formándome en este deporte, he tratado siempre de rodearme de los mejores. Ningún círculo de gestión deportiva debe de convertirse en la cena de nochevieja. Deben estar los y las mejores para que el progreso sea inevitable. Y al final de ese camino ser siempre fiel al deporte que amo.

El análisis de mi trayectoria, me ha llevado a pensar en algunos momentos, que determinados muros eran infranqueables. Algunos de estas paredes que nos ponen delante están para derribarlos y ayudarnos no para que permanezcan inalterables. Para ello voy a construir un equipo único donde todos y todas tengamos cabida pero donde todas las personas estén dispuestas a dejarse el alma por el fútbol vizcaíno. Por lo tanto he de anunciaros que concurriré como candidato a las próximas elecciones a la Federación Vizcaína de Fútbol con la esperanza de poder contar con vosotros para trabajar por un cambio tranquilo.

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