Javier Orcajada del Castillo

El alcalde de Portugalete multa a Gure Esku Dago

Durante las fiestas de La Guía en Portugalete un grupo de entusiastas solicitaban la firma en petición al ayuntamiento para la convocatoria de un Referéndum a favor de la Autodeterminación promovido por la plataforma GURE ESKU DAGO. No se limitaban a pedir la firma sino que explicaban las fases, el objetivo y respondían a las cuestiones que los interesados planteaba. Su actuación ejemplar. Uno de ellos, al preguntarle cómo iba la campaña se mostró pesimista, pues la gente estaba dudando firmar, ya que el alcalde había multado a la plataforma con 800 € por colocar carteles en las paredes en los que se animaba a firmar la solicitud de referéndum. La sanción se basaba en la prohibición de colocar carteles sin permiso. Indicó además, que se había multado al sindicato ELA-STV con 8.000 € por el mismo motivo.

Al margen de ideologías todas ellas respetables, prohibir el derecho a recoger firmas para algo tan democrático como manifestar la población su voluntad de autodeterminarse constituye una ofensa, con la disculpa de «de poner carteles sin autorización». Cuesta creer la cerrazón mental del alcalde y lo va a tener que purgar cuando compruebe que a pesar de las trabas se ha logrado las firmas necesarias para celebrar la convocatoria. Además, debería pensar en la pérdida de votos que viene sufriendo en PSOE en las sucesivas elecciones que han supuesto la pérdida de ayuntamientos tradicionalmente socialistas tan simbólicos como Baracaldo, Santurtzi, Sestao y demás pueblos de la izquierda de la Ría. Este alcalde parece que ignora que la presión popular a favor de la celebración de un referéndum para la autodeterminación, aunque sólo tenga carácter indicativo y sin efectos prácticos y se va a convertir en acusación que le pasará factura y el único pueblo de la Margen Izquierda que aun conservan los socialistas lo perderán a favor de partidos nacionalistas.

A ver si el portugalujo Pachi López con su carisma, ganando batalla tras batalla hasta perder la guerra, es capaz de explicar al alcalde que prohibir carteles reivindicativos de un referéndum multando a quienes los ponen va a cambiar las convicciones políticas de la población.

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