El Emérito y la falsa transición
Emérita Augusta, ese es el nombre dado por el emperador romano César Augusto en el año 25 a. C. a la actual Mérida, capital de Extremadura. Su intención era la de asentar a los militares provenientes de las guerras cántabras, concediéndoles extensas parcelas de terreno. El término emérito, el cual es utilizado especialmente en el ámbito monárquico o eclesiástico, es un premio atribuido especiálmente a quienes han dado buenos servicios. En el caso de actualidad del Rey Juan Carlos I de España, es de suponer que fuera por su lealtad y perseverancia en mantener el orden constitucional, echando abajo aquel intento golpista del año 1981. Nada que ver con la realidad por supuesto, más bien fué una pantomima y un lavado de imagen en el que el elegido por Franco, pareciera que reálmente gobernaba a sus ejércitos y salvaguardaba la integridad de sus fieles contribuyentes. Ahora bien, con todo eso sabido desde hace tiempo, además de sus corruptelas y escarceos amorosos, ¿quién osaba levantar la voz entonces? Creo recordar que uno de los pocos fue Arnaldo Otegi por ejemplo, quien le llamó jefe de los torturadores en cierta ocasión y pagó por ello. Obviamente, si hubo casos de tortura y probados por instancias europeas, el dicho emérito era el jefe supremo de aquellos criminales, el de Elgoibar no mintió en tal caso. Es muy facil rasgarse las vestiduras a día de hoy, cuando ya está amparado y aforado y con una notable edad y mediocre estado de salud, lo cual imposibilita de cualquier manera su procesamiento en ningún procedimiento. Si el era corrupto, lo eran todos los de su alrededor, tanto los distintos jefes de gobierno y sus partidos, como líderes autonómicos y demás supuestos honorables independentistas, todos una patulea indecente que miraban para otro lado cuando existían crímenes de Estado y demás fechorías. El debate debiera ser otro, el de una vez plantear la supresión de la Corona mediante un sufragio y dar la voz al pueblo. Menos comentarios de Anasagastis y demás pudientes en la prensa rosa y más seriedad, el problema lo tenemos la gente de a pie, los que sufrimos la desigualdad, los que no disponemos de material para afrontar crisis sanitarias, los que no somos eméritos en definitiva. Cuando todo eso se materialize, entonces diremos que existe un atisbo de transición democrática, de lo contrario, como bien expresaba Bill Murray en una de sus películas, serían simplemente «paparruchas».