El espejo donde se miran
Se han celebrado estos días elecciones en el Reino Unido, cuyo resultado ha sorprendido cuando menos poderosamente a propios y extraños. Cuando todas las encuestas daban prácticamente un empate entre el actual Primer Ministro David Cameron y sus rivales Laboristas, y dejando de lejos a los hasta ahora sus socios de gobierno liberales. Fuera aparte del por qué han fallado todas las encuestas (ya se ha puesto en marcha una investigación) de que ha podido pasar, lo que es incontestable es el triunfo rotundo de los conservadores de Cameron, y hete aquí que sus «colegas» españoles se han apresurado a celebrar ese triunfo como propio y mirarse en ese «espejo» británico haber si aquí sucede lo mismo, y si fallan las encuestas (ya quisieran ellos) y no se dan el «batacazo» que se prevé.
Andan las «huestes» de Mariano Rajoy todo alborozadas (a la vicepresidenta Soraya Sáenz solo le faltó bailar) en una reciente rueda de prensa. Quiza no hayan reparado en algunas diferencias entre los conservadores españoles (haciendo todo lo contrario que dijeron) y Cameron que no engañó a sus electores. En cinco años de gobierno ha creado casi dos millones de puestos de trabajo (su tasa de paro es del 5,6%) aquí tenemos cerca de un 23%, Reino Unido no pertenece a la zona euro, tiene un Banco Central propio, y aunque han tenido recortes no se han plegado sistemáticamente a la Europa de Merkel. Tienen una de las leyes más duras respecto a la corrupción del mundo, allí el que la hace la paga con penas de hasta diez años de cárcel y multas ilimitadas ¿Se imaginan al serio y cabal primer ministro inglés mandando mensajes de ánimo a un hipotético corrupto en su partido? No tienen ni se financian con dinero «negro» recientemente la ministra de Cultura tuvo que dimitir por malversar fondos públicos. Luego pues cuidado que ese espejo se puede romper.