El futuro está en la Tierra, aunque fuera de ella
Un nuevo lugar en el que nada cambie, un sitio en el que todo se pueda comprar y vender, un espacio por descubrir, por construir, por reglar o por conquistar. Un universo donde cada cual, a base de tesón o de fortuna, pueda desarrollar sus sueños más ambiciosos, inconfesables, perversos o filantrópicos. El sitio de los sitios, el país del Nunca Jamás, el cielo o el infierno; al gusto.
Un espacio seguro sin contactos perniciosos que puedan dilapidar nuestra salud, un planeta infinito desde el que se pueda viajar al último confín de la galaxia sin contaminar. En definitiva, la inocua existencia de la no existencia y el control; la virtualidad.
Hacer sin hacer, desplazarse sin moverse o comer sin tragar, ¿Qué más podría la humanidad pedir?
Miren a vuestros hijos, obsérvenlos, están preparándose para saltar. Ellos ya saben que el futuro les espera en la nube.