El otoño turco
La revuelta de la plaza de Taksim se habría convertido en el epicentro del pulso soterrado entre los seculares (liderados por el Partido Popular Republicano (CHP) y el Ejército (TSK) y los islamistas moderados, encabezados por el AKP y que ya ha sido bautizado como ‘el otoño turco’. Así, Erdogan proseguiría con su estrategia de implementar el Estado Erdoganista, (socavando los pilares del Estado Secular que en 1923 implantó el Padre de la Turquía Moderna, Mustafa Kemal) y que se plasmarían en pinceladas como la implantación de la enseñanza del Corán en la escuela Primaria, restricciones a la libertad de expresión en forma de encarcelación de periodistas opositores o la polémica restricción de venta de alcohol.
Recordar que Mustafá Kemal creía que «el secularismo y la europeización de Turquía eran los medios más aptos para transformar su país en una nación industrial moderna», pero el kemalismo dejó como herencia una crisis de identidad en la sociedad turca, europeizada pero no integrada en las instituciones europeas y musulmana pero extraña al mundo islámico. El mandato de Erdogan como primer ministro finiquita en el 2015 sin posibilidad de reelección, por lo que es previsible que abandone el puesto de Primer Ministro para competir por la presidencia en las elecciones presidenciales de septiembre, cargo meramente simbólico pero que podría asumir poderes ejecutivos si prospera la reforma constitucional que el propio Erdogan propone con el objetivo inequívoco de implantar la nueva República Islámica de Turquía en el horizonte del 2016, por lo que no sería descartable que el ejército turco (TSK) (con el visto bueno de la Casa Blanca), protagonice un nuevo golpe ‘virtual’ o ‘posmoderno’ que acabaría con el mandato del Primer Ministro Erdogan.