El porcentaje que no importa
Y llego el día, 4 de abril. Último día para realizar el recurso ante el Gobierno Vasco sobre una decisión quee determinará la futura educación de mi hijo. Ya lo dejo bien claro Jokin Bildarratz, «quien matricula es el Departamento». Aun habiendo sitio en el centro de tu elección, si estás dentro de ese porcentaje, dalo por perdido.
El descontento es general, pero parece que eso tampoco es importante para el principal partido de la oposición. Esos que hace unos días se jactaban de pedir una reforma de la constitución en el parlamento vasco a favor del derecho a decidir son los que luego no dejan decidir a una de las partes más vulnerables de la población, los niños. Han pasado de ser niños a ser números o estadísticas en el cuaderno de un político.
Que no se malinterprete, la defensa de los niños más vulnerables es un deber de la sociedad. Este es un punto que todos estamos de acuerdo. Pero no son las formas... ¿Acaso una familia tiene que asumir que su hijo tenga que recibir una educación religiosa por el bien común? ¿Tras años apoyando las Ikastolas, no puedo dar a mi hijo una educación acorde con esos valores? Siempre que haya plazas disponibles, debería de tener el derecho a decidir.
Y llego el día, 4 de abril. Último intento a la desesperada de que se respete mi derecho a decidir. Lo curioso de todo esto es que, dentro de unos meses, esos que ahora no se pronuncian me pedirán el voto como cada cuatro años. La doble cara de los políticos...