El prestigio de la diplomacia española
Comparado con el que ha adquirido Trump en el mundo, es una comedia de los hermanos Marx; el de España es para reírse. Un tertuliano explica que el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha criticado al rey Felipe por saludar dando la mano a Milei, presidente de Argentina, miembro del grupo de pelotas de Trump que está arruinando Argentina. Critica a Puente, agudo polemista que saca las castañas del fuego a Sánchez, afirmando que la diplomacia evita las guerras o las oculta. Otro le responde que esa mano de Milei está manchada de corrupción y exigiría romper relaciones con Argentina, aunque sería más lógico abolir la monarquía en España. Otro consigue la palabra para preguntar que «habría que ver cuánto tardaría en desaparecer el PSOE si mandan al exilio a Felipe VI, además de que ya Juan Carlos, «El Campechano», está en Dubái, pues Óscar Puente se declara republicano, pero con la boca pequeña, según Tellado, porque la historia del PSOE se fundamenta desde la muerte de Franco en los apoyos recibidos de las democracias europeas, UE, EEUU y del Partido Comunista de Carrillo. Que la monarquía en España está muy asentada gracias al apoyo de la banca y las instituciones financieras internacionales que ven a España un estado para invertir. Solo hay que ver los excelentes datos económicos de España sin que se haya investigado la Transición, que es el acuerdo tácito de las democracias mundiales con España para darle entrada en la UE y en la OTAN y olvidar el Alzamiento del 36. Se toleran los juicios con sentencias que bloquean las leyes del Parlamento, se destituye al fiscal general sin pruebas; mientras, Sánchez no se atreve a poner firmes al CGPJ, que permanece dos legislaturas en rebeldía, y Sánchez gobierna gracias a los nacionalismos y a partidos minoritarios que se aprovechan de la existencia del PP y Vox, que son los herederos directos de Franco.
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